Economía
CEPO AL DÓLAR AHORRO, CORRALITO, CORRALON, NUESTRO FUTURO
El drenaje de dólares del Dólar Ahorro, más otras obligaciones, está llevando
al límite el disponible de divisas en el BCRA.
No es extraño que las autoridades del BCRA estén pensando en tomar una
medida tan estricta como restringir aún más la compra de divisas para el
ahorro por parte de las personas humanas.
Más allá de este avance de las noticias y de su concreción o no de la aplicación
del cepo, lo cierto es que, por distintos motivos acumulados en el tiempo, el
cuello de botella por falta de dólares está otra vez presente.
En principio, la aplicación del cepo al dólar ahorro supone consecuencias no
deseadas como, por ejemplo, la disparada del llamado dólar blue, el dólar mep
y ccl.
Otra desventaja en el caso de aplicarse el cepo, es que la AFIP dejaría de
percibir el impuesto país del 30% sobre el precio del dólar ahorro. Perdería
cuantiosos ingresos.
En lo inmediato podemos sacar algunas conclusiones básicas:
Las personas tienen el temor de la pérdida de valor de sus ahorros, de ahí la
compra de dólares.
A pesar de la crisis, aún existe una gran capacidad de ahorro, tal como lo
registra las más de 4 millones de órdenes de compra mensuales destinadas al
ahorro o preservación de valor.
La emisión monetaria sigue aumentando, en virtud de las necesidades que
origina la pandemia, y el gobierno puede llegar a encontrarse en una situación
muy difícil, que lo llevaría a tomar decisiones muy duras las que,
inexorablemente, caerían sobre las espaldas de este ya sufrido pueblo
argentino.
Ya se arregló con los bonistas y se pateó la deuda para más adelante. Falta el
FMI. El club de París, Deuda Interna, Leliq y otros.
Un panorama complicado, de horizonte incierto.
La desaparición de la pandemia, con el advenimiento de la vacuna,
descomprimirá todo el potencial del aparato productivo, se reactivará la
economía y con ello el aumento de la inflación y la falta de dólares.
Hay señales alentadoras, como el ensamble de los planes de gobierno con la
agroindustria, cuyos resultados se verán recién a mediano plazo.
Por el momento es poco probable que se pueda acceder al crédito externo, o
que vengan inversiones de forma significativa.
Se acentuará la falta de dólares. Los que ingresen por importaciones no
alcanzarán para cubrir todos los frentes.
El excedente de ahorro seguirá buscando preservar el valor con la compra de
divisas.
Para sortear todos estos escollos la gestión en economía debe ser impecable
y, aun así, no será suficiente.
Seguimos complicados.
Hay un tema que se transformó en endémico, la falta de confianza en el
soberano.
Volver a recuperar esta confianza es un trabajo de muchos años, de gestión
exitosa, acompañamiento de la producción, reconversión de la matriz
productiva, reconversión demográfica, fortalecimiento de las instituciones,
frenar la inflación, Inversión, federalismo, etc. etc.
Uno de los temas centrales de nuestros desaciertos es la falta de confianza en
el peso m.n.
Por el dólar ahorro, el contado con liqui, dólar mep el dólar blue y otras
variantes criollas, el excedente de consumo con destino al ahorro e inversión
se derrama por incontables agujeros. No quedan dentro del circulo virtuoso de
la economía argentina.
Así venimos desde hace muchísimos años sin encontrar el agujero del mate.
El contar con un peso fuerte, pasa a ser una política de estado, de prioridad,
de urgencia, ya que si no sellamos las filtraciones no hay forma de
capitalizarnos. El bote se hunde
Las herramientas disponibles dentro de la heterodoxia monetaria vienen
fracasando desde haya lejos y hace tiempo.
Creemos que es hora de concentrarnos en nuevas alternativas, al menos de
estudiarlas a fondo para comprobar su factibilidad.
Como siempre se menciona, si utilizamos las mismas respuestas para viejos
problemas sin resolver, los resultados serán iguales de malos.
Sobre el tema puntual de la fiducia, nosotros pensamos que en el cercano
plazo se puede recuperar esta confianza sin meternos con el peso moneda
nacional.
A propósito de ello hemos escrito dos artículos publicados recientemente en
El Tribuno de Tucumán “Soberanía Monetaria” y “Peso Oro”.
Y en los mismos nos referimos a que el Estado pueda emitir una moneda
fuerte, al margen del bimonetarismo, peso-dólar.
Esta moneda fuerte tiene que tener la calidad y excelencia para competir
libremente en la oferta monetaria.
Si se instrumenta inteligentemente, el Estado no tendría que erogar ningún
gasto más allá de los de emisión.
La propuesta conforma una base de ideas sobre la que se puede construir un
modelo creíble y sustentable.
Los estudios legales, técnicos, financieros, de modelos de interacción, tienen
un plazo para ejecutarse de forma correcta, razón por la cual, sugerimos que
cuanto antes se aborden las ideas expresadas en la propuesta, más
posibilidades tenemos de hacer algo bien y exitoso.
Ricardo Bianchi
Dra. Costanza Bianchi