Economía
EL FRENTE DE TODOS PUEDE RESIGNAR DOS BANCAS A SENADORES NACIONALES Y TRES A DIPUTADOS NACIONALES EN LAS PROXIMAS ELECCIONES DE MEDIO TERMINO.
EL ACCIONAR DEL GOBERNADOR PEROTTI SEGURAMENTE PRODUCIRA UN PASE DE FACTURAS
Estamos en plena vorágine de acontecimientos nacionales e internacionales, pandemia, recrudecimiento de contagios en la segunda ola en el hemisferio norte, polémica y reserva de compra de vacunas, crisis económica, elecciones en EEUU con un ganador, pero con la sociedad norteamericana dividida y lo que ello representa para el resto del mundo, etc.
No obstante, la política doméstica de Santa Fe reverdece en primavera y comienzan a asomar los primeros brotes. Es como decir, hay cataclismos, guerras, tornados, pero la vida sigue. Y en ese seguir aparecen los posicionamientos de la clase política diciendo; aquí estamos.
Lifschitz por una parte y Reutemann por la otra, ya se han manifestado en el sentido que aspiran a ser candidatos a senadores nacionales.
Ambos tienen muy rica historia en la política, son ampliamente conocidos, (condición básica e ineludible para que los elijan), gozan de un alto nivel de aceptación y cuentan con estructuras partidarias y de alianzas dentro y fuera de la provincia.
Al que obtenga mayoría le corresponden dos senadores y a la primera minoría el otro senador restante. Los demás participantes mirarán desde la tribuna a la espera de tiempos mejores.
Como se trata de una elección de medio término, donde no se disputa la presidencia, no habrá efecto arrastre y por más que dirigentes encumbrados le pongan la mano en el hombro a sus candidatos, alcanzará solo para ser integrantes de listas, no para ganar elecciones.
A esto podemos sumarle que, en el caso del FDT, el gobernador Omar Perotti se las arreglo muy bien solito para desarmar la trama de solidaridades y apoyos que supo construir antes de ser elegido. Tal vez las razones de este
accionar hay que encontrarlas en necesidades de políticas de su gestión, o bien que sus objetivos se bifurcan en relación a los que tienen los candidatos a ocupar cargos en el próximo evento.
Sea como fuere, aquí habrá seguramente pase de facturas de propios y allegados.
Si las elecciones fueran hoy con la foto del día, seguramente el FDT resignaría sus dos cargos de senadores y escasamente le alcanzaría para dos cargos de diputados nacionales. Es más probable que sea uno solo.
Se renuevan 9 diputados nacionales de los cuales se puede estimar que cuatro se llevará la mayoría, tres la primera minoría, dos la tercera minoría, pero, al parecer, se agrega un nuevo condimento, la candidatura a senadora nacional de la actual diputada provincial, Amalia Granata, que sería acompañada por un sector disidente de Cambiemos, con lo cual, este sector aspiraría, al menos, a la obtención de una banca de diputado. Hay que recordar que la mediática diputada hizo una elección descollante al alzarse con siete diputados provinciales y con una consigna casi excluyente, la defensa a la vida del niño por nacer. Falta saber si Consenso Federal se inclinará en las elecciones provinciales aliándose con FDT o mantendrá su vínculo con el socialismo o bien se será prescindente.
Así las cosas, los actuales senadores del FDT tienen poco margen de acción para modificar el actual escenario, dado que en el poco tiempo que falta es muy difícil, casi imposible, que puedan alcanzar el grado de conocimiento y aceptación que tienen los mencionados Lifschitz y Reutemann, que si bien no son los únicos parámetros que se necesitan para ganar, si se contabilizan como los más importantes.
Puede que para octubre del 2021 la economía de un vuelco sustantivo y por pertenecer al oficialismo eso ayude, pero se trata de elecciones que juegan dentro de las características e historias del pago chico. De modo tal que para estar en la línea de llegada, los candidatos del FDT, en el caso de quieran renovar los actuales senadores. se verán obligados a hacer un esfuerzo muy por encima de su actual accionar, qué si bien no desentona con sus presentes responsabilidades, no son suficientes para incidir en la aprobación de los electores. Veamos, por ejemplo, el objetivo que se impuso la diputada
Amalia Granata para obtener tan buena elección. Se concentró en un tema muy sentido y no declamado de por lo menos la mitad de la población. Por favor, no estamos diciendo en modo alguno que no son sus convicciones más profundas. Solamente resaltamos el hecho de que en muy poco tiempo logró persuadir la opción de voto de un gran sector abrazando un principio sentido, en primer lugar, por ella misma.
Tal vez se trate solamente de eso, de cada uno se muestre como uno mismo dentro de sus capacidades y conforme a sus ambiciones, dejando de ser solamente buenos y diligentes funcionarios para intentar encarnar el rol de dirigentes, cosa que los leales seguidores del FDT apreciarán.
Ricardo H. Bianchi