Un importante operativo policial realizado en la región culminó con el hallazgo de un arsenal oculto bajo tierra en un presunto “aguantadero” ubicado en la ciudad de Roldán. Durante el procedimiento se secuestraron armas de alto poder de fuego, entre ellas dos fusiles de uso militar, además de pistolas, carabinas, municiones y dinero en efectivo.
El operativo fue llevado adelante por efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) y de la Central de Inteligencia y Operaciones Especiales (CIOPE), bajo la supervisión de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas del Ministerio Público de la Acusación. Las acciones incluyeron una serie de allanamientos realizados entre Rosario y localidades cercanas.
Según informaron fuentes de la investigación, la mayor parte del armamento fue encontrada en un terreno de la calle María Teresa al 700, en Roldán. Allí los investigadores descubrieron que las armas estaban escondidas dentro de cisternas enterradas bajo tierra, utilizadas habitualmente para almacenar agua, pero que en este caso habían sido adaptadas para ocultar el arsenal.

Entre los elementos secuestrados se destacan dos fusiles de asalto —uno de fabricación china tipo 56 y otro estadounidense marca Colt— ambos calibre 5,56 milímetros, además de carabinas, pistolas semiautomáticas y un revólver. También se encontraron cientos de municiones de distintos calibres.
El hallazgo se produjo a partir de un dato aportado a los investigadores, lo que permitió avanzar con las tareas de inteligencia que derivaron en los allanamientos. Mientras se desarrollaban los procedimientos en el lugar donde estaba enterrado el armamento, los agentes detectaron una camioneta cuyos ocupantes observaban el operativo desde el exterior del predio.
Los tres hombres que iban en el vehículo fueron demorados por la policía, ya que sus explicaciones sobre qué hacían en el lugar presentaban inconsistencias. Además, uno de ellos tendría vínculos familiares con un presunto integrante de una organización criminal investigada en la zona.
A partir de esa situación y con autorización judicial, los investigadores extendieron las medidas y realizaron nuevos allanamientos en domicilios vinculados a los sospechosos.
En total se llevaron adelante ocho procedimientos. Uno de ellos tuvo lugar en una zona rural de Ibarlucea, donde se secuestraron más armas, cartuchos, miras telescópicas y distintos elementos de interés para la causa. En ese lugar también fueron encontrados vehículos y otros objetos que quedaron bajo análisis de la justicia.
Otro de los operativos se realizó en el barrio 7 de Septiembre, en el noroeste de Rosario. Allí los investigadores incautaron una importante suma de dinero en efectivo, teléfonos celulares y objetos de valor.
Todo el material secuestrado fue exhibido posteriormente en la sede de la Tropa de Operaciones Especiales, mientras continúan las tareas investigativas para determinar el origen de las armas y su posible vínculo con organizaciones criminales que operan en la región.
El caso quedó a cargo del fiscal Patricio Saldutti, quien encabeza la investigación y analiza las pruebas recolectadas durante los operativos para determinar responsabilidades y eventuales imputaciones.
