El aislamiento obligatorio derivado de la pandemia de coronavirus no solo fue el caldo de cultivo de una crisis económica que muchos todavía no se atreven a plasmar en números, también activó la solidaridad en espacios que no siempre exponen su mejor cara. Los edificios, por caso, suelen ser un escenario de disputa a la hora de acordar decisiones que impactan sobre el consorcio.
Ahora bien, con el objetivo firme de modificar esa imagen, al menos en tiempos de emergencia por el Covid-19, es que el el rosarino Franco Randazo tuvo una curiosa idea que no para de crecer en la Cuna de la Bandera.
El nombre de la iniciativa resume en gran parte el propósito del plan: “Doná en el ascensor”. A través de dicho programa ya son más de 20 los edificios que lograron conseguir donaciones de artículos de limpieza y alimentos de primera necesidad que son derivadas a entidades con prestigio aprobado en la distribución de la mercadería a los que más la necesitan, en la mayoría de los casos, familias que no reciben ingresos producto de la paralización del trabajo informal.
“Todo nació hace diez días. Estaba subiendo a mi departamento en el ascensor. Puse las bolsas en el suelo y en esos segundos de calma me pregunté si no era conveniente poner un cartel dentro, que en vez de citar a una reunión de consorcio invite a los vecinos a colaborar donando algún producto en una caja en el palier. Así fue como lo llevé a la práctica”, relató Franco Randazo a El Litoral. El hombre tiene 35 años, es analista en sistema y está sin trabajo desde el inicio de la cuarentena por ser monotribustista.
Como tantos otros, Franco se las arregla con los ahorros esperando volver a su oficio, pero usó el tiempo para replicar su idea. “Empezamos con mi hermana, convocamos a amigos hacer lo propio en sus edificios y hoy andamos en 25 consorcios que se organizaron”, comentó.
A través de la fanpage en Facebook “Doná en el ascensor” cualquiera puede acceder al modelo de mensaje para imprimir y pegar en las áreas comunes de un condominio. “Basta luego con poner una caja y designar un delegado del consorcio para manejar todo lo que se done. Luego pueden contactarse con nosotros para ver cómo se retira la mercadería”, explicó el rosarino.
Tanto el Banco de Alimentos Rosario (BAR), como Rosario Solidaria, dos instituciones que tienen probada responsabilidad en la distribución de donaciones son a las que se entrega todo lo que puede juntarse. “Entendemos que la idea es escalable a los barrios y a otras ciudades, apelamos a que con el aporte de todos podamos ayudar”, añadió Randazo.