Salud

Dramática búsqueda de una cama de internación en Rosario

Un hombre de 46 años con síntomas compatibles con Covid estuvo ayer más de dos horas en una ambulancia mientras se le acababa el oxígeno

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Un hombre de 46 años con antecedentes de haber estado en contacto con un caso positivo de coronavirus esperó ayer durante más de dos horas en un ambulancia para conseguir una cama de internación mientras se le acaba el oxígeno que le habían suministrado los paramédicos del Sies. La dramática odisea dejó al desnudo los serios inconvenientes que empieza a atravesar el sistema sanitario en el marco de una curva ascendente de contagios. Finalmente, quedó internado en el área no Covid de terapia intensiva del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. Su mujer había estado tratando de comunicarse infructuosamente durante tres días con el 0800-555-6549, la línea de atención para quienes presenten síntomas compatibles con Covid-19.

“Vamos a llevarlo al Eva Perón antes de que se nos termine el oxígeno”, le dijo la médica a la esposa en medio de la desesperación porque el paciente se agitaba más cada vez más. Hacía dos horas que los profesionales del Sies intentaban infructuosamente este jueves conseguir una cama en un sanatorio u hospital de Rosario para trasladarlo. La decisión fue tajante. “Nos vamos a Baigorria y allá veremos qué pasa”, indicó la profesional.

La ambulancia partió raudamente hacia allí. El calvario de Daniel Orduña, un desocupado, había comenzado unos tres días antes, cuando empezó a agitarse y a toser cada vez con mayor frecuencia. Luisina, su esposa, intentó infructuosamente desde entonces comunicarse al 0800-555-6549 habilitado por la provincia. “Es imposible, nunca me atendió nadie”, le dijo a La Capital.

Finalmente, cerca del mediodía de este jueves logró que la atendieran en el Sies y una ambulancia llegó a su domicilio de Formosa al 700 bis minutos después de las 14. “La médica lo revisó, le pusieron una vía y le empezaron a dar oxígeno mientras buscaban que les habilitaran un lugar de internación para trasladarlo”, contó Luisina.

A las 16.30, y cansada de encontrar negativas, la médica a cargo de la ambulancia optó por llevarlo al hospital de Granadero Baigorria. La decisión se tomó con premura en virtud de que Daniel estaba muy agitado, le costaba cada vez más respirar, se estaba terminando el oxígeno y en la ambulancia sólo quedaba un pequeño tubo más.

Si bien la última odisea del hombre comenzó hace tres días, su calvario arrancó mucho antes, cuando la casa en la que vivía en Funes junto a su pequeña hija de cinco años, su hijo de 23 (de un matrimonio anterior) y su esposa de 33, se destruyó en un incendio a medidos de marzo.

“Por eso nos tuvimos que mudar a la casa de mi suegra, en Empalme Graneros. Allí vivíamos los cinco y ahí se pudo haber contagiado”, señaló Luisina.

Nexo epidemiológico

En efecto, en esa casa de Empalme Graneros recibieron hace pocos días la visita de la hermana de su esposo junto a su hijo. A ambos, siempre según el relato de Luisina, les llegó este jueves la confirmación del diagnóstico positivo de coronavirus.

“Nosotros nos mudamos hace tres días a esta casa y Daniel comenzó el miércoles a sentirse mal. Se agitó muchísimo, empezó a toser y nadie del 0800 me atendía”, indicó la mujer. Finalmente consiguió un número fijo del Sies y logró hacer contacto.

“Desde ese momento, nunca nos dejaron solos. Llegaron a mi casa, le pusieron oxígeno y la médica empezó a comunicarse para tratar de trasladarlo a un hospital”, admitió.

Mientras tanto, Daniel se agitaba cada vez más y la tos iba en aumento. “El está desocupado, no tienen obra social y a la doctora en todos lados le decían que no había camas disponible”, contó la esposa.

La ambulancia estuvo en la puerta de su casa más de dos horas. Esa frenética búsqueda de camas tuvo un plazo: el oxígeno, que empezaba a agotarse. La profesional no esperó más y tomó una decisión. “Vamos al Baigorria antes de que se termine el oxígeno”, le dijo al chofer y partieron raudamente.

Finalmente, lograron que el paciente fuera admitido en el área no Covid de la terapia intensiva del Eva Perón. Luisina, su hija de cinco años y el hijo de su esposo, en tanto, permanecen aislados en su domicilio ya que tienen antecedentes de contactos con dos casos confirmados de coronavirus.

 La historia dejó al desnudo este jueves lo tensionado que está el sistema de salud mientras sigue creciendo la curva de contagios. “Lamentablemente, esto nos está comenzando a pasar. Todavía falta habilitar algunas camas y la disponibilidad es crítica”, admitieron fuentes de la Secretaría de Salud Pública del municipio.

Una historia que desnuda una situación crítica

La desesperada búsqueda de una cama de internación para un paciente con síntomas compatibles con coronavirus dejó al desnudo este jueves la crítica situación que atraviesa el sistema sanitario local, en medio de un escenario con una curva en franco ascenso del número de contagios.

Las fuentes consultadas indicaron que se está trabajando a destajo para habilitar más sectores de internación mientras ya se desplegó un plan de liberación de espacios. En ese plan se inscribe la suspensión de cirugías programadas, la derivación al Centro de Aislamiento de pacientes con diagnóstico positivo de Covid pero que cursen la enfermedad con síntomas leves y no tengan posibilidades de aislarse en sus domicilios y la readecuación de distintos servicios hospitalarios.

En este último apartado se inscribe la refuncionalización que se implementó en el Hospital Centenario con el área de pediatría, que fue derivada al Hospital de Niños Zona Norte para poder liberar entonces ese espacio. En el Provincial se habilitó un sector de internación para pacientes con coronavirus y en el Hospital Modular de Baigorria se espera que se habiliten más camas.

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