Seguridad
El misterio del Cesio 137 en Rosario: El día que la desaparición de una cápsula radiactiva en calle Rioja encendió las alarmas nacionales
Recordamos uno de los casos más herméticos de la crónica urbana local: el despliegue de la PDI y la Policía Federal en el Instituto de Cardiología tras la pérdida de material de uso médico, un hecho que activó protocolos de seguridad nuclear en todo el país.
Un operativo que conmovió al centro rosarino En la historia de los hechos policiales y misterios urbanos de Rosario, pocos casos generaron tanto hermetismo y despliegue especializado como la desaparición de una cápsula de Cesio 137 del Instituto de Cardiología. Aquella investigación obligó a la activación inmediata de un protocolo de alerta a nivel nacional e involucró de manera directa a la Policía de Investigaciones (PDI), a la Policía Federal Argentina y a organismos nacionales reguladores de la energía nuclear.
El foco de atención pública se concentró sobre el edificio de calle Rioja al 1500, donde funciona la prestigiosa institución médica. Durante jornadas de altísima tensión, los investigadores regresaron al complejo no para realizar un allanamiento tradicional, sino para recolectar información complementaria de última hora, ampliar el volumen de material administrativo analizado y revisar de punta a punta las cámaras de seguridad del establecimiento en busca de una respuesta.
Aclaraciones desde el Sanatorio Americano Dada la magnitud del componente extraviado, la preocupación se instaló rápidamente entre los pacientes de la zona. En ese contexto, las autoridades del Sanatorio Americano —entidad que comparte la estructura edilicia con el Instituto de Cardiología— salieron a aclarar que la institución no almacenaba ni utilizaba ese tipo de material radiactivo en sus prácticas habituales, desvinculándose por completo del incidente.
La voz oficial en el lugar: George Alan Hotham, presidente del directorio del sanatorio en aquel momento, detalló al móvil de Cadena 3 Rosario los alcances de la situación apenas se encendieron las alarmas judiciales. «Estamos ante pequeñas dosis que no necesariamente representan un peligro para la comunidad», intentó transmitir el directivo para llevar calma a la población, aunque los expertos insistieron en que el elemento no debía caer en manos de personas inexpertas que desconocieran su correcta manipulación.
Entre el error administrativo y el hurto La Fiscalía barajó desde el primer minuto tres hipótesis principales para explicar cómo se esfumó el dispositivo de un área tan sensible: un robo liso y llano, un extravío físico accidental o una severa falla de inventario en los libros de registro de utilización y almacenamiento del Cesio 137, un elemento cuyo acceso está restringido a un círculo muy estrecho de profesionales especialmente autorizados.
A pesar del revuelo y de las minuciosas tareas de los peritos en el corazón del centro rosarino, las actividades médicas de consultas, turnos programados e intervenciones quirúrgicas continuaron desarrollándose con normalidad, dejando para el recuerdo de la ciudad uno de los episodios de seguridad tecnológica más intrigantes de los últimos tiempos.