Argentina
Electrolux cierra su fábrica en Rosario y pasa a importar todo: evalúan 100 despidos
La multinacional sueca anunció el cierre definitivo de su fábrica a partir del 26 de septiembre. Mantendrá la venta de las marcas Electrolux y Gafa en el país mediante su red internacional de abastecimiento. El gremio metalúrgico reclama la nulidad de las desvinculaciones y habrá una audiencia clave este lunes en el Ministerio de Trabajo provincial.
Un histórico emblema del sector electrodoméstico santafesino llega a su fin industrial. La multinacional Electrolux confirmó que a partir del 26 de septiembre dejará de fabricar en su planta de Rosario, marcando un giro operativo radical: cerrará sus operaciones fabriles locales para abastecer al mercado argentino exclusivamente mediante importaciones desde sus filiales internacionales.
El anuncio, presentado por la compañía como una revisión estratégica para mejorar la eficiencia y competitividad a largo plazo, impacta de lleno en el plantel de operarios. De los aproximadamente 300 empleados que el grupo tiene en Argentina, unos 180 trabajan en el establecimiento rosarino. La firma evalúa alrededor de 100 despidos y prometió llevar adelante el proceso con responsabilidad y dentro del marco legal, aunque no detalló las indemnizaciones.
Sorpresa, audiencia urgente y reclamo gremial
La comunicación del cierre cayó de manera intempestiva entre los trabajadores. El abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Rosario, Pablo Cerra, relató que la notificación llegó minutos antes de una reunión programada para presentar a las nuevas autoridades de Recursos Humanos.
«Lo que nos manifestaron en la reunión es que van a cerrar la planta de producción. La idea es ingresar todo lo que venden en Argentina a través de importaciones», detalló Cerra. Ante este escenario, la UOM adelantó que solicitará la nulidad de los despidos y exigirá la reincorporación del personal, argumentando que la firma avanzó de forma unilateral sin agotar las instancias previas correspondientes.
Para intentar destrabar el conflicto, la Secretaría de Trabajo de la provincia convocó a una audiencia entre las partes para este lunes a las 10:00. El secretario general de la UOM Rosario, Antonio Donello, confirmó el encuentro y advirtió sobre la magnitud del impacto: «Esta empresa emblemática, con más de 35 años en Rosario, pasó por un montón de crisis pero nunca había cerrado. Hoy cierra definitivamente».
De 800 empleados a la inactividad total
La decisión completa un vertiginoso proceso de achicamiento de la capacidad productiva. Según recordó la representación gremial, en 2023 la firma contaba con cerca de 800 trabajadores en la ciudad, cifra que se redujo progresivamente hasta alcanzar unos 200 operarios en la actualidad.
El delegado fabril Adrián Cartazo —quien suma 34 años de antigüedad en la empresa— explicó que en el último tiempo la fábrica solo mantenía activa la línea de fabricación de freezers, mientras que productos como heladeras, lavarropas y cocinas ya eran traídos terminados desde filiales en Brasil y China. El repliegue se había acentuado previamente con la suspensión de armado de heladeras en la ensambladora Frimetal y un plan de retiros voluntarios activado en marzo de 2026, tras un periodo de suspensiones rotativas iniciado a fines de 2025.
Ahora, las dimensiones del predio rosarino quedarán ociosas, mientras se define el destino de las instalaciones.
Continuidad comercial y garantías garantizadas
A pesar del cese fabril, Electrolux ratificó su permanencia comercial en la Argentina, donde opera desde hace un siglo. La firma seguirá comercializando sus líneas de heladeras, freezers, lavarropas y pequeños electrodomésticos bajo las marcas Electrolux y Gafa.
Asimismo, la empresa garantizó la continuidad del servicio técnico oficial, la validez de las garantías vigentes y la provisión de repuestos para los consumidores.
El contexto de contracción del consumo interno, la apertura de importaciones y normativas recientes vinculadas a la comercialización de artículos del hogar terminaron de acelerar la reconversión de la firma, cuyo cierre fabril no solo afecta a las familias metalúrgicas directas, sino también al entramado de proveedores y servicios industriales de toda la región.