Economía

LA OTAN CON SU DECLARACION DE ABANDONO DECRETO EL GENOCIDIO DE 150.00 HABITANTES CRISTIANOS DE ARTSAJ A EJECUTAR PRONTAMENTE

ESTAMOS PROXIMOS A LA EJECUCION DE NUEVO GENOCIDIO, EL PRIMERO DEL SIGLO XXI

Publicado

en

Actualmente, la OTAN cuenta con 29 países miembros (Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Croacia, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Montenegro, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania y Turquía).

Las declaraciones de Stoltenberg, Secretario General de la Otan, se produjeron durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente armenio en la sede principal del organismo en Bruselas, capital de Bélgica.

«Le recordé al presidente armenio que la OTAN no es parte de este conflicto. Tanto Armenia como Azerbaiyán han sido socios valiosos de la OTAN durante más de 25 años», afirmó Stoltenberg.

Todos los genocidios de la modernidad tienen algunos patrones comunes: la deshumanización, el racismo, la deportación y las técnicas modernas para exterminar a poblaciones enteras. La fase final de ese proceso es la negación y los intentos de relativizar las acciones de exterminio, abriendo así las puertas para expandir esa impunidad a otros casos.

Los genocidios han atravesado tristemente el siglo XX convirtiéndose en una de las principales causas de destrucción de población civil. Durante la Primera Guerra Mundial comenzó el exterminio sistemático y planificado de los armenios por el Imperio Otomano. Este genocidio, hasta el día de hoy negado y poco difundido, se convirtió en un caso arquetípico para comprender estos fenómenos. La impunidad del Genocidio Armenio estuvo íntimamente vinculada con el Holocausto que sufrieron el pueblo judío, los gitanos y disidentes políticos durante la ocupación nazi de Europa en la Segunda Guerra Mundial. Luego de la derrota alemana en 1945 se dieron los juicios de Nuremberg, pero los genocidios y las violaciones a los derechos humanos continuaron: Camboya en los años setenta, Ruanda y los Balcanes

en la década de los noventa. Ahora, en la primera veintena del siglo XXI, el espectro del genocidio continúa presente.

La definición de genocidio fue acuñada en plena Segunda Guerra Mundial por el jurista polaco Rafael Lemkin. En 1944, Lemkin acuñó ese concepto, inspirado en los crímenes cometidos contra los armenios y en el momento de exterminio de los judíos de Europa. Finalmente, en 1948 se estableció la convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Además de las muertes sistemáticas en Camboya, en los años noventa en Ruanda la minoría Tutsi fue masacrada por los Hutus. En 1994 en un país del África que era virtualmente desconocido para gran parte del mundo se dio uno de los episodios más oscuros de aniquilación de hombres y mujeres. Una vez más se dio el proceso de deshumanización de las víctimas, los tutsis eran considerados como “cucarachas”. La radio difundía constantemente estereotipos que estigmatizaban a los tutsis como una minoría privilegiada. Los constantes mensajes de odio alimentaban un exterminio sin remordimientos. Las muertes fueron brutales: se utilizaron herramientas de arado, machetes y puñales para asesinar a los tutsis. Lamentablemente en la comunidad internacional no hubo una acción decidida para detener las matanzas. En plena era de las telecomunicaciones, la información circulaba, pero no la respuesta política que hubiese podido detener el genocidio en marcha.

Los genocidios se han producido por y ante la indiferencia de las naciones más evolucionadas del mundo, como son los integrantes miembros de la Otan. Con las declaraciones efectuadas el 21 del corriente, la Otan y sus países miembros han dejado en libertad de acción a Turquía y Azerbaiyan para continuar el genocidio de la población armenia iniciado en el año 1915.

Queremos recordar el genocidio de 800.000 miembros de la etnia tutsis, ocurrido en los años recientes de 1994, tuvieron una duración solamente de cien días. En tan corto tiempo se llevó a cabo la masacre.

Qué en un mundo globalizado, interconectado, con leyes, fuerzas disuasivas, organizaciones internacionales como la ONU y la OTAN, leyes internacionales aceptadas por sus integrantes, no se pueda obligar a los agresores para que

traten las diferencias con otras naciones de forma más o menos civilizadas sin recurrir a excesos de violencia y exterminio, nos resulta imposible de comprender, salvo que muchos de esos países del primer mundo estén contestes con llevar a cabo prácticas aberrantes en salvaguarda de intereses económicos y estratégicos. Si esto es realmente así, en los próximos días asistiremos a un nuevo genocidio. La humanidad toda está siendo agredida en este conflicto y particularmente la grey cristiana. Al menos alcemos nuestras voces y expresemos de viva voz nuestro profundo repudio.

Ricardo Bianchi

Tendencias

Copyright © 2021. todos los derechos reservados.