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Miguel Ángel Borja se confiesa tras el gol contra Boca: “Me costó adaptarme a la Argentina”
El colombiano llegó en julio, sufrió la adaptación al clima, jugó relativamente poco y anduvo fastidiado por la escasez de protagonismo
“La gloria es para Dios”. Con letras rojas y fondo blanco, la remera con la que Miguel Ángel Borja festejó su gol contra Boca ya se vende en internet como un recuerdo más para los fanáticos de River. Hasta hay tazas disponibles con esa frase sublimada. Es que el penal que marcó el delantero colombiano a los 92 minutos en el Monumental fue el gol millonario más tardío por torneos locales para ganar un superclásico y uno de los más festejados de la historia reciente de los cruces con el archirrival. La imagen de su celebración ya pasó a los libros: solo, en el córner que da a las tribunas Sívori y San Martín, agradeciendo arrodillado el momento mientras mascaba un chicle y detrás se desataba una batalla campal entre todos los otros protagonistas.
“Me dañaron la celebración. Yo estaba en otra, estaba en mi festejo. Después vi que había una pelea y me quedé parado sin creer lo que veía, y quedé lejos de toda la situación. Pero yo tenía algo claro: primero estaba Dios. Durante la semana previa tenía fe en que podía marcar. Por eso llevé la remera. Me dijeron que se está vendiendo, ojalá siga pasando. Yo siempre he querido humillarme ante Dios para que su grandeza se vea reflejada en mí después. Eso me da confianza, me llena de motivación y de fe. Algunos no creen, pero yo sé que hay un Dios y es mejor creer que no creer. Entonces yo creo”, contó Borja para LA NACION en la mañana del miércoles en el predio de Ezeiza, tras un entrenamiento abierto a los medios de comunicación.
Para el atacante de 30 años el gol fue una redención. Se sacó de encima un peso, una obligación, una necesidad. Después de perder terreno en la consideración del director técnico Martín Demichelis y de sumar apenas 724 minutos en los primeros 20 juegos del semestre, Borja entró y jugó los últimos 10 del superclásico por Esequiel Barco y se hizo cargo de una pelota que quemaba. Su compañero Agustín Palavecino ofició de actor, tomando el balón, para distraer a los rivales, que ni se acercaron al colombiano para intimidarlo antes de la ejecución. Y su disparo a la izquierda de Sergio Romero con la cara interna abrió la red para sumar tres puntos muy ambicionados e incorporarse a la lista de colombianos que anotaron frente a Boca: Juan Pablo Ángel, Radamel Falcao, Juanfer Quintero y Rafael Borré son los anteriores.
“Yo antes los veía mucho. Recuerdo el gol que Falcao marcó en el clásico en 2007 [el primero de 2-0 en el Monumental] y me impactó en aquel momento todo lo que se vivía. Ahora me tocó vivirlo a mí. Son goles especiales. Es muy importante y difícil marcarle al rival de siempre, pero gloria a Dios que pude convertir. Hicimos un partido muy bueno, se jugó con claridad, se llegó con muchas ocasiones. Boca tiene jugadores importantes pero supimos trabajar para que no nos hiciera daño”, comentó Borja. “Vestir la camiseta de River es único. Llegás al estadio y lo ves siempre lleno, a pesar de que algunos no pasan un buen momento económico. Es lindo de resaltar y mis familiares también están muy felices de verme cada fin de semana en River. Mi sueño es salir campeón y darles una alegría al hincha y a ellos también. Estar acá es un sueño y me toca aprovecharlo al máximo”, amplió.