Salud
Alerta por hantavirus tras casos en un crucero: qué pasa en Rosario y por qué preocupa el largo período de incubación
Tras el brote detectado en una embarcación internacional que dejó varios fallecidos, especialistas locales advirtieron que la enfermedad también registra casos en Santa Fe. Recomiendan extremar cuidados, conocer síntomas y no subestimar cuadros febriles sin signos respiratorios.
El reciente brote de hantavirus registrado en un crucero que navegaba frente a las costas de África, con saldo fatal y varios casos sospechosos, volvió a poner el foco sobre una enfermedad viral de alta letalidad y difícil detección temprana. Aunque el episodio ocurrió lejos del país, profesionales de la salud recordaron que Argentina convive con casos endémicos y que Rosario no está exenta.
La infectóloga Carolina Subirá explicó que el hantavirus no es una problemática exclusiva del sur argentino ni de regiones rurales aisladas. En diálogo con medios locales, remarcó que en Santa Fe y Rosario se notifican contagios periódicos, por lo que insistió en sostener medidas preventivas y prestar atención a síntomas compatibles.
Según detalló la especialista, la cepa que genera mayor preocupación por su posibilidad de transmisión entre personas es la variante Andes, presente principalmente en la Patagonia. Sin embargo, aclaró que este mecanismo de contagio es infrecuente y requiere contacto estrecho y prolongado.
“En nuestra región circula otra variante, cuyo contagio se da principalmente por exposición a secreciones de roedores infectados, como orina, saliva o materia fecal”, indicó. La principal vía de infección es la inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados o poco ventilados, como galpones, depósitos o viviendas deshabitadas.
Una enfermedad difícil de detectar
Uno de los aspectos más complejos del hantavirus es su extenso período de incubación, conocido como “ventana silenciosa”. Esto implica que una persona puede haberse contagiado y desarrollar síntomas varias semanas después de la exposición.
De acuerdo con especialistas, el virus puede permanecer incubándose hasta dos meses antes de manifestarse clínicamente, lo que dificulta establecer el origen del contagio y retrasa el diagnóstico oportuno.
Los primeros síntomas suelen confundirse con cuadros virales comunes: fiebre, dolor muscular, cefalea y malestar general. No obstante, los médicos advierten una señal de alerta clave: fiebre persistente sin congestión nasal, tos, catarro ni otros síntomas respiratorios típicos.
La sospecha temprana resulta fundamental, ya que el hantavirus no tiene tratamiento antiviral específico. El abordaje médico consiste en brindar soporte clínico intensivo mientras el organismo combate la infección.
Prevención: la medida más efectiva
Ante la ausencia de medicación específica, la prevención sigue siendo la principal herramienta. Los especialistas recomiendan evitar barrer en seco lugares cerrados donde puedan habitar roedores, ventilar ambientes antes de ingresar y utilizar protección adecuada al limpiar espacios abandonados.
También remarcan la importancia del lavado frecuente de manos con agua y jabón o alcohol en gel, no solo antes de comer o después de ir al baño, sino tras manipular objetos o tocar superficies de uso común.
En Rosario, las autoridades sanitarias insisten en que, si bien no existe una situación de alarma, es clave sostener hábitos de higiene y consultar rápidamente ante cuadros febriles inusuales, especialmente tras exposición a zonas rurales, galpones o espacios con posible presencia de roedores.
El reciente episodio internacional volvió a poner sobre la mesa una advertencia conocida: el hantavirus sigue presente y, aunque poco frecuente, puede evolucionar de manera grave si no se detecta a tiempo.