Policiales
Corrupción con los patrulleros en Rosario: Condenaron a tres policías «arrepentidos» que confesaron el fraude con el combustible
La Justicia santafesina dictó las primeras sentencias en la causa que investiga el millonario desvío de fondos públicos destinados a las unidades móviles de la Unidad Regional II. Los tres efectivos admitieron su culpabilidad, aportaron datos clave sobre la maniobra y acordaron penas de prisión de ejecución condicional e inhabilitación perpetua.
El acuerdo abreviado y las condenas fijadas La causa judicial que destapó una aceitada red de corrupción interna en la Policía de Rosario sumó sus primeras resoluciones firmes. A través de un juicio de procedimiento abreviado, homologado por los tribunales locales, tres oficiales imputados decidieron acogerse a la figura de «arrepentidos» para evitar la prisión efectiva. Las condenas impuestas fijaron penas de tres años de prisión en suspenso, el pago de multas económicas significativas en concepto de reparación del daño al Estado y, fundamentalmente, la inhabilitación absoluta y perpetua para volver a ejercer cargos públicos o portar armas.
La decisión de los uniformados de confesar el delito no fue casual. Al admitir su participación penal en la estructura fraudulenta, los ahora condenados brindaron testimonios valiosos que permiten a los fiscales de la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos reconstruir los eslabones superiores de la organización, la cual involucra a personal de mayor jerarquía dentro de la Jefatura y a particulares encargados de la administración de los recursos logísticos.
La mecánica de la estafa con las tarjetas de carga La investigación judicial logró desentramar un mecanismo tan simple como millonario para desviar el dinero que debía garantizar el patrullaje en las calles rosarinas. La maniobra delictiva consistía en la falsificación de planillas, el abultamiento de los kilómetros recorridos por los móviles policiales y el uso espurio de las tarjetas magnéticas destinadas exclusivamente a la carga de combustible de los patrulleros de la Unidad Regional II.
Los policías involucrados, en complicidad con playeros y encargados de estaciones de servicio contratadas por la provincia, simulaban cargas de nafta y gasoil que jamás ingresaban a los tanques de los vehículos oficiales. Posteriormente, el dinero facturado era retirado en efectivo o mediante maniobras de triangulación financiera, repartiéndose las ganancias entre los miembros de la red. La fiscalía adelantó que el avance de la causa, apuntalado por estas tres nuevas confesiones, derivará en próximas audiencias imputativas contra altos mandos policiales y civiles que operaban como los cerebros del millonario desfalco.