La carta de Cristina Kirchner ha dado en el clavo y de manera oportuna.
El diagnóstico es correcto, ahora falta dar con la herramienta adecuada.
En la búsqueda y construcción de esa herramienta, nosotros creemos haber hecho algunos aportes.
Las notas referidas al tema fueron publicadas por el Tribuno de Tucumán y el Tribuno rosarino digital:
“Soberanía Monetaria” 25/07/2020
“Peso Oro” 28/07/2020
“Dólar ahorro” 17/08/2020
“Ajuste o crecimiento, esa es la cuestión” 15/09/2020
“Cepo al dólar” 22/09/20
“Dolarizar la economía, el nuevo paradigma” 11/10/2020
Y desde hace varios años “Sobre la creación de una moneda mixta de valor intrínseco y extrínseco”
En dichas consideraciones hemos desechado dolarizar la economía y también la moneda virtual.
Los fundamentos están explicitados en los artículos anteriores, no obstante, mencionaremos unos pocos.
Con respecto a la dolarización, la consideración más fuerte respecto a su no implementación es que Argentina no emite dólares, con lo cual se ve imposibilitada de ejercer soberanía económica.
Disponer de una moneda virtual como unidad de cuenta es aceptable, pero estimamos que no alcanzará, dado que un gran sector de la economía se desarrolla de manera informal. Cumplimentar todas las funciones que se espera de la moneda virtual no es, a nuestro juicio, posible, al menos por muchos años.
Por ejemplo, no será tangible ni transable y, por lo tanto, de dudosa aceptación.
La creación de una nueva moneda, el peso fuerte, peso oro, tiene el objeto de recuperar la confiabilidad en primer término.
Que las personas la elijan libremente frente al dólar por su calidad y excelencia.
Que no necesite explicaciones teóricas ni complejidades abstractas.
Que a la simple visualización y tacto se establezca, de hecho, una primera condición de aceptación de confianza como base para seguir avanzando en las otras virtudes que surgen de sus valores referenciales; medio de pago, unidad de cuenta, formación de mercado de capitales, reserva de valor, soporte y alimento de la cuenta capital, la concreción de un ambicioso plan de obras públicas, etc.
Creemos que, con el diagnóstico certero de Cristina, dada la influencia que tiene su palabra, se ha dado un primer paso de invalorable importancia.
Resta discutir e implementar la herramienta correcta para que este primer consenso se transforme en un éxito de gestión.
Para ello, nada mejor que cotejar ideas, propuestas, modelos, construcción de las leyes necesarias, tecnología, acuerdos, y todo lo que sea menester para arribar a buen puerto.
Dra. Costanza Bianchi Ricardo H. Bianchi