La inflación de noviembre rozó el 4% nuevamente, se encamina a cerrar este año con un 37% y apunta a superar con comodidad el 50% en 2021.
Así lo indicaron las consultoras privadas que relevan los precios al consumidor y que advirtieron sobre el fuerte incremento de la carne en particular durante el anteúltimo mes del año. Cabe recordar que el Gobierno estimó en el presupuesto nacional una inflación del 32% para este año y del 29% para el próximo.
En octubre, el índice de precios al consumidor (IPC) que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) arrojó una suba del 3,8%, la más alta del año, por lo que acumuló un incremento del 37,2% interanual.
Este fin de semana, el ministro de Economía, Martín Guzmán, indicó al diario Página 12 que este año la inflación subió básicamente por la suba del dólar -e implícitamente reconoció que por el déficit fiscal, que generó más emisión- y anticipó que bajará en 2021 por el crecimiento económico que prevé el Gobierno, junto al efecto del ajuste que se prevé en el presupuesto nacional.
los economistas del sector privado admitieron su preocupación porque la inflación ya muestra un piso bastante más alto que en la primera parte del año, pese al congelamiento de las tarifas y a que la devaluación del peso en el mercado oficial ha sido bastante más lenta que en los otros mercados.
A estos factores se debe sumar el progresivo desarme del programa de Precios Máximos que encaró el Gobierno, el aumento de los combustibles y de las cuotas de la medicina prepaga previsto para diciembre. En cuanto a las tarifas de los servicios públicos, todavía no está claro ni el timing ni los porcentajes, aunque el Ministerio de Economía en general y en particular el secretario de Energía, Darío Martínez, dejaron en claro que en 2021 habrá aumentos para reducir los subsidios fiscales en aquellos sectores que no lo necesitan.
Andrea Osorio, de la Fundación Capital, dijo que “la inflación de noviembre se ubicará en torno al 3,8 por ciento, en línea con el registro de octubre”.
“Los precios de los alimentos continuaron marcando importantes incrementos, destacándose particularmente la suba en la carne. Por su parte, el alza de los combustibles tanto a mediados de octubre (3,5%) como el 22 de noviembre (2,5%) impulsaron el registro del mes, e incluso dejaron un arrastre para el último mes del año”, explicó.
Los precios de los alimentos continuaron marcando importantes incrementos, destacándose particularmente la suba en la carne (Andrea Osorio de la Fundación Capital)
Además, “noviembre es un mes estacionalmente alto, en donde los productos relacionados a las fiestas de fin de año y las vacaciones de verano comienzan a ajustarse. De esta forma, desde Fundación Capital proyectamos un aumento anual del 36,7 por ciento”.
El estudio Eco Go que dirige Marina Dal Poggetto estimó un aumento del 3,6% el mes pasado en general y del 5,9% en los “Precios libres”, que llegaron al 54,1% en el último año.
En tanto, Guido Lorenzo, director de LCG, sostuvo que este mes “la carne está imparable; la última semana se vio un fuerte aumento en alimentos, esperábamos un 3,2 por ciento que fue revisado a 3,5-3,7 por ciento para noviembre”.
Respecto de diciembre, aclaró, “se había hablado de, además de prepagas, empezar con aumento de transporte y descongelar o actualizar precios máximos”, recordó.
“Los datos de la inflación mayorista y la de materiales de construcción, más el dato del 3,8 por ciento de octubre ‘asustaron’ un poco al gobierno, que prefiere reducir la lista de precios controlados no avanzar sobre aumentos y pasar el mes. Enero ya será otra historia”, expresó.
Matías Carugati de Seido señaló que “noviembre estaba más cerca de 4 que de 3,5 por ciento, lo cual es una enormidad, dado el contexto” y pronosticó que el año arrojará una inflación que rondará entre el 36 y el 37 por ciento.
Por su parte, Federico Moll de Ecolatina admitió que “viene picante la inflación del mes”. “En la primera quincena tuvimos un aumento superior al 4 por ciento, con alimentos creciendo incluso por encima de ese número”, detalló.
Viene picante la inflación del mes; en la primera quincena tuvimos un aumento superior al 4 por ciento (Federico Moll de Ecolatina)
Según Moll, “se juntaron dos dinámicas peligrosas; por un lado, el descongelamiento de Precios Máximos tuvo un impacto sobre bienes de consumo masivo, pero al mismo tiempo la incertidumbre cambiaria de fines de octubre dinamizó los precios de la primera quincena, especialmente los transables”.
“En un escenario en el que el costo de reposición es una incógnita, ya sea porque el tipo de cambio oficial puede moverse en cualquier momento o podés perder el acceso al Mercado único y libre de cambios por cualquier arbitrariedad, los oferentes determinan los precios de acuerdo con sus expectativas”, precisó.
Por esta razón, “no solo se vieron aumentos significativos en muchos precios, sino mucha dispersión de precios en bienes transables, especialmente importados”, afirmó.
A los factores previos hay que “sumarle el movimiento de algunos servicios privados, un poco de combustible y eso arroja un número alto”. Con estos factores, el piso del 3% mensual llegó para quedarse por un buen tiempo, acotó.
“Este año la inflación se contuvo y creemos que no debería ir más allá de 36 por ciento, pero para el año que viene los focos de conflicto son muchos y difíciles de resolver. Lo más probable es que la inflación se acelere en 2021”, aseguró Moll.
Pablo Repetto del estudio de Gabriel Rubinstein & Asociados dijo que calcularon 3,5% en noviembre y del 36,2 por ciento en todo 2020. En tanto, “en 2021 como esperamos una devaluación del orden del 30 por ciento y ajustes tarifarios; estamos proyectando inflación de 51 por ciento”, detalló.
Camilo Tiscornia, socio del estudio C&T, dijo que “en noviembre los alimentos volvieron a ser protagonistas, al igual que la indumentaria, como en octubre. Y se repiten las subas de naftas y cigarrillos; de todos modos, prevemos una inflación que se ubique algo por debajo del 3,8% registrado en octubre por el Indec”.
“En diciembre posiblemente la suba de precios rondará el 4 por ciento por la medicina prepaga, más el componente del inicio de la temporada de turismo y el descongelamiento de algunos otros rubros. En enero también será alta, porque siempre es un mes fuerte por el turismo. Así como este año terminará en torno del 36 o 37 por ciento, el año próximo será mayor, pero saber cuánto todavía es difícil de prever”, afirmó Tiscornia.
En tanto, Lorena Giorgio de Econviews precisó que para este mes estimaron “una inflación en línea con la del mes anterior, en torno del 3,8 por ciento”.
“Octubre dejó un fuerte arrastre, a lo que se le sumaron aumentos en el precio de la nafta, telefonía móvil y principalmente alimentos, que es el rubro de mayor peso en el indicador y el que más contribuiría a su suba este mes”, detalló la economista.
Además, aclaró, “el final del programa Precios Esenciales dejó subas mayores al 10 por ciento. La inflación mayorista de octubre también se había acelerado con fuerza, y cabe esperar cierto traspaso a los precios minoristas en noviembre”.
Para diciembre, Econviews estima “un recalentamiento de la inflación aún mayor, con una suba mensual que podría llegar al 4 por ciento”.
“Se vienen subas en medicina prepaga, otra ronda de aumentos en el precio de la nafta, y un mayor ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, que ya se aceleró en noviembre y estimamos llegue en promedio al 4 por ciento durante el último mes del año y que también tendrá su impacto”, detalló. Así, este año “cerraría con una inflación acumulada de 37 por ciento”.
“El fogonazo inflacionario podría venir en el primer trimestre del año que viene, con el descongelamiento de tarifas de servicios públicos, nuevas actualizaciones en medicina prepaga y telefonía móvil, y ajustes en el precio de los combustibles, en línea con una mayor depreciación esperada del tipo de cambio, que esperamos registre un pequeño salto discreto en los primeros meses del año”, advirtió.
El fogonazo inflacionario podría venir en el primer trimestre del año que viene, con el descongelamiento de las tarifas, más aumentos en medicina prepaga, telefonía móvil y combustibles (Lorena Giorgio, de Econviews)
Además, “de la mano de la flexibilización casi completa de la cuarentena en todo el país comenzaremos en ver una nueva ronda de paritarias y ajustes salariales, que buscarán recomponer parte de todo lo perdido en 2021, e indudablemente también impactará sobre los precios”.
Por esta razón, Econviews prevé para 2021 “una inflación punta a punta del 57 por ciento”, en sintonía con el 59% proyectado por el Citigroup, 57,9% de Empiria y 56,9% de Invecq, que sería el registro más alto desde la salida de la convertibilidad en 2001 luego del 53,8% del 2019.
Santa Fe impulsa un programa para que trabajadores estatales regularicen deudas descontadas de sus haberes
El gobierno santafesino presentó una iniciativa destinada a empleados públicos que mantienen préstamos o compromisos financieros con descuentos automáticos en el sueldo. El objetivo es ordenar el sistema de deducciones y ofrecer alternativas para cancelar o refinanciar esas obligaciones.
El gobierno de la Provincia de Santa Fe anunció la implementación de un nuevo programa orientado a empleados públicos que tienen deudas cuyos pagos se realizan mediante descuentos directos en sus salarios. La medida busca brindar herramientas para que los trabajadores puedan regularizar esas obligaciones y reorganizar su situación financiera.
El plan apunta principalmente a quienes mantienen compromisos con entidades financieras, mutuales o cooperativas que utilizan el sistema de “código de descuento”, un mecanismo que permite debitar automáticamente las cuotas desde el recibo de sueldo del trabajador.
Según explicaron desde la administración provincial, el objetivo central es ordenar el funcionamiento de este sistema y evitar que los descuentos terminen afectando de manera excesiva el ingreso mensual de los empleados estatales. En muchos casos, las deducciones acumuladas reducen significativamente el salario disponible para afrontar gastos cotidianos.
La iniciativa contempla distintas alternativas para los trabajadores, entre ellas la posibilidad de cancelar anticipadamente algunas deudas o acceder a esquemas de refinanciación que permitan reorganizar los pagos en condiciones más accesibles. De esta manera, se busca que los empleados puedan recuperar margen dentro de sus ingresos mensuales.
Además, el programa prevé revisar el funcionamiento del sistema de códigos de descuento y establecer reglas más claras para las entidades que operan bajo esta modalidad. La intención del gobierno es transparentar el proceso y garantizar que los trabajadores tengan mayor control sobre los montos que se debitan de sus haberes.
La medida forma parte de una serie de acciones impulsadas por la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, que en los últimos meses ha planteado la necesidad de revisar distintos mecanismos administrativos vinculados al empleo público y a la situación financiera de los agentes estatales.
De acuerdo con estimaciones oficiales, el sistema de descuentos por código involucra a miles de trabajadores de la administración provincial, entre ellos docentes, personal de salud, policías y empleados de diversas áreas del Estado.
Con esta iniciativa, el gobierno santafesino busca avanzar en una reorganización del esquema de deducciones salariales y ofrecer a los empleados públicos una vía para ordenar sus deudas, en un contexto económico en el que el endeudamiento personal se ha convertido en una preocupación creciente para muchos trabajadores.
Paro marítimo paraliza exportaciones y sacude la economía en Argentina
Un conflicto gremial de fuertes consecuencias impacta de lleno en los principales puertos del país, con especial gravedad en el complejo exportador de Rosario y una protesta que pone en tensión las relaciones entre el Gobierno, los sindicatos y la economía nacional.
Un amplio paro de 48 horas lanzado por los trabajadores marítimos argentinos ha dejado prácticamente inactiva la actividad portuaria en Rosario y otras terminales estratégicas, afectando la salida y carga de barcos con cereales, oleaginosas y otros productos agroindustriales que son esenciales para la economía del país y su rol como uno de los mayores exportadores agrícolas del mundo.
La medida de fuerza fue iniciada por la Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) el miércoles último en rechazo al proyecto de “Modernización Laboral” que impulsa el presidente Javier Milei, actualmente en debate en el Congreso tras su aprobación en el Senado. Para los gremios, la reforma representa un retroceso en derechos fundamentales, en particular por cambios como la exclusión de navegantes de la Ley de Contrato de Trabajo y la limitación del derecho de huelga.
Gustavo Idigoras, presidente de la cámara de exportadores CIARA-CEC, declaró que la paralización de 48 horas está “conduciendo las actividades agroexportadoras a un completo punto muerto”, advirtiendo que barcos no pueden completar sus operaciones de carga y que muchas operaciones están estancadas en el puerto de Rosario, un nodo clave del comercio internacional de granos.
La protesta se da en un contexto de alta conflictividad social y sindical en Argentina por la discusión de la reforma laboral. El paro marítimo se articuló con una huelga general de 24 horas organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), con un acatamiento que los dirigentes sindicales estimaron superior al 90 % en múltiples sectores productivos, transporte y servicios. Esa huelga también afectó buses, subtes y vuelos en grandes centros urbanos del país.
Desde el sector sindical se advirtió además que la reforma no sólo reduce ciertas compensaciones y derechos adquiridos, sino que también podría desfinanciar protecciones históricas del trabajador argentino, lo que ha generado un amplio rechazo de federaciones gremiales más allá del sector marítimo.
Por su parte, el Gobierno de Milei defiende su iniciativa como una modernización del mercado laboral, destinada a atraer inversiones, dinamizar el empleo formal y flexibilizar regulaciones que, según el oficialismo, obstaculizan el crecimiento económico. Sin embargo, la fuerte respuesta sindical y social evidencia la magnitud de la oposición política que enfrenta el proyecto.
Mientras el proyecto continúa su camino legislativo y se esperan nuevas jornadas de debate y protestas, el conflicto ya ha dejado una marca tangible en la economía argentina: la paralización de exportaciones en un momento clave para las cadenas productivas y la logística agroindustrial, especialmente en Rosario, un centro neurálgico para las ventas externas que alimentan tanto los mercados internacionales como la propia economía nacional.
La inflación continúa siendo uno de los principales ejes de preocupación económica en Argentina. Si bien los últimos relevamientos privados marcan una desaceleración en el ritmo mensual de aumento de precios, el nivel acumulado sigue impactando en el poder adquisitivo de los salarios.
Especialistas señalan que la moderación en algunos rubros responde a una menor emisión monetaria y a una caída en el consumo. Supermercadistas y comerciantes coinciden en que los clientes priorizan productos esenciales, buscan promociones y reducen compras impulsivas.
Cambios en los hábitos de compra
En góndolas se observa una mayor inclinación hacia segundas marcas y envases más pequeños. También creció el uso de billeteras virtuales y descuentos bancarios como estrategia para amortiguar el impacto de los aumentos.
En paralelo, algunos sectores —como alimentos frescos y servicios— siguen mostrando variaciones por encima del promedio, lo que mantiene la presión sobre el presupuesto familiar.
Expectativas hacia adelante
Analistas económicos sostienen que el desafío no es solo bajar la inflación mensual, sino consolidar una tendencia sostenida que permita recuperar previsibilidad. La evolución del tipo de cambio, las tarifas y los acuerdos salariales serán variables clave en los próximos meses.
Mientras tanto, la dinámica inflacionaria continúa marcando el pulso de la economía cotidiana y condicionando decisiones tanto del Gobierno como del sector privado.