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Argentina

Coronavirus: para Alberto Fernández, el país atraviesa “el peor momento” de la pandemia

Sin embargo, el 95% de los casos están en el AMBA, y en las provincias podrían volver las clases presenciales

Ailén Lazarte

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El presidente Alberto Fernández aseguró este viernes que la Argentina afronta “el peor momento” de la pandemia del coronavirus, que contagió a 20.197 personas y provocó la muerte de 615, aunque advirtió: “No estoy seguro si llegamos al pico”.

“Es el peor momento desde que empezó la pandemia. La cantidad de contagios se multiplicó por más de cuatro. Además, el 95% de esos contagios ocurren en el AMBA. Está ocurriendo lo que habíamos previsto que ocurra. Pero no estoy seguro si tocamos el pico, o el pico puede ser mayor. Eso depende mucho de nosotros“, describió Fernández.

El Jefe de Estado realizó declaraciones a Canal 13, luego de anunciar en la víspera la continuidad de las restricciones en la Capital Federal, en el Gran Buenos Aires, en el Gran Córdoba, en la provincia de Chaco y en las ciudades de Trelew y Neuquén.

“Lo cierto es que desde hace más o menos dos semanas, desde que ocurrió lo de la villa 31, el número está en alrededor de 900 contagios todos los días. No sé si estamos en un pico porque hay cierto amesetamiento. Puede ser que crezca un poco más. Pero lo que sí es cierto que desde el 21 de mayo, ese número creció muchísimo”, agregó.

Vuelta a las aulas

Por otra parte, en el marco de las preguntas que le realizaron en la conferencia de prensa, el presidente adelantó que analizan la posibilidad de un regreso a las clases en escuelas rurales y localidades del interior del país en las que no haya circulación comunitaria de coronavirus.

No nos interesa que los chicos pierdan días de clases“, sostuvo.

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Malvinas: el Gobierno envió al Congreso un proyecto para endurecer las penas por la explotación no autorizada de recursos

La iniciativa de Defensa de la Soberanía Nacional contempla multas millonarias, inhabilitaciones de hasta 20 años y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.

Ailén Lazarte

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El Gobierno nacional envió este jueves a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa orientada a sancionar con mayor severidad a las personas y empresas que exploten recursos naturales sin autorización argentina en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares circundantes.

El texto ingresado al Parlamento lleva la firma del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los ministros Pablo Quirno, Carlos Presti y Luis Caputo. La medida había sido anunciada previamente por el jefe de Estado el pasado jueves 3 de septiembre durante una cadena nacional.

Uno de los ejes centrales de la propuesta es la actualización del régimen normativo vigente desde 2011. Mientras que el esquema anterior se enfocaba principalmente en las actividades hidrocarburíferas, la nueva iniciativa amplía de forma integral el marco legal para alcanzar todo tipo de aprovechamiento de recursos naturales, tanto renovables como no renovables.

Entre las principales sanciones administrativas y penales, el proyecto establece:

  • Multas económicas: Montos equivalentes al valor de entre 4.000 y 500.000 barriles de petróleo.

  • Inhabilitaciones: Impedimentos para operar o gestionar licencias por plazos de entre 5 y 20 años.

  • Pérdida de concesiones: Suspensión o cancelación definitiva de permisos previos.

  • Agravantes: Un endurecimiento especial de las penas cuando las infracciones involucren la exploración o explotación de recursos no renovables.

Adicionalmente, la iniciativa contempla la creación de un Consejo de Seguridad Nacional para reforzar la custodia del territorio y los recursos estratégicos.

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Argentina

Bariloche declaró la Emergencia climática por las intensas nevadas y suspendieron las clases presenciales

La Municipalidad implementó la medida para restringir el tránsito de vehículos particulares y facilitar el trabajo de los equipos de despeje. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta amarilla hasta este martes. Tampoco habrá dictado de clases en todos los turnos.

Ailén Lazarte

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Alerta meteorológico y suspensión de clases

En el marco de una alerta meteorológico de nivel amarillo por nevadas que se extenderá hasta el martes inclusive, el municipio de San Carlos de Bariloche declaró la Emergencia climática. La decisión busca reducir al mínimo la circulación de vehículos particulares para evitar accidentes y priorizar el desplazamiento de cuadrillas de trabajo y servicios de emergencia.

De manera complementaria, el Consejo Escolar Bariloche dispuso la suspensión de las clases presenciales en todos los turnos y para la totalidad de los establecimientos educativos bajo su dependencia. La Emergencia municipal continuará vigente mientras se mantengan las complicaciones extremas en la transitabilidad de la ciudad.

Recomendaciones de circulación y ámbito laboral Frente a las intensas precipitaciones y la acumulación de nieve sobre la calzada, las autoridades locales instaron a la comunidad a limitar los traslados exclusivamente a situaciones de extrema necesidad o emergencia.

Respecto de la actividad laboral, la disposición oficial incluyó las siguientes solicitudes al sector empleador:

  • Tolerancia e inasistencias: Contemplar las severas dificultades de traslado de los trabajadores y evitar sanciones o descuentos salariales a quienes no puedan concurrir a sus puestos por motivos de seguridad o imposibilidad de desplazamiento.

  • Modalidad remota y flexibilidad: Promover el teletrabajo (home office) en las actividades donde sea factible, así como la flexibilización en los horarios de ingreso para disminuir el flujo vehicular durante el temporal.

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Racismo y clasismo en Argentina: “Tenemos la segregación racial completamente naturalizada”

En el marco de la organización de un encuentro federal de comunidades afrodescendientes en Rosario, la psicóloga social y activista Natacha Giusto profundiza sobre la discriminación estructural, el peso de los insultos cotidianos, la falsa narrativa de la «Argentina blanca» y la intersección entre el color de piel y la posición de clase.

Ailén Lazarte

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Un debate que va más allá de la coyuntura

“Argentina es un país racista”. La afirmación vuelve a instalarse de manera recurrente en la agenda pública, abriendo debates que muchas veces se quedan en la superficie. Para Natacha Giusto —psicóloga social de 39 años, afroargentina y cofundadora del Bloque Antirracista Rosario— la discusión suele carecer de la densidad necesaria para comprender un fenómeno complejo que se entrelaza de forma constante con el clasismo.

“Vivimos en un país racista, como lo es cualquier otro, pero tiene sus particularidades. Si bien no hubo un sistema de segregación racial legalizado como en Estados Unidos o Sudáfrica, si hoy tuviéramos que pensar en un grupo de personas que viven en un barrio privado o country, ¿cómo nos las imaginamos? ¿Cómo se ven? Y si trabajan en la recolección de residuos o se encuentran encarceladas, ¿qué color de piel tendrían? Lejos de tener un sistema de segregación racial legalizado, lo tenemos completamente naturalizado”, sostiene Giusto.

La radiografía del insulto cotidiano

Uno de los emergentes más claros de esta problemática es la frase “negro de mierda”, una expresión fuertemente arraigada en el habla popular que condensa racismo y clasismo. Muchas veces, se apela a la justificación de que la agresión “no es por el color de piel, sino de alma” para dirigirla hacia sectores vulnerables, trabajadores precarizados o personas racializadas.

Al respecto, la activista remarca que la expresión esconde una matriz histórica que se remonta a la trata transatlántica de personas esclavizadas y a la justificación ideológica de la expansión europea:

  • El pilar económico: La explotación de mano de obra esclavizada como base del desarrollo del continente europeo.

  • El pilar científico: La invención del concepto biológico de “raza” para justificar la supuesta supremacía de las personas blancas sobre las personas negras e indígenas.

  • El pilar religioso: La deshumanización que catalogaba a las personas africanas como seres sin alma para legitimar su sometimiento.

La discriminación en el tejido institucional

Para la referente del Bloque Antirracista Rosario, el racismo no se limita a comportamientos individuales o a “comentarios burlones”, sino que opera a nivel sistémico y atraviesa las instituciones del Estado:

“El racismo está en la forma en que contamos la historia, invisibilizando a héroes y heroínas afrodescendientes de las luchas independentistas. Está presente cuando en los actos escolares se reduce a las personas negras a vendedores ambulantes coloniales con las caras pintadas con corcho. Está cuando se habla de ‘trabajo en negro’, cuando se ocultan las raíces africanas del tango, el candombe o la murga, y cuando no hay representantes políticos que se reconozcan afrodescendientes en el Poder Legislativo o Ejecutivo. También se ve en el perfilamiento racial de las fuerzas de seguridad para la averiguación de antecedentes”.

Asimismo, Giusto enfatiza la distinción entre racismo y clasismo: aunque interactúan, no son lo mismo.

“Mucha gente puede querer a una persona negra limpiándole la casa, pero no que la atienda en un consultorio médico. Pueden querer relacionarse por curiosidad o fetichismo, pero no para formar una familia o confrontar comentarios racistas de sus allegados. Pueden disfrutar de la música de raíces africanas pero no involucrarse con la lucha de las comunidades negras que la preservan. Aman la cultura negra, pero sin la gente negra”.

Desmontar la «falsa idea de la Argentina blanca»

El trasfondo del problema radica en la construcción histórica del mito de una nación homogénea y europea. Tras la abolición de la esclavitud, las comunidades afrodescendientes e indígenas sufrieron el desplazamiento social frente a las olas migratorias europeas, quedando marginadas del acceso a tierras, recursos e integración económica.

La falta de datos estadísticos precisos sobre las poblaciones afroargentinas dificulta la implementación de políticas públicas orientadas a corregir estas desigualdades históricas. La narrativa homogeneizadora provoca que las personas afroargentinas sean percibidas automáticamente como extranjeras en su propio país, invisibilizando además las demandas de los pueblos originarios.

Frente a este escenario, las agrupaciones antirracistas impulsan espacios de encuentro y movilizaciones federales para visibilizar las existencias afrodescendientes, exponer las violencias cotidianas y promover transformaciones de fondo en la sociedad.

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