Policiales
El fin de la farsa: cayó en Córdoba uno de los siete prófugos más buscados de Santa Fe
La libertad clandestina de Samuel Elías Reyes terminó en un tranquilo pueblo del interior cordobés. El hombre, que cargaba sobre su espalda con una recompensa de 20 millones de pesos y el peso de ser uno de los criminales más buscados de la provincia de Santa Fe, fue cercado y detenido por la Unidad de Capturas de Alto Perfil (UCAP) de la Policía de Investigaciones (PDI). Lo buscaban por un ensañamiento brutal: el asesinato de Zamir Torres, un nene de apenas 4 años.
El operativo que le puso las esposas a Reyes fue el resultado de semanas de inteligencia silenciosa, seguimientos y cruce de datos. El prófugo había elegido como búnker de soga la localidad de La Puerta, a unos 125 kilómetros de la capital cordobesa, creyendo que la distancia lo mantendría a salvo del radar santafesino. Sin embargo, el cerco sobre los fugitivos de máxima peligrosidad se activó con precisión quirúrgica.
El crimen que originó la cacería ocurrió el 9 de julio de 2025 en la ciudad de Frontera, un territorio de menos de 10 mil habitantes donde la violencia ligada al narcomenudeo se escribe con sangre con demasiada frecuencia. Aquella jornada, Brian «Peladito» Martínez —un exconvicto conocido en el ambiente policial— manejaba un Ford Fiesta por las inmediaciones de la calle 7. Sentado entre sus piernas iba su pequeño hijo, Zamir.
La emboscada fue letal. El vehículo fue interceptado y una ráfaga de al menos ocho balazos atravesó el parabrisas. Los atacantes no midieron consecuencias ni tuvieron piedad: «Peladito» Martínez sobrevivió milagrosamente a los impactos en su cuerpo, pero su pequeño hijo Zamir sufrió heridas gravísimas que le quitaron la vida, ante los ojos desesperados de su madre, quien intentó rescatarlo del auto en medio del horror. Horas más tarde, el Fiat Cronos usado por los sicarios —que tenía denuncia de robo en la localidad de Vila— apareció incendiado, en un intento por borrar las huellas.
Para los investigadores, el trasfondo detrás del ataque no es más que otra violenta disputa territorial entre bandas rústicas por el control de la droga en la región fronteriza.
Tras confirmarse la captura de Reyes, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, destacó el funcionamiento del programa de recompensas como una pieza clave para quebrar los pactos de silencio: “Son delincuentes y muchas veces quienes conocen su paradero terminan aportando información. Lo importante es que la Justicia pueda actuar y que estas personas respondan por los delitos que cometieron”, remarcó. Ahora, el detenido deberá sentarse frente al tribunal para responder por una balacera que destruyó una familia y dejó una huella imborrable de crueldad en la provincia.