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Internacional

La guerra que Putin quería ganar en 72 horas cumple seis meses

El plan de quedarse con Ucrania en una operación de apenas tres días fracasó estrepitosamente. Ahora la guerra se encuentra estancada, en el marco de una pugna entre concepciones autoritarias y democráticas y la permanente amenaza nuclear

Ailém Lazarte

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La guerra que Putin quería ganar en 72 horas cumple seis meses

“Tres días. En tres días esto se acaba”. Vladimir Putin estaba convencido. Sus generales le habían presentado un detallado plan en la sala de situación del Kremlin que él había escuchado con cierto desdén. Pensaba que todo eso era demasiado. No era necesario. Para conquistar Ucrania apenas necesitaría 72 horas y unos cuantos buenos agentes especiales que llegaran al palacio de gobierno en Kyiv y se deshicieran del “títere de Occidente”, el presidente Volodymyr Zelensky. En ese momento, de acuerdo a su desvarío, entraría en escena el ex presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, un traidor que esperaba en Minsk, la capital bielorrusa, a que le dieran la orden de ocupar el asiento. El resto eran unos cuantos muertos, muchos encarcelados y otros pocos exiliados para que Ucrania volviera a formar parte de la Gran Madre Rusia, el sueño imperialista de Putin.

Más allá del optimismo inaudito de Putin, el plan militar diseñado por los generales del Kremlin era bastante simple. Los rusos llegarían desde el norte, a ambos lados de Kyiv. Una fuerza se movería al este de la capital a través de la ciudad ucraniana de Chernihiv, mientras que la otra flanquearía la capital por el oeste, empujando hacia el sur desde Bielorrusia a través de una brecha natural entre la “zona de exclusión” de la planta nuclear abandonada de Chernóbil y los pantanos circundantes. El ataque se produciría en invierno, de modo que la tierra dura haría el terreno fácilmente transitable para los tanques. Los Spetsnaz, las fuerzas especiales, encontrarían y eliminarían al presidente Zelensky, e instalarían un gobierno favorable al Kremlin.

El plan también decía que desde el este, las fuerzas rusas atravesarían el centro de Ucrania hasta el río Dniéper, mientras que las tropas de Crimea tomarían la costa sureste. Estas acciones podrían durar varias semanas, pero se realizarían sin mayor resistencia ya que el control central del ejército ucraniano estaría quebrado. Después de hacer una pausa para reagruparse y rearmarse, empujarían hacia el oeste, hacia una línea norte-sur que se extendería desde Moldavia hasta el oeste de Bielorrusia, dejando un estado ucraniano en el oeste – un área que en el cálculo de Putin estaba poblada por irremediables rusófobos neonazis.

Zelensky homenajea a los caídos en acción. Ucrania reconoció el lunes que cerca de 9.000 soldados ucranianos habían muerto desde el inicio de la invasión rusa hace seis meses, en un conflicto sin visos de terminar, que ya ha causado importantes daños humanos y materiales. (Laetitia Peron/AFP)Zelensky homenajea a los caídos en acción. Ucrania reconoció el lunes que cerca de 9.000 soldados ucranianos habían muerto desde el inicio de la invasión rusa hace seis meses, en un conflicto sin visos de terminar, que ya ha causado importantes daños humanos y materiales. (Laetitia Peron/AFP)

“Para la Federación Rusa, éramos como un apéndice que había que extirpar, pero no lo entendían”, explicó la semana pasada en una entrevista con el Washington Post el presidente Zelensky. “Pensaban que éramos un apéndice, pero resultamos ser el corazón de Europa. Y hemos hecho latir este corazón. Estos países se han unido en torno a nosotros, no sólo gracias a nosotros, sino también porque la sociedad de estos países no estaba dispuesta a renunciar al concepto de libertad simplemente porque se trata de Putin, al que se teme y se ha demonizado en Occidente. El propio Occidente lo demonizó, lo pintaron como algo muy terrible, con un arma nuclear en sus manos. A veces nosotros también tenemos miedo, pero Ucrania demostró que el diablo no es tan temible como lo pintan”.

Seis meses después de ese fatídico 24 de febrero en el que Putin dio la orden de movilización para los 100 batallones tácticos con 175.000 soldados que había acumulado en las fronteras ucranianas, el plan del Kremlin resultó en un fracaso estrepitoso. Las 72 horas se convirtieron en 180 días, al menos 50.000 soldados rusos muertos (probablemente la cifra esté más cerca de 80.000) y otro tanto de ucranianos civiles y militares, cientos de miles de heridos, cinco millones de refugiados en otros países europeos y tres millones de desplazados internos, algunos de los crímenes más atroces de los últimos años en un campo de guerra, interrupción de la cadena de suministros de alimentos en los países más necesitados de Medio Oriente y de energía en Europa. También apareció y sorprendió al mundo una notable resiliencia de los ucranianos, la increíble resistencia de fuerzas tan desiguales, la impronta de lo que parecía ser un presidente accidental como Zelensky que se convirtió en un ejemplo global a seguir y la unidad occidental para ayudar a los ucranianos a detener la sinrazón de esa pesadilla imperial fascista encarnada por Putin.

El presidente estadounidense Joe Biden acababa de sacar a Estados Unidos de su guerra más prolongada en Afganistán y no estaba dispuesto a ninguna intervención directa o indirecta. Pero se dio cuenta que, si no detenía a Putin allí en las planicies de los cosacos, este era capaz de continuar su alocada carrera hasta el Canal de la Mancha y arrasar con media Europa. Entregó 10.400 millones de dólares en ayuda militar y algunas de las armas más sofisticadas de su arsenal. Lo hizo todo con un cuidado extremo para evitar que se haga realidad el fantasma que agita permanentemente Moscú de una guerra nuclear que termine con buena parte de la vida en el planeta. Fue mucho más efectivo que Alemania, por ejemplo, que está a las puertas del escenario bélico y que dio vueltas y las sigue dando para entregar armas a los combatientes ucranianos. Tampoco estuvo a la altura el presidente francés, Emmanuel Macron que quiso jugar de intermediario y pacificador hasta que la realidad le indicó que nada de eso era posible con un Putin obstinado en llegar hasta las últimas consecuencias. Macron había caído en lo que Jeremy Cliffe del New Statesman, define como “el fácil optimismo de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Fría”.

Mujer ucraniana escapando de los combates en Mariupol y dejando atrás la imagen de la planta de Azovstal, donde resistieron las fuerzas ucranianas por tres meses. (AFP)Mujer ucraniana escapando de los combates en Mariupol y dejando atrás la imagen de la planta de Azovstal, donde resistieron las fuerzas ucranianas por tres meses. (AFP)

La invasión golpeó la cara de Macron y del canciller alemán Olaf Scholtz, entre otros. Y les mostró que por debajo de esta invasión hay mucho más en juego. Es una guerra mundial entre la democracia y la autocracia. Biden lo puso así: se está librando una “gran batalla por la libertad… entre la libertad y la represión, entre un orden basado en normas y otro gobernado por la fuerza bruta”. Putin lo ve como un intento por parte de la OTAN, la alianza militar occidental, para expandirse hacia el este y poner en peligro la seguridad rusa. Cree que se trata de una alianza “anti-Rusia” en territorios que eran “nuestra tierra histórica”. Y que es su deber “redimir la tragedia de la caída de la Unión Soviética”, que, según él, alteró “el equilibrio de fuerzas en el mundo”. Muchos le creen. Hasta el Papa Bergoglio dio a entender que la guerra fue provocada por Occidente al pretender expandir la influencia de la OTAN. Un pensamiento seguido por los otros poderes antioccidentales: China, Irán, Norcorea, los bolivarianos y populistas latinoamericanos.

El 4 de abril, cuarenta días después de la invasión, la guerra tuvo un vuelco definitivo. Las fuerzas rusas quedaron estancadas en el oeste y norte de Kyiv, con la línea de suministros cortada y la moral de los soldados esmerilada. Ese día tuvieron que abandonar Bucha, su último reducto en las afueras de la capital ucraniana. Dejaron al descubierto más de 400 cadáveres de civiles torturados, desmembrados, fusilados por la espalda, cientos de mujeres violadas y mutiladas, decenas de niños arrojados en fosas comunes. El mundo fue sacudido por el horror. El rostro transformado de Zelensky viendo lo sucedido dio cuenta de que nada sería igual desde ese momento para Ucrania ni para el mundo. Macron tuvo que admitir que no había diálogo posible. La negra sombra de la maldad lo había cubierto todo.

Lo que vino después fue más de lo mismo. Unos 20.000 chicos ucranianos desaparecidos en el sistema ruso, muchos de ellos directamente robados a sus padres y familiares y entregados a parejas rusas para reeducarlos. El bombardeo indiscriminado de ciudades como ocurrió en Mariupol donde el 70% de los edificios fueron destruidos. La batalla por el control de la acería de Azovstal, en esa misma ciudad, que mostró la voluntad de resistencia de los combatientes ucranianos con la consecuencia del asesinato de más de la mitad de los 2.500 prisioneros de guerra tomados en la rendición, que fueron quemados vivos en una prisión del Donbás dos meses más tarde.

Vladimir Putin tiene aspiraciones de recrear un imperio ruso en las fronteras de la antigua Unión Soviética. Está convencido de que Ucrania debe regresar a formar parte de la Gran Madre Patria Rusa. (Reuters/Kremlin)Vladimir Putin tiene aspiraciones de recrear un imperio ruso en las fronteras de la antigua Unión Soviética. Está convencido de que Ucrania debe regresar a formar parte de la Gran Madre Patria Rusa. (Reuters/Kremlin)

Los europeos del norte y el este terminaron por entender que sólo una alianza fuerte entre ellos y el resto de los occidentales globales podrían formar la defensa suficientemente resistente para detener los delirios putinescos. Suecia y Finlandia se pusieron bajo el paraguas de la OTAN, Ucrania fue admitida, finalmente -reparando un grave error histórico- como candidata a entrar en la Unión Europea. Las sanciones económicas contra Rusia congeló la mitad de las reservas de divisas del país, cientos de empresas occidentales se retiraron del mercado ruso y las principales exportaciones de petróleo y gas se están vendiendo a compradores oportunistas a precios reducidos. También es cierto que las sanciones no tuvieron el efecto devastador esperado gracias a la ayuda que le están dando a Moscú los funcionarios/comerciantes chinos, turcos e iraníes. Pero los rublos ya no alcanzan para continuar por mucho tiempo con esta ofensiva. Los analistas militares creen que la maquinaria bélica rusa está gravemente afectada, y que las existencias de municiones se están agotando.

La guerra ahora está estancada en el este y el sur ucraniano, con unas fuerzas rusas apenas oxigenadas por mercenarios y repuestos para tanques y aviones chino-turco-iraníes. Los generales del Kremlin apuestan a una guerra de desgaste. Ucrania no está muy lejos de esa estrategia. La ayuda occidental no es infinita. Pero los golpes de los partisanos en la Crimea ocupada desde 2014, fueron muy duros para la moral rusa. El asesinato, la semana pasada, de la joven filósofa nacional-fascista Darya Dugina, hija del mentor de las ideas imperialistas de Putin, ponen más dudas sobre la pelea interna dentro del Kremlin y de la existencia de grupos rusos disidentes dispuestos a terminar con la locura neo-soviética.

Y mientras la guerra en Ucrania se prolonga, se amplía el arco de riesgos y represalias, desde los ataques a mansalva en zonas civiles hasta los complots de asesinato y sabotaje a través de las fronteras, pasando por la amenaza siempre presente de un error de cálculo nuclear. Hasta aquí, fueron seis largos meses de guerra. Tres días convertidos en 180 y noches desesperantes. Y la sensación generalizada es que se trata de apenas un prólogo.

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Internacional

Evolución favorable: el papa León XIV pasó una noche tranquila tras su cirugía de tumor pulmonar

El Vaticano confirmó que el Sumo Pontífice despertó sin complicaciones tras la intervención y que fue trasladado a una habitación común. Este miércoles se emitirá un nuevo parte médico.

Ailém Lazarte

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El papa León XIV atravesó una noche sin sobresaltos en el Policlínico Gemelli de Roma, donde permanece ingresado tras haber sido operado este martes de un tumor pulmonar. De acuerdo con la información brindada por la Santa Sede, el Santo Padre despertó favorablemente y, tras cumplir un breve período de observación postquirúrgica, fue trasladado a una habitación común en el décimo piso del centro médico, donde incluso solicitó cenar.

El último reporte oficial precisó que la cirugía —mediante la cual se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho a través de una técnica videoasistida— resultó “exitosa y sin complicaciones”. Durante la intervención, un examen histológico extemporáneo terminó de ratificar el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, tal como se preveía en las evaluaciones previas a la operación.

Exámenes y seguimiento médico

Las fuentes vaticanas señalaron que el Papa continuará internado en el hospital de la capital italiana para avanzar en su proceso de rehabilitación y realizarse controles médicos de rutina. Por el momento, la Santa Sede no ha precisado si el tratamiento requerirá pasos posteriores como quimioterapia o radioterapia. Para el transcurso de este miércoles se aguarda la difusión de un nuevo informe de salud.

La evolución médica de León XIV concita una particular atención en la Argentina, dada la expectativa generada por la visita oficial que el Pontífice tiene prevista para el próximo mes de noviembre.

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Internacional

Javier Milei cierra su gira por Estados Unidos con una reunión clave con Benjamín Netanyahu

El Presidente mantendrá un encuentro bilateral con el primer ministro israelí antes de regresar al país. La sombra de las exploraciones petroleras ilegales en Malvinas sobrevuela la cita. Además, expondrá ante The Economic Club de Nueva York.

Ailém Lazarte

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El presidente Javier Milei concluye este jueves su agenda oficial en la ciudad de Nueva York con una de las actividades más esperadas de su gira por Estados Unidos: una reunión bilateral con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. La jornada de cierre también incluirá una disertación magistral frente a referentes del ámbito financiero e industrial en The Economic Club of New York, uno de los foros empresariales más tradicionales del ámbito neoyorquino.

El cara a cara con Netanyahu genera alta expectativa diplomática. Más allá de la conocida afinidad ideológica y política entre ambos líderes, la cita queda atravesada por la controversia en torno a Navitas Petroleum, una compañía de capitales israelíes que opera de manera ilegal en la exploración de hidrocarburos en las islas Malvinas.

Navitas se desempeña como operadora principal del proyecto Sea Lion (León Marino), ubicado en la cuenca norte del archipiélago atlántico, donde controla el 65% de las acciones en sociedad con la firma británica Rockhopper Exploration (35%). Tras el reciente discurso de Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas reafirmando los derechos de soberanía argentina, existe la interrogante de si el mandatario planteará formalmente el reclamo por la actividad inhabilitada de la petrolera. El contexto político del líder israelí añade complejidad al encuentro, dado que enfrenta comicios decisivos a fines de octubre.

Mensaje a los inversores en Wall Street

Previo al encuentro bilateral, el jefe de Estado argentino disertará ante los miembros de The Economic Club of New York, donde reiterará el llamado a la radicación de capitales extranjeros en la Argentina. La exposición seguirá la línea de la convocatoria realizada horas antes en la ONU, cuando destacó las condiciones operativas del país para el sector energético.

«Al sector energético mundial quiero decirle que Vaca Muerta es una oportunidad histórica con potencial para ser una de las grandes protagonistas energéticas de las próximas décadas», había expresado el Presidente durante su alocución en la Asamblea General.

Según el cronograma oficial de la comitiva presidencial, Javier Milei emprenderá el vuelo de regreso a Buenos Aires este jueves a las 21:00 (hora local), con arribo previsto a la Aeroestación Militar Aeroparque para el viernes a las 8:30.

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Internacional

Tragedia en el Himalaya: Al menos 98 muertos y cientos de desaparecidos por una riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet

Inundaciones repentinas arrasaron pueblos, puentes e infraestructuras hidroeléctricas tras el posible bloqueo y desborde del río Bhote Koshi. Las autoridades sospechan que un sismo de magnitud 4,4 en territorio chino desencadenó un gran desprendimiento de tierra. Hay más de 400 turistas sin contacto.

Ailém Lazarte

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Devastación en la frontera del Himalaya

Una serie de violentas inundaciones repentinas golpeó con dureza a ambos lados de la frontera entre Nepal y el Tíbet (China), dejando un saldo provisional de al menos 98 muertos, cientos de desaparecidos y una vasta red de infraestructuras destruidas.

El desastre afectó con especial severidad al distrito nepalí de Rasuwa, en el norte del país, donde una colosal masa de agua arrasó durante la mañana del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, puntos estratégicos ubicados junto a uno de los principales pasos comerciales y terrestres hacia China.

 El saldo humano: Muertos y cientos de incontactables

Según datos de la Oficina del Primer Ministro nepalí difundidos por la agencia EFE, la mayor parte de las víctimas se concentra en su territorio:

  • Víctimas en Nepal: Se recuperaron 95 cadáveres en las zonas impactadas por la crecida del río Bhote Koshi, cuyas tareas de identificación continúan.

  • Víctimas en China: Autoridades del condado tibetano de Gyirong informaron al menos 3 fallecidos y 265 personas sin localizar.

  • Turistas varados y desaparecidos: El balance oficial en Nepal confirmó 484 personas sin contacto, de las cuales 391 son turistas extranjeros y 93 nacionales.

  • Efectivos y trabajadores aislados: Se busca además a 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 agentes de la Fuerza Armada de Policía y 60 operarios de complejos hidroeléctricos.

 La hipótesis del origen: Terremoto y desmoronamiento

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó que las primeras evaluaciones apuntan a un origen combinado: un sismo registrado durante las primeras horas del día habría provocado un masivo deslizamiento de tierra en territorio tibetano, taponando temporalmente el cauce del río Bhote Koshi hasta que la acumulación de agua rompió el dique natural, desatando la riada descontrolada río abajo.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó haber registrado a las 2.52 GMT un movimiento telúrico de magnitud 4,4 en la región tibetana cercana a la frontera, con una profundidad de 10 kilómetros y epicentro a 77 kilómetros al nor-noroeste de la localidad nepalí de Kodari.

 Destrucción de rutas y despliegue de rescate

El impacto material en la zona montañosa dificultó seriamente el avance de los equipos de socorro:

  • Se confirmó la destrucción de al menos 19 puentes transitables.

  • Cerca de 40 kilómetros de carreteras quedaron inhabilitados.

  • Diversos proyectos hidroeléctricos sufrieron graves daños en su estructura.

Ante la magnitud de la catástrofe, el gobierno de Nepal declaró el estado de zona de desastre por un plazo de tres meses en todas las áreas afectadas. Asimismo, se ordenó el despliegue de helicópteros militares y privados para la búsqueda de sobrevivientes, la atención médica gratuita de los heridos y la urgente reconstrucción de los servicios de electricidad y telecomunicaciones.

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