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Policiales

Narcos y adolescentes: cómo operaba la organización del “Viejo” González según un chico de 14

Un joven reveló en una causa por asociación ilícita que, con solo 14 años, fue captado por una organización que distribuía drogas en Rosario y localidades vecinas.

Ailén Lazarte

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El 14 de noviembre fueron imputados tres hombres acusados de integrar una asociación ilícita vinculada a Walter “Viejo” González, un recluso señalado como líder de varias células criminales que operaban aun con él tras las rejas. En agosto, González ya había sido acusado de dirigir una banda desde la cárcel de Piñero y de ordenar el ataque a un colectivo del Servicio Penitenciario en marzo de 2024. En esa causa figura la declaración de un joven que relató cómo, siendo menor, terminó convirtiéndose en “soldadito” de una organización dedicada al narcomenudeo en Rosario, Capitán Bermúdez, San Lorenzo y Carcarañá.

El adolescente —cuyo nombre se mantiene en reserva por razones de seguridad— contó que tenía 14 años cuando lo contactaron por Instagram. El mensaje venía de un preso conocido suyo, que lo invitó a trabajar para su grupo. “Acepté porque estaba separado de mis papás y perdido en la droga”, declaró. Explicó que arrastraba un fuerte “rencor” por la situación de su familia: “Mi mamá hace 14 años que trabaja y nunca pudo progresar”. Le ofrecieron dinero, zapatillas y un celular para manejar la agenda de consumidores de la zona. Uno de los adultos con los que más se comunicaba era Joaquín Zapata, de 23 años, detenido el 6 de noviembre junto a otras personas que, días después, el fiscal Federico Rébola imputó como parte de la banda del Viejo González. Los otros dos acusados son Sebastián Torilla, de 26 años, y Ayelén Irala, de 29, a quienes se les atribuyen delitos como asociación ilícita, tenencia de estupefacientes, portación de arma y extorsión. En total, además de González, ya son once los imputados en esta investigación.

Menores dentro de la estructura narco

Las pruebas reunidas en la causa revelan las dinámicas, muchas veces improvisadas y violentas, que adoptan las organizaciones barriales dedicadas a la venta de droga. En el eslabón más vulnerable aparecen adolescentes reclutados mediante promesas de bienes materiales que superan cualquier posibilidad que tengan por fuera del circuito criminal. Esta causa, además, vuelve a exhibir cómo desde Piñero se siguen manejando negocios ilícitos.

El joven que declaró ingresó al grupo a los 14 años. Su relato refleja una trayectoria marcada por la exclusión: “Siempre me echaban de la escuela, me sentía muy solo. A los 12 años ya robaba celulares. Mi mamá es re humilde y trabajó toda la vida, pero nunca pudo progresar. No teníamos ni para comer”, contó.

Relató que rápidamente comenzó a vender drogas y a sumar clientes. “En el búnker trabajábamos dos por turno, 12 horas cada uno”, describió. También hacía de mensajero y trasladaba el dinero recaudado. Su testimonio da cuenta además de otro componente frecuente en estos casos: el consumo problemático. “Cuando yo vendía consumía más de lo que ganaba”, confesó. Buscando aumentar sus ingresos, aceptó trabajar en un punto de Carcarañá donde le descontaban lo que consumía. “Ese búnker vendía unos 6 millones de pesos. A nosotros nos daban 150 mil por semana. Entre el remis y lo que consumía, me quedaban 30 mil”, recordó.

Una salida a tiempo

Desde el inicio, las promesas eran simples: algo de dinero, un par de zapatillas y un celular. Con el tiempo entendió que buscaban menores consumidores porque “gastaban menos plata”. También le dijeron que, si caía detenido, le pagarían un abogado. Mientras él estaba asignado a la venta, otros chicos vigilaban los alrededores como “satélites”. “Cuando ven a la policía tocan silbatos para alertar”, explicó. Una dinámica que persiste desde hace años. “Ese punto de venta funciona hace como 15 años y sigue abierto. Lo allanaron varias veces. Entonces empezaron a vender en la vereda”, describió.

La relación con la banda se deterioró tras varios episodios violentos, entre ellos el homicidio de su suegro en junio de 2024. Además, la organización le usurpó la casa debido a las deudas que había acumulado. Finalmente pudo salir gracias a la intervención de su madre y una denuncia que permitió resguardarlo antes de que la situación escalara aún más.

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Tragedia en el Paraná: encontraron sin vida al empresario que había desaparecido en plena navegación

Después de tres días de intensa búsqueda, el cuerpo de Marcelo Boschi fue hallado en el río San Jerónimo, a kilómetros del último punto donde se lo había visto con vida. Su embarcación había sido localizada a la deriva sin ocupantes, lo que activó un operativo que hoy terminó en desgracia.

Ailén Lazarte

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La mañana de este jueves terminó con la noticia que nadie quería escuchar en el norte de Santa Fe: las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Marcelo Boschi, el empresario de 55 años que permanecía desaparecido desde el pasado martes, tras salir a navegar en su lancha.

Efectivos que participaban del operativo de búsqueda divisaron el cuerpo alrededor de las 7 en la zona conocida como El Timbó Quemado, aguas abajo de Puerto Reconquista, en el cauce del río San Jerónimo. La ubicación sorprendió porque está muy distante del último punto documentado donde Boschi había sido visto, cuando navegaba solo por la madrugada.

Horas antes, su embarcación había sido encontrada a la deriva y sin ocupantes, lo que generó una rápida movilización de fuerzas de seguridad y de la Prefectura Naval para intentar dar con su paradero.

Los primeros indicios forenses no detectaron signos de violencia y apuntan a que el fallecimiento se produjo por asfixia por inmersión, descartándose, por el momento, la participación de terceros en los hechos.

Boschi era una figura reconocida en la ciudad de Reconquista, donde dirigía la empresa De Buena Madera y tenía una activa participación en la comunidad local. Tenía 55 años, era padre de tres hijos y, según allegados, no era habitual que saliera solo a navegar en horarios tan tempranos.

La investigación continúa abierta a la espera de mayores pericias y de la confirmación oficial de las circunstancias que rodearon su ausencia y posterior hallazgo.

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Trece tiros contra una camioneta en barrio Sarmiento: investigan un mensaje intimidatorio

Una camioneta estacionada fue atacada a tiros este martes por la noche en la zona norte de Rosario. Los agresores dispararon al menos 13 veces contra el vehículo y dejaron una nota con referencias intimidatorias, en un hecho que las autoridades investigan como parte de un posible trasfondo narco. No se registraron heridos.

Ailén Lazarte

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Una nueva escena de violencia sacudió la zona norte de Rosario este martes cerca de las 20.40, cuando desconocidos abrieron fuego contra una camioneta estacionada en Zelaya al 1300, en el barrio Sarmiento, a pocos metros de un jardín de infantes.

Según las primeras informaciones oficiales, al menos 13 disparos impactaron contra el capot y el parabrisas del vehículo, una Fiat Strada que se encontraba estacionada en plena vía pública.

Tras el ataque, los autores dejaron una nota amenazante sobre el vehículo, un sello que ya se ha visto en episodios similares en Rosario en los últimos días. Aunque las autoridades aún no brindaron detalles sobre el contenido del mensaje, trascendió que hacía referencia a una persona detenida en la cárcel de Piñero vinculada con bandas delictivas, lo que sugiere un posible trasfondo de disputa narco o de mensajes intimidatorios entre grupos enfrentados.

El propietario de la camioneta no sería residente del barrio, y se encontraba en la zona de visita a su madre al momento del ataque, según reconstrucciones periodísticas. Por suerte, no se registraron heridos, aunque el nivel de violencia y la proximidad del ataque a una zona donde circulaban vecinos y familias generó conmoción entre quienes pasaban por el lugar.

La escena fue preservada por efectivos de la Policía provincial, que hallaron vainas servidas calibre 9 milímetros en la calzada y se encuentran trabajando en la identificación de los responsables. Las actuaciones quedaron bajo la órbita de la Seccional 10ª y la Policía de Investigaciones, que analizan el contexto y posibles vínculos con otros hechos violentos recientes.

Este ataque se suma a una serie de hechos con características similares registrados en Rosario en las últimas semanas, donde balaceras contra vehículos y mensajes intimidatorios dejaron en evidencia una escalada de violencia urbana que preocupa a vecinos y autoridades.

Hasta el momento no hubo detenciones oficiales vinculadas a este hecho, y la investigación continúa para esclarecer si se trató de un mensaje dirigido a una disputa interna entre organizaciones delictivas o si existen otras motivaciones detrás de la balacera.

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Cayó desde más de seis metros mientras trabajaba en el puente de avenida Newbery

Un trabajador de la construcción sufrió una grave caída en una obra ubicada sobre el Puente Jorge Newbery, en la zona noroeste de Rosario. Fue rescatado en un operativo de alta complejidad y trasladado en helicóptero al hospital. Investigan las circunstancias del accidente laboral.

Ailén Lazarte

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Un dramático accidente laboral sacudió este miércoles el sector noroeste de Rosario, cuando un trabajador que se desempeñaba como jefe de obra cayó desde una altura estimada entre seis y ocho metros en una construcción ubicada sobre la avenida Jorge Newbery, a la altura del puente que cruza el Arroyo Ludueña.

El hecho ocurrió alrededor del mediodía, en momentos en que el operario —de aproximadamente 30 años— se encontraba supervisando tareas y explicando maniobras a otros empleados en la estructura en obra. Según los primeros testimonios recabados en el lugar, el hombre estaba parado sobre una superficie provisoria compuesta por placas de madera que formaban parte del armado temporal. De acuerdo a sus compañeros, esa estructura cedió repentinamente bajo su peso y el trabajador se precipitó al vacío.

La caída generó escenas de extrema tensión entre quienes presenciaron el episodio. De inmediato se dio aviso a los servicios de emergencia y se activó un operativo de “código rojo” debido a la gravedad del cuadro y a la complejidad del terreno, marcado por barrancas y zonas de difícil acceso en las inmediaciones del arroyo.

En el lugar intervinieron dotaciones de Bomberos Zapadores, personal del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (SIES) y equipos especializados en rescate en altura. Las tareas para llegar hasta el herido demandaron varios minutos de trabajo coordinado, ya que el operario había quedado en una zona de acceso reducido.

Tras ser estabilizado en el lugar, el trabajador fue trasladado en helicóptero sanitario al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), el centro de referencia en trauma de alta complejidad de la ciudad. Ingresó con politraumatismos y lesiones de consideración producto del fuerte impacto. Hasta el momento, no trascendieron detalles oficiales sobre su evolución clínica, aunque se confirmó que permanecía bajo atención médica intensiva.

Fuentes cercanas a la obra señalaron que el trabajador no habría tropezado ni resbalado, sino que la superficie donde estaba parado habría fallado estructuralmente. Este punto será clave en la investigación que se abrirá para determinar si se cumplieron las normas de seguridad e higiene laboral exigidas para este tipo de trabajos en altura.

El accidente volvió a poner en foco las condiciones de seguridad en obras en construcción y la importancia de los controles preventivos, especialmente en estructuras elevadas y montajes provisorios. Se espera que en las próximas horas intervengan autoridades laborales y municipales para constatar el cumplimiento de protocolos y evaluar eventuales responsabilidades.

Mientras tanto, el estado de salud del trabajador genera preocupación entre sus compañeros y familiares, que aguardan un parte médico oficial sobre su evolución.

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