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Massa y Milei, sin margen para el error en un debate clave antes del balotaje presidencial

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Quien se equivoque y sobre todo quien se enoje definitivamente saldrá perdiendo en su afán de seducir votantes, con vistas a unos comicios en los que el factor emocional jugará un rol preponderante en el cuarto oscuro.

Massa y Milei, frente a frente, en un debate presidencial que puede ser tremendamente determinante.
Massa y Milei, frente a frente, en un debate presidencial que puede ser tremendamente determinante.

El candidato presidencial del oficialismo, Sergio Massa, y su contrincante de La Libertad Avanza, Javier Milei, afrontarán este domingo un desafío determinante antes de lanzarse al esprint final de la campaña proselitista, con vistas al balotaje que ambos disputarán el próximo domingo 19 de noviembre.

Massa, ministro de Economía de una Argentina con una inflación cercana al 150 por ciento anual, y Milei, “paladín” anti-sistema que terminó aliándose con el ex mandatario Mauricio Macri en busca de destronar al Gobierno peronista, protagonizarán este domingo un debate clave de cara al acto electoral que se avecina.

Se trata de un acontecimiento que podría inclinar el voto de quienes aún permanecen indecisos hacia un lado o el otro de las dos propuestas en pugna en el cuarto oscuro, de igual modo que persuadir -o no- a aquellos que planean darle la espalda a la convocatoria a las urnas para que revean esa postura y participen de los comicios, resistiendo a la tentación de salir de paseo en el penúltimo fin de semana largo del año antes de las Fiestas.

Massa y Milei se enfrentarán en un debate que planteará objetivos similares para ambos. En primer lugar, terminar de fidelizar a sus seguidores e intentar seducir al votante de centro y de perfil moderado que, en el tramo decisivo de actual campaña, volvió a toparse con el dilema de la “grieta” antes de unas elecciones presidenciales: un escenario que resurgió en el país especialmente tras el acuerdo que sellaron Macri y el fundador de La Libertad Avanza (LLA).

Pero además, tanto el candidato de Unión por la Patria (UxP) como el diputado nacional y economista libertario deberán mostrarse sólidos, convincentes en sus discursos y al mismo tiempo estables y aplomados emocionalmente, sobre todo el líder de LLA, por más efervescente que termine resultando la discusión que protagonizarán desde las 21 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Quien se equivoque y especialmente quien se enoje y muerda la banquina este domingo sin lugar a dudas saldrá perdiendo, en vísperas de unas elecciones en las que el voto que se decide en función de los sentimientos podría alcanzar una injerencia cardinal en el resultado del balotaje: pocas veces se ha visto en la historia reciente en la Argentina un escenario tan marcado por emociones como hartazgo, por un lado, y miedo, por el otro, antes de una convocatoria a las urnas.

Está claro, en este sentido, que Massa y Milei han contribuido en las últimas semanas al fortalecimiento de esta tendencia, a partir de discursos que incitan al susto, en el caso del aspirante presidencial oficialista y demás dirigentes de su espacio, o bien intentan fagocitar el “voto castigo” contra el Gobierno y el peronismo en general.

“Continuidad o cambio”: nueva estrategia libertaria

Es probable que en el debate de este domingo ambos se espeten comentarios en la misma dirección, es decir, buscando generar temor ante la posibilidad de que la Argentina se someta a un “salto al vacío” con Milei eventualmente como jefe de Estado, o bien tratando de azuzar la sensación de cansancio que florece en un sector de la sociedad hacia la política tradicional y arengando a impulsar un “cambio”, como insisten en filas de LLA, sobre todo después del pacto con Macri: un trato electoral que supuso, por cierto, un maquillaje discursivo entre los libertarios.

Ese ligero viraje estratégico quedó en evidencia en el debate de la semana pasada entre los candidatos a vicepresidente: Agustín Rossi, por UxP, y Victoria Villarruel, de LLA, que trabajó mucho el concepto de “continuidad o cambio” durante su exposición. Y dicho sea de paso, la compañera de fórmula de Milei largamente se erigió como la vencedora de su pulseada contra el jefe de Gabinete de la Nación. Con lo cual, Massa deberá asumir este domingo el desafío adicional de enmendar la pálida imagen que dejó Rossi en los estudios del canal de televisión Todo Noticias (TN).

Otros aspectos para tomar en cuenta: en el caso de Massa, habrá que ver si chicanea o no a Milei por su idea de “casta” y su aparente determinación para combatir a la política tradicional y sus privilegios, después de su fallida asociación con el gremialista gastronómico Luis Barrionuevo primero, un fiel exponente de la burocracia sindical argentina, y de su reciente vinculación con el ala dura del PRO, con Macri y la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio (JxC) Patricia Bullrich a la cabeza.

En este sentido, si bien el acuerdo con el macrismo da la sensación de que robusteció la figura de Milei, a juzgar por distintas encuestas sobre intención de voto, un trabajo de la consultora Ad Hoc sobre conversaciones en redes sociales en la Argentina con miras a la segunda vuelta electoral indicó que el “concepto casta se le volvió en contra” a Milei y “fue usado por las comunidades cercanas al oficialismo para criticar su alianza” con los “halcones” del PRO.

“Estamos ante una elección profundamente emocional”, resaltaron también los especialistas de Ad Hoc, que agregaron que, en este escenario a todas luces peculiar, tanto para Massa como para Milei “justificar por qué no hay que votar al otro es más fácil que fundamentar el voto propio”. Indicaron, además, que durante octubre pasado se registró un “incremento del volumen de la conversación de ambos” de cara al balotaje, aunque ese aumento “se explica, en mayor medida, por el crecimiento de menciones negativas en los dos casos”.

A su vez, está por verse también si este domingo Milei simplemente sobrevuela los recientes escándalos que sacudieron al oficialismo o bien se lanza a la carga y embiste contra Massa después de que estallara el caso de espionaje ilegal financiado supuestamente con dinero público que tiene al funcionario de la agrupación ultra-kirchnerista La Cámpora Fabián “Conu” Rodríguez al tope de la nómina de involucrados.

Y un aspecto más para tomar en cuenta con vistas al debate: cuántos guiños ensayarán Massa y Milei hacia el interior del país, hacia el sector productivo nacional por fuera de la provincia de Buenos Aires y, especialmente, apuntando la mira en Córdoba, un distrito que, como ocurrió en 2015 -para ungir a Macri como presidente-, puede volver a ser determinante este año. Desde allí levantó su voz en los últimos días el “Gringo” Juan Schiaretti, para fustigar al líder del Frente Renovador.

Asimismo, en las elecciones generales del 22 de octubre pasado Schiaretti, como aspirante presidencial de Hacemos por Nuestro País, obtuvo casi 1,8 millones de sufragios (1.784.315 en total): ese universo de moderados y votantes “anti-grieta” en general se convirtió ahora en la pecera de la que buscan nutrirse ambos contrincantes en el balotaje. De todos modos, una fuente del llamado peronismo federal dijo a Noticias Argentinas que el saliente gobernador de Córdoba está dando “señales concretas” que demuestran que quiere que pierda Massa frente a Milei.

Lavagna sí, pero no tanto…

La misma fuente indicó que si bien el experimentado economista Roberto Lavagna está dispuesto a acompañar un eventual “gobierno de unidad”, en el caso de que finalmente gane UxP las próximas elecciones, no está trabajando de momento en proyecto alguno para presentarle a Massa, llegado el caso de que se imponga en el balotaje: “Eso que salió publicado no es cierto”, sostuvo.

Se espera que luego del debate en la UBA Massa enfoque sus energías en el conurbano bonaerense, donde necesita amplificar su base electoral y claramente cuenta con las herramientas necesarias para intentarlo, al igual que en el norte del país, tras su reciente visita a esa región. En el caso de la zona central de la Argentina, el candidato presidencial del oficialismo también necesitaría fortalecerse, pero claro, allí afronta una misión más compleja en tal sentido, debido al voto refractario hacia el mundillo kirchnerista y el peronismo nacional, sobre todo en Córdoba.

Su esfuerzo por mostrarse como una alternativa política superadora al kirchnerismo y al actual Gobierno -que él mismo integra y ayudó a concebir en 2019-, insistiendo en que él también propone “un cambio”, no estaría -a priori- rindiendo los frutos deseados en la franja central del país para UxP. Mientras tanto, Massa se mantiene firme en su intención de impulsar una “campaña de pánico” contra Milei, más que de miedo, y apelar al “voto susto”, una estrategia que sí le resultó exitosa en vísperas de las elecciones generales del mes pasado, al obtener un inesperado triunfo.

Finalmente, con vistas al balotaje propiamente dicho después del esprint final de la campaña electoral, si bien más de seis de cada 10 ciudadanos se expresaron en las urnas en favor de un “cambio” el 22 de octubre y hoy Milei lidera -nuevamente- algunas encuestas sobre intención de voto, el feriado del próximo lunes 20 de noviembre por el Día de la Soberanía Nacional constituye un factor de incertidumbre adicional con vistas al acto electoral del domingo que viene.

Para la misma fecha del año pasado, más de 1,4 millones de personas salieron a recorrer el país durante ese fin de semana largo, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En esta ocasión, pese a un expreso pedido de la Cámara Nacional Electoral para que se traslade el feriado del lunes 20, en busca de achicar los márgenes de ausentismo en el balotaje del domingo 19, el Gobierno le bajó el pulgar a esa posibilidad.

En el oficialismo entienden que quienes se sienten desanimados de ir a votar encuentran motivos adicionales para darle la espalda al acto electoral sabiendo que tendrán asueto el lunes siguiente, si es que planean irse de paseo. De igual manera, consideran en filas de UxP que se trata este de un universo mayoritariamente de ciudadanos de clase media o media alta que, en el caso de concurrir a las urnas, podrían inclinarse más por la propuesta de derecha que encabeza el libertario Milei.

En una segunda vuelta electoral, en la que cada voto suma de un lado tanto como resta del otro, sea cual fuera la cantidad de gente que finalmente opte por disfrutar del fin de semana largo lejos de los centros de sufragio, esa decisión también podría influir en el resultado de los comicios, no solamente la economía, la espiral inflacionaria en la Argentina o las polémicas en torno a la compraventa de órganos, la libre portación de armas y/o la eventual transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas si gana Milei, como se discute por estas horas.

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Nuevos destrozos en la planta de LT3: robaron cables y dañaron equipos de transmisión

La emisora sufrió un nuevo acto de vandalismo durante la madrugada del lunes en su planta transmisora. Delincuentes sustrajeron cables de cobre y causaron daños en el equipamiento técnico necesario para la salida al aire de la AM más antigua del interior del país.

Ailém Lazarte

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Durante la madrugada de este lunes, la planta transmisora de la radio rosarina LT3 volvió a ser blanco de un acto de vandalismo. En esta ocasión, los autores del hecho no solo sustrajeron cables de cobre, sino que también provocaron la rotura de equipos transmisores indispensables para la emisión de la señal de la radio AM más antigua del interior del país.

Se trata de una situación que se repite de manera permanente en las instalaciones del medio. Tras este nuevo episodio, las autoridades de la emisora radicaron la correspondiente denuncia formal, lo que motivó la intervención de los organismos de seguridad para colaborar en el caso.

Ante la reiteración de estos ataques a su infraestructura, las autoridades de la radio expresaron su preocupación e incertidumbre ante el escenario, señalando: “Esperemos que nunca más se vuelvan a producir estos hechos”.

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Argentina y Brasil: De la integración al delirio

Aclaración: El presente artículo es una columna de opinión y análisis firmada por Mario Alejandro Scholz. Las opiniones, apreciaciones y conclusiones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a su autor y no representan necesariamente la posición editorial de este medio.

Ailém Lazarte

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Un largo camino a la amistad

La vecindad entre Argentina y Brasil conlleva más de 500 años de historia desde los tiempos de la colonia, que marcaron así un comienzo bajo un conflicto permanente en virtud de la disputa de límites entre sus respectivas metrópolis -España y Portugal-, que ya en 1494 acordaron una división territorial  en el tratado de Tordesillas, que posibilitó a los portugueses su llegada al “país tropical”. Posteriormente el avance luso, corriendo la frontera permanentemente, llevó al rey Carlos III de España en guerra con Gran Bretaña y su aliado Portugal, a enviar una expedición militar al Río de la Plata al mando de Pedro de Cevallos en 1776, la que posibilitó  la recuperación española de la Colonia del Sacramento y de la Isla de Santa Catalina (donde hoy se encuentra Florianópolis), acción acompañada por la creación del Virreynato del Río de la Plata para fortalecer la defensa regional.

Posteriormente, llegó la paz con el Tratado de San Ildefonso  (1777) y los dominios del nuevo Virreynato en la frontera se limitaron a la Banda Oriental y las antiguas misiones guaraníticas, por entonces ya en estado de creciente abandono por la expulsión de los jesuitas operada una década antes. Pero los caudillos locales bajo el lema de la “Patria Grande” mantuvieron su reclamo sobre lo que hoy es Río Grande del Sur, mientras que del lado brasileño persistió la pretensión de llevar sus bordes al Río de la Plata. La guerra entre Argentina y Brasil de 1825, ya por entonces dos naciones independizadas de sus antiguos imperios, culmina con la firma en agosto de 1828 de la Convención Preliminar de Paz entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, hecho que pone fin formal al conflicto bilateral con la creación de la República Oriental del Uruguay.

Desde entonces existió, con intervalos, un largo período de recelos comunes, que no impidieron la firma del tratado de la Triple Alianza  de marzo de 1865 para enfrentar la invasión militar paraguaya, así como distintos acercamientos temporales, como el intentado en los años 50s con el proyecto “ABC” de unidad entre Argentina Brasil y Chile, bloqueado por sectores conservadores de la región. Quizás la etapa de mayores asperezas tuvo lugar con los gobiernos militares de los 70s y principios de los 80s en ambos lados, con severos entredichos por el uso de los cursos hídricos comunes, e incluso con la búsqueda por cada parte de un desarrollo nuclear asociado al poderío bélico.

Pero todo esto cambió radicalmente con el regreso democrático, primero en la Argentina con el Gobierno de Raúl Alfonsín, que apoyó encarecidamente la recuperación institucional en toda la región y muy particularmente en Uruguay, Brasil y Chile, y más luego con la llegada de José Sarney a la presidencia del vecino gigante sudamericano en 1985 asumiendo el compromiso de instaurar la elección directa del Poder Ejecutivo. Y esos dos presidentes democráticos superaron por entonces las antiguos obstáculos para allanar el camino para una relación fraternal y productiva apoyada en valores republicanos superiores entre ambos países, para extenderla a toda la región.

Desalojado rápidamente el riesgo nuclear con el desmontaje en ambas naciones de los trabajos y procesos relacionados con la industria bélica, Alfonsín y Sarney llegaron a un acuerdo de cooperación económica plasmado en la Declaración de Foz de Iguazú (1985), como primer paso al acuerdo del “Programa de Integración y Cooperación Económica” (PICE) de 1986, que avanza primero con el Tratado de Integración y Desarrollo de 1988, al que ese mismo año se suma el vecino Uruguay con la Presidencia de José María Sanguinetti mediante el Acta de Alvorada en Brasilia; y culmina después con la firma del Tratado de Asunción (1991), que da nacimiento al MERCOSUR, ya con los nuevos mandatarios Carlos Menem, Fernando Collor de Melo y Luis Alberto Lacalle, más el Presidente de Paraguay Andrés Rodríguez, este último a cargo de la transición democrática tras la fuga del dictador Alfredo Stroessner.

Si bien los acuerdos que culminaron con el MERCOSUR tienen como mayor reconocimiento el crecimiento de las corrientes comerciales dentro de ese hinterland bajo un régimen de libertad (arancel cero) para la mayoría de los productos y servicios entre los países que integran este bloque, así como un arancel externo común extra zona, conjunto que se denomina técnicamente zona aduanera común, la integración es esencialmente política, por lo que resultó sustancial para el proceso de extensión democrática en la región. Esa vocación quedó plasmada además en sendos Protocolos denominados de “Ushuaia I (1998) y II (2011)” (este último también conocido como de “Montevideo”), que establecen la condición de institucionalidad democrática para pertenecer al bloque, a lo que se agregó en el segundo de ellos el concepto de “amenaza de ruptura“ para la condición “gatillo” de posibles sanciones.

El MERCOSUR posibilitó además la libre circulación de personas y no solo de mercaderías, la construcción común de corredores de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico y entre las distintas regiones involucradas, máxime al extenderse los acuerdos a Bolivia, como nuevo miembro en “proceso de asociación plena” desde 2004 y Chile en calidad de “estado asociado” desde 1996; diversas acciones de cooperación como las que se canalizan a través del Fondo especial FOCEM creado ad-hoc para el desarrollo de proyectos regionales, la efectiva coordinación de frecuencias para el despliegue de la todavía denominada “telefonía celular” (que hoy comprende múltiples servicios de banda ancha), la negociación como bloque con terceros países o ligas comerciales en particular con la Comunidad Económica Europea, acciones específicas de integración como el acuerdo de la industria automotriz regional (Flex), en fin, innumerables convenios en múltiples campos.

También cabe destacar la instauración del Tribunal Permanente de Revisión (TPR) con sede en Asunción, producto del Protocolo de Brasilia (1991), que actúa como tribunal para resolución de conflictos,  órgano consultivo y además como ente jurídico con competencia en cuestiones administrativo-laborales. El TPR iniciado con métodos puramente diplomáticos y tribunales temporales, tiene desde la firma del Protocolo de Olivos (2002) carácter de tribunal permanente.

Regresando ahora a las cuestiones exclusivamente comerciales, recordamos que en estas casi cuatro décadas de vida del MERCOSUR Brasil pasó a constituir  el principal destino exportador argentino con un 15% del total de nuestras ventas al exterior[1], mientras que es también nuestro principal proveedor con un 24% de nuestras importaciones[2], incluso por encima de China que lo sigue con un 23%. Del lado brasileño, Argentina ocupa el tercer lugar, tanto como comprador como proveedor, con alrededor de un 5% de participación global en el comercio exterior brasileño.

Pero más que mirar lo hecho, debemos reflexionar sobre el enorme potencial de crecimiento y despegue que tiene esta asociación, muy en particular tras la aprobación en ambos bloques del acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, que además de facilitar la exportación de un mayor volumen de productos tradicionales al otro lado del Atlántico, abre a nuestra región la posibilidad de constituirse en un polo de atracción de inversiones para el despliegue de producciones dirigidas a toda Europa. No en vano Brasil ha buscado ya acuerdos con empresas chinas para el desarrollo de plantas fabriles, caso automotriz por solo citar un ejemplo, y lo propio deberíamos hacer los argentinos, amén de  consolidar alianzas estratégicas con otros grandes competidores internacionales como la India, además de China.

 

UNA SOBRE ACTUACION INSOLITA  E INNECESARIA

Pues bien hasta aquí la historia y el potencial de desarrollo de nuestra asociación estratégica con Brasil, si es que no la desperdiciamos. Desde ya que, tratándose de una relación esencialmente política, este vínculo amistoso de ya más de treinta años dejó atrás viejos resquemores y pasados conflictos, pero no puede escapar a roces e interferencias y no sería realista suponer que es posible evitarlos.

Cuando los gobiernos comparten tendencias ideológicas, o al menos lo aparentan, suele esperarse que las relaciones sean más “aceitadas”;  por el contrario cuando tal afinidad no existe o más todavía cuando pueda llegarse a cierto aparente antagonismo, los vínculos son más dificultosos a nivel de los altos funcionarios. Pero aún allí, las cuestiones técnicas y los segundos niveles pueden mantener un curso normal propio de las relaciones prácticas, tanto del comercio como en lo que hace a la cooperación de modo más general.

La creciente inserción de los gobiernos de Argentina y Brasil de modo recíproco en los debates de política interna de sus vecinos, agregó un grado mayor de asperezas. Ahora se nos recuerda que Lula apoyó las candidaturas del peronismo en diversas elecciones en Argentina, mientras que los Fernández hicieron lo propio en favor de los candidatos del Partido dos Trabalhadores (PT). Pero nunca pudo decirse que la convivencia entre gobiernos de ideologías diferentes y hasta a veces casi opuestas en nuestros países llegarse a trasponer límites que no tuvieran solución de manera diplomática … hasta la participación de Javier Milei en la  proclamación de la candidatura presidencial del nuevo líder de derecha Flávio Bolsonaro para las próximas elecciones de octubre en Brasil.

Ese apoyo de Milei con presencia física en el territorio brasileño era desde ya una actitud provocativa, pero seguramente hubiera motivado por ese hecho exclusivamente alguna condena formal de la cancillería de Brasil, y no más que eso. Desde ya, hay culpas compartidas en estas intromisiones en territorio ajeno. Pero Milei fue un paso más allá, simplemente insultó al Presidente y candidato a su reelección Luiz Lula da Silva. No cabe repetir tales agravios, basta con señalarlos.

Es claro que el no menos que extraño comportamiento del Presidente Milei tiene como fundamento un alineamiento explícito con la posición del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien mantiene fuertes polémicas con el actual mandatario brasileño, mucho más desde que éste no se calló ante la elevación de aranceles comerciales instrumentada por los Estados Unidos. Ese conflicto bilateral se manifiesta en el terreno diplomático por el respectivo desconocimiento de sus embajadores.

Para tal alineamiento explícito con Trump hubiera bastado que Milei apoyase a Bolsonaro en su propio  territorio, recordando además que ya lo había hecho en Argentina en una reciente visita y también desde un primer momento cuando lo invitó a su asunción presidencial, allá por diciembre de 2023. El agregado de insultos, que para peor fueran reiterados al volver a nuestro país, parece obedecer antes a una sobre actuación que a una convicción íntima que surgiera de un ímpetu interior, de una explosión incontrolable del ánimo. Desde ya, un jefe de estado no debiera permitirse ese lujo en público, máxime cuando la relación con otro país está en juego. Pero no es el caso, en virtud de la reiteración del desborde con un plazo intermedio para reflexionar, medir consecuencias, repercusiones, acciones, en fin consultas a expertos. Nada dice que no haya sido adrede. El Presidente Milei desde ya asume su postura, no reniega de ella.

La versión oficial argentina sobre el posterior retiro del Embajador de Brasil en nuestro país por orden del Presidente Lula, así como el retiro del placet al Embajador de Argentina en Brasil (por ahora solo se trasmitió un pedido de regreso a su tierra) consiste en acusar al gobierno brasileño de reacción desmedida, como si se tratara de simples juegos de palabras. Se sostiene además que permaneciendo en ambas representaciones diplomáticas los respectivos agregados comerciales, las relaciones de tal carácter y las demás de orden general (como turismo, por ejemplo) no se alteran en lo más mínimo.

No hubo en cambio pedido de disculpas, alguna excusa del tipo “fue dicho en ámbito privado y tomó una trascendencia inesperada”, etc., como para reducir el tenor de lo actuado. Extraña desde ya la suave reacción de algunos observadores locales (oficialistas está claro) que parecen sostener una especie de “golpe por golpe”, o algo así como “la contravención de reglas opera de antaño, no hay nada nuevo bajo el sol”.

Es cierto que como el propio Presidente Trump expresó a la prensa, él rescató a Milei de una crisis cambiaria allá por septiembre del año pasado, cuando adelantó su voluntad de sostener la cotización en el mercado argentino comprando pesos, operación que una vez anunciada se concretó. La promesa de poner en la mesa no menos de USD 20 mil millones no fue suficiente, pero no bien se desembolsaron los primeros USD 2.000 millones la “corrida cambiaria” cesó, el mercado se estabilizó, y desde entonces el valor del tipo de cambio continuó retrasándose respecto de la evolución de los precios internos y el Banco Central compró más de USD 12 mil millones para sus reservas internacionales brutas.

Este favor, en más otros beneficios esperados de este alineamiento (no sabemos cuáles), han convencido con toda claridad al Presidente Milei de la bondad de su vínculo. Pero insultar a Lula es sin duda una exagerada demostración de su posicionamiento, que puede entrañar costo para el país. Y eso va más allá del resultado de la apuesta por Bolsonaro, es decir del éxito si venciera en las elecciones brasileñas o del fracaso para Milei si finamente Lula fuera reelecto.

 

CONSECUENCIAS

Quizás la palabra a emplear para el subtítulo pudiera ser tomada del inglés, “aftermath”, un nombre dado por los Rolling Stones a uno de sus grandes trabajos. Fue traducido en la tapa del disco como “consecuencias”, aunque más que eso debiera entenderse como “secuelas”.

Es posible que efectivamente, tal como manifiestan los voceros oficiales, la vida por ahora continúe normalmente y no haya en lo inmediato una afectación visible al comercio, el turismo, en fin a las relaciones prácticas habituales entre Argentina y Brasil. Pero el país pierde crédito, aparece siguiendo rumbos inciertos en su política exterior que dependerían de la voluble voluntad del gobernante de turno.

Para un inversor, por tomar un ejemplo, en cualquier circunstancia de gobierno en Brasil, ¿dónde verá un escenario confiable y estable a largo plazo dentro del MERCOSUR?. ¿Hace falta imaginar la respuesta?. Otro tanto si nos preguntáramos por los cambios posibles en los Estados Unidos y su impacto en Argentina, aun si los Republicanos continuaran en el gobierno, pero quizás con una personalidad menos conflictiva que la del actual Presidente Trump.

Me detengo solo en un punto de estas posibles “secuelas” y lo planteo solo a modo de pregunta. ¿Estamos evaluando el impacto de nuestra relación en el MERCOSUR en aquellos inversores internacionales provenientes de los grandes actores mundiales que vean la oportunidad de radicarse en la región para establecer/ampliar/renovar plantas de producción, crear empleos y generar riqueza para desplegar una especie de cabeza de playa para exportar a Europa?.

La previsibilidad y la continuidad de políticas de estado y de las conductas, como las asumidas desde hace décadas en el MERCOSUR, resultan mucho más importantes para el desarrollo del país que los regímenes de excepción, caso del “RIGI”, que aún no han sido testeados en su vigencia en el tiempo. Y es por eso que, más que el “business as usual” que pronostican los voceros oficiales para la relación con Brasil, a pesar de la gravedad de la actual situación diplomática,  la secuela que provoca mayores temores es la que podemos esperar a largo plazo. Y por eso una reflexión más profunda y una sincera revisión de los excesos cometidos puede ser un camino correcto y sincero para despejar esos temores.

Los principales productos que Argentina vende a Brasil son vehículos comerciales y utilitarios (bajo el acuerdo automotriz), trigo, automóviles, petróleo y gas, lácteos, diversos regionales (peras, manzanas, papas, ajos, malta, etc.) y variados insumos industriales.

Por su parte Brasil vende a nuestro país automóviles y autopartes, bienes de capital, maquinarias, plásticos y químicos, fertilizantes, energía eléctrica, entre otros.

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Rosario Central pone a la venta butacas históricas del Gigante de Arroyito: precios, promociones y dónde conseguirlas

En medio de los avances para construir la tercera bandeja de la platea del río, la institución ofrece a los hinchas la posibilidad de llevarse un pedazo de historia a sus casas. Salen a la venta este miércoles con sello de autenticidad y opciones de financiación.

Ailém Lazarte

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Un pedazo de historia auriazul en casa Rosario Central continúa con el histórico plan de remodelación y ampliación del Gigante de Arroyito, donde actualmente se levanta la tan ansiada tercera bandeja en el sector de la platea del río. En ese marco de obras y transformación, el club anunció este martes una iniciativa especial para los fanáticos: la venta directa de las butacas originales del estadio.

“Hoy tenés la posibilidad de tener en tu casa una parte importante de la historia del Gigante de Arroyito y de tu historia con el Club de tus amores”, destacaron desde las redes sociales oficiales del club al confirmar la noticia.

Las plateas puestas a la venta contarán con un logo de autenticidad exclusivo, alusivo al centenario del estadio, garantizando su valor histórico para los coleccionistas e hinchas auriazules.

 Precios, promociones y punto de venta

Para los socios y simpatizantes interesados en adquirir un asiento histórico del estadio, la venta física comenzará este miércoles 22 de julio:

  • Lugar: Tienda Oficial del Estadio (esquina de Génova y Avellaneda).

  • Horario de atención: De 11:00 a 19:00 horas.

  • Precio unitario: $20.000.

  • Promoción por cantidad: Comprando tres o más unidades, el costo baja a $15.000 cada una.

  • Financiación: Hasta 6 cuotas sin interés con todas las tarjetas bancarias. Además, los clientes de Banco Macro y Banco Municipal cuentan con un 10% de descuento adicional.

 Un antecedente con éxito rotundo

No es la primera vez que la dirigencia auriazul lanza una propuesta de estas características para financiar obras y recuperar patrimonio histórico. A comienzos de este 2026, el club puso a la venta las históricas luminarias instaladas originalmente para la Copa del Mundo de 1978. En aquella oportunidad, los hinchas agotaron en cuestión de horas los 336 focos disponibles, los cuales fueron sustituidos por la nueva tecnología LED de nivel internacional para la disputa de los torneos continentales.

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