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Argentina y Brasil: De la integración al delirio

Aclaración: El presente artículo es una columna de opinión y análisis firmada por Mario Alejandro Scholz. Las opiniones, apreciaciones y conclusiones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a su autor y no representan necesariamente la posición editorial de este medio.

Ailén Lazarte

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Un largo camino a la amistad

La vecindad entre Argentina y Brasil conlleva más de 500 años de historia desde los tiempos de la colonia, que marcaron así un comienzo bajo un conflicto permanente en virtud de la disputa de límites entre sus respectivas metrópolis -España y Portugal-, que ya en 1494 acordaron una división territorial  en el tratado de Tordesillas, que posibilitó a los portugueses su llegada al “país tropical”. Posteriormente el avance luso, corriendo la frontera permanentemente, llevó al rey Carlos III de España en guerra con Gran Bretaña y su aliado Portugal, a enviar una expedición militar al Río de la Plata al mando de Pedro de Cevallos en 1776, la que posibilitó  la recuperación española de la Colonia del Sacramento y de la Isla de Santa Catalina (donde hoy se encuentra Florianópolis), acción acompañada por la creación del Virreynato del Río de la Plata para fortalecer la defensa regional.

Posteriormente, llegó la paz con el Tratado de San Ildefonso  (1777) y los dominios del nuevo Virreynato en la frontera se limitaron a la Banda Oriental y las antiguas misiones guaraníticas, por entonces ya en estado de creciente abandono por la expulsión de los jesuitas operada una década antes. Pero los caudillos locales bajo el lema de la “Patria Grande” mantuvieron su reclamo sobre lo que hoy es Río Grande del Sur, mientras que del lado brasileño persistió la pretensión de llevar sus bordes al Río de la Plata. La guerra entre Argentina y Brasil de 1825, ya por entonces dos naciones independizadas de sus antiguos imperios, culmina con la firma en agosto de 1828 de la Convención Preliminar de Paz entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, hecho que pone fin formal al conflicto bilateral con la creación de la República Oriental del Uruguay.

Desde entonces existió, con intervalos, un largo período de recelos comunes, que no impidieron la firma del tratado de la Triple Alianza  de marzo de 1865 para enfrentar la invasión militar paraguaya, así como distintos acercamientos temporales, como el intentado en los años 50s con el proyecto “ABC” de unidad entre Argentina Brasil y Chile, bloqueado por sectores conservadores de la región. Quizás la etapa de mayores asperezas tuvo lugar con los gobiernos militares de los 70s y principios de los 80s en ambos lados, con severos entredichos por el uso de los cursos hídricos comunes, e incluso con la búsqueda por cada parte de un desarrollo nuclear asociado al poderío bélico.

Pero todo esto cambió radicalmente con el regreso democrático, primero en la Argentina con el Gobierno de Raúl Alfonsín, que apoyó encarecidamente la recuperación institucional en toda la región y muy particularmente en Uruguay, Brasil y Chile, y más luego con la llegada de José Sarney a la presidencia del vecino gigante sudamericano en 1985 asumiendo el compromiso de instaurar la elección directa del Poder Ejecutivo. Y esos dos presidentes democráticos superaron por entonces las antiguos obstáculos para allanar el camino para una relación fraternal y productiva apoyada en valores republicanos superiores entre ambos países, para extenderla a toda la región.

Desalojado rápidamente el riesgo nuclear con el desmontaje en ambas naciones de los trabajos y procesos relacionados con la industria bélica, Alfonsín y Sarney llegaron a un acuerdo de cooperación económica plasmado en la Declaración de Foz de Iguazú (1985), como primer paso al acuerdo del “Programa de Integración y Cooperación Económica” (PICE) de 1986, que avanza primero con el Tratado de Integración y Desarrollo de 1988, al que ese mismo año se suma el vecino Uruguay con la Presidencia de José María Sanguinetti mediante el Acta de Alvorada en Brasilia; y culmina después con la firma del Tratado de Asunción (1991), que da nacimiento al MERCOSUR, ya con los nuevos mandatarios Carlos Menem, Fernando Collor de Melo y Luis Alberto Lacalle, más el Presidente de Paraguay Andrés Rodríguez, este último a cargo de la transición democrática tras la fuga del dictador Alfredo Stroessner.

Si bien los acuerdos que culminaron con el MERCOSUR tienen como mayor reconocimiento el crecimiento de las corrientes comerciales dentro de ese hinterland bajo un régimen de libertad (arancel cero) para la mayoría de los productos y servicios entre los países que integran este bloque, así como un arancel externo común extra zona, conjunto que se denomina técnicamente zona aduanera común, la integración es esencialmente política, por lo que resultó sustancial para el proceso de extensión democrática en la región. Esa vocación quedó plasmada además en sendos Protocolos denominados de “Ushuaia I (1998) y II (2011)” (este último también conocido como de “Montevideo”), que establecen la condición de institucionalidad democrática para pertenecer al bloque, a lo que se agregó en el segundo de ellos el concepto de “amenaza de ruptura“ para la condición “gatillo” de posibles sanciones.

El MERCOSUR posibilitó además la libre circulación de personas y no solo de mercaderías, la construcción común de corredores de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico y entre las distintas regiones involucradas, máxime al extenderse los acuerdos a Bolivia, como nuevo miembro en “proceso de asociación plena” desde 2004 y Chile en calidad de “estado asociado” desde 1996; diversas acciones de cooperación como las que se canalizan a través del Fondo especial FOCEM creado ad-hoc para el desarrollo de proyectos regionales, la efectiva coordinación de frecuencias para el despliegue de la todavía denominada “telefonía celular” (que hoy comprende múltiples servicios de banda ancha), la negociación como bloque con terceros países o ligas comerciales en particular con la Comunidad Económica Europea, acciones específicas de integración como el acuerdo de la industria automotriz regional (Flex), en fin, innumerables convenios en múltiples campos.

También cabe destacar la instauración del Tribunal Permanente de Revisión (TPR) con sede en Asunción, producto del Protocolo de Brasilia (1991), que actúa como tribunal para resolución de conflictos,  órgano consultivo y además como ente jurídico con competencia en cuestiones administrativo-laborales. El TPR iniciado con métodos puramente diplomáticos y tribunales temporales, tiene desde la firma del Protocolo de Olivos (2002) carácter de tribunal permanente.

Regresando ahora a las cuestiones exclusivamente comerciales, recordamos que en estas casi cuatro décadas de vida del MERCOSUR Brasil pasó a constituir  el principal destino exportador argentino con un 15% del total de nuestras ventas al exterior[1], mientras que es también nuestro principal proveedor con un 24% de nuestras importaciones[2], incluso por encima de China que lo sigue con un 23%. Del lado brasileño, Argentina ocupa el tercer lugar, tanto como comprador como proveedor, con alrededor de un 5% de participación global en el comercio exterior brasileño.

Pero más que mirar lo hecho, debemos reflexionar sobre el enorme potencial de crecimiento y despegue que tiene esta asociación, muy en particular tras la aprobación en ambos bloques del acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, que además de facilitar la exportación de un mayor volumen de productos tradicionales al otro lado del Atlántico, abre a nuestra región la posibilidad de constituirse en un polo de atracción de inversiones para el despliegue de producciones dirigidas a toda Europa. No en vano Brasil ha buscado ya acuerdos con empresas chinas para el desarrollo de plantas fabriles, caso automotriz por solo citar un ejemplo, y lo propio deberíamos hacer los argentinos, amén de  consolidar alianzas estratégicas con otros grandes competidores internacionales como la India, además de China.

 

UNA SOBRE ACTUACION INSOLITA  E INNECESARIA

Pues bien hasta aquí la historia y el potencial de desarrollo de nuestra asociación estratégica con Brasil, si es que no la desperdiciamos. Desde ya que, tratándose de una relación esencialmente política, este vínculo amistoso de ya más de treinta años dejó atrás viejos resquemores y pasados conflictos, pero no puede escapar a roces e interferencias y no sería realista suponer que es posible evitarlos.

Cuando los gobiernos comparten tendencias ideológicas, o al menos lo aparentan, suele esperarse que las relaciones sean más “aceitadas”;  por el contrario cuando tal afinidad no existe o más todavía cuando pueda llegarse a cierto aparente antagonismo, los vínculos son más dificultosos a nivel de los altos funcionarios. Pero aún allí, las cuestiones técnicas y los segundos niveles pueden mantener un curso normal propio de las relaciones prácticas, tanto del comercio como en lo que hace a la cooperación de modo más general.

La creciente inserción de los gobiernos de Argentina y Brasil de modo recíproco en los debates de política interna de sus vecinos, agregó un grado mayor de asperezas. Ahora se nos recuerda que Lula apoyó las candidaturas del peronismo en diversas elecciones en Argentina, mientras que los Fernández hicieron lo propio en favor de los candidatos del Partido dos Trabalhadores (PT). Pero nunca pudo decirse que la convivencia entre gobiernos de ideologías diferentes y hasta a veces casi opuestas en nuestros países llegarse a trasponer límites que no tuvieran solución de manera diplomática … hasta la participación de Javier Milei en la  proclamación de la candidatura presidencial del nuevo líder de derecha Flávio Bolsonaro para las próximas elecciones de octubre en Brasil.

Ese apoyo de Milei con presencia física en el territorio brasileño era desde ya una actitud provocativa, pero seguramente hubiera motivado por ese hecho exclusivamente alguna condena formal de la cancillería de Brasil, y no más que eso. Desde ya, hay culpas compartidas en estas intromisiones en territorio ajeno. Pero Milei fue un paso más allá, simplemente insultó al Presidente y candidato a su reelección Luiz Lula da Silva. No cabe repetir tales agravios, basta con señalarlos.

Es claro que el no menos que extraño comportamiento del Presidente Milei tiene como fundamento un alineamiento explícito con la posición del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien mantiene fuertes polémicas con el actual mandatario brasileño, mucho más desde que éste no se calló ante la elevación de aranceles comerciales instrumentada por los Estados Unidos. Ese conflicto bilateral se manifiesta en el terreno diplomático por el respectivo desconocimiento de sus embajadores.

Para tal alineamiento explícito con Trump hubiera bastado que Milei apoyase a Bolsonaro en su propio  territorio, recordando además que ya lo había hecho en Argentina en una reciente visita y también desde un primer momento cuando lo invitó a su asunción presidencial, allá por diciembre de 2023. El agregado de insultos, que para peor fueran reiterados al volver a nuestro país, parece obedecer antes a una sobre actuación que a una convicción íntima que surgiera de un ímpetu interior, de una explosión incontrolable del ánimo. Desde ya, un jefe de estado no debiera permitirse ese lujo en público, máxime cuando la relación con otro país está en juego. Pero no es el caso, en virtud de la reiteración del desborde con un plazo intermedio para reflexionar, medir consecuencias, repercusiones, acciones, en fin consultas a expertos. Nada dice que no haya sido adrede. El Presidente Milei desde ya asume su postura, no reniega de ella.

La versión oficial argentina sobre el posterior retiro del Embajador de Brasil en nuestro país por orden del Presidente Lula, así como el retiro del placet al Embajador de Argentina en Brasil (por ahora solo se trasmitió un pedido de regreso a su tierra) consiste en acusar al gobierno brasileño de reacción desmedida, como si se tratara de simples juegos de palabras. Se sostiene además que permaneciendo en ambas representaciones diplomáticas los respectivos agregados comerciales, las relaciones de tal carácter y las demás de orden general (como turismo, por ejemplo) no se alteran en lo más mínimo.

No hubo en cambio pedido de disculpas, alguna excusa del tipo “fue dicho en ámbito privado y tomó una trascendencia inesperada”, etc., como para reducir el tenor de lo actuado. Extraña desde ya la suave reacción de algunos observadores locales (oficialistas está claro) que parecen sostener una especie de “golpe por golpe”, o algo así como “la contravención de reglas opera de antaño, no hay nada nuevo bajo el sol”.

Es cierto que como el propio Presidente Trump expresó a la prensa, él rescató a Milei de una crisis cambiaria allá por septiembre del año pasado, cuando adelantó su voluntad de sostener la cotización en el mercado argentino comprando pesos, operación que una vez anunciada se concretó. La promesa de poner en la mesa no menos de USD 20 mil millones no fue suficiente, pero no bien se desembolsaron los primeros USD 2.000 millones la “corrida cambiaria” cesó, el mercado se estabilizó, y desde entonces el valor del tipo de cambio continuó retrasándose respecto de la evolución de los precios internos y el Banco Central compró más de USD 12 mil millones para sus reservas internacionales brutas.

Este favor, en más otros beneficios esperados de este alineamiento (no sabemos cuáles), han convencido con toda claridad al Presidente Milei de la bondad de su vínculo. Pero insultar a Lula es sin duda una exagerada demostración de su posicionamiento, que puede entrañar costo para el país. Y eso va más allá del resultado de la apuesta por Bolsonaro, es decir del éxito si venciera en las elecciones brasileñas o del fracaso para Milei si finamente Lula fuera reelecto.

 

CONSECUENCIAS

Quizás la palabra a emplear para el subtítulo pudiera ser tomada del inglés, “aftermath”, un nombre dado por los Rolling Stones a uno de sus grandes trabajos. Fue traducido en la tapa del disco como “consecuencias”, aunque más que eso debiera entenderse como “secuelas”.

Es posible que efectivamente, tal como manifiestan los voceros oficiales, la vida por ahora continúe normalmente y no haya en lo inmediato una afectación visible al comercio, el turismo, en fin a las relaciones prácticas habituales entre Argentina y Brasil. Pero el país pierde crédito, aparece siguiendo rumbos inciertos en su política exterior que dependerían de la voluble voluntad del gobernante de turno.

Para un inversor, por tomar un ejemplo, en cualquier circunstancia de gobierno en Brasil, ¿dónde verá un escenario confiable y estable a largo plazo dentro del MERCOSUR?. ¿Hace falta imaginar la respuesta?. Otro tanto si nos preguntáramos por los cambios posibles en los Estados Unidos y su impacto en Argentina, aun si los Republicanos continuaran en el gobierno, pero quizás con una personalidad menos conflictiva que la del actual Presidente Trump.

Me detengo solo en un punto de estas posibles “secuelas” y lo planteo solo a modo de pregunta. ¿Estamos evaluando el impacto de nuestra relación en el MERCOSUR en aquellos inversores internacionales provenientes de los grandes actores mundiales que vean la oportunidad de radicarse en la región para establecer/ampliar/renovar plantas de producción, crear empleos y generar riqueza para desplegar una especie de cabeza de playa para exportar a Europa?.

La previsibilidad y la continuidad de políticas de estado y de las conductas, como las asumidas desde hace décadas en el MERCOSUR, resultan mucho más importantes para el desarrollo del país que los regímenes de excepción, caso del “RIGI”, que aún no han sido testeados en su vigencia en el tiempo. Y es por eso que, más que el “business as usual” que pronostican los voceros oficiales para la relación con Brasil, a pesar de la gravedad de la actual situación diplomática,  la secuela que provoca mayores temores es la que podemos esperar a largo plazo. Y por eso una reflexión más profunda y una sincera revisión de los excesos cometidos puede ser un camino correcto y sincero para despejar esos temores.

Los principales productos que Argentina vende a Brasil son vehículos comerciales y utilitarios (bajo el acuerdo automotriz), trigo, automóviles, petróleo y gas, lácteos, diversos regionales (peras, manzanas, papas, ajos, malta, etc.) y variados insumos industriales.

Por su parte Brasil vende a nuestro país automóviles y autopartes, bienes de capital, maquinarias, plásticos y químicos, fertilizantes, energía eléctrica, entre otros.

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Rosario Central pone a la venta butacas históricas del Gigante de Arroyito: precios, promociones y dónde conseguirlas

En medio de los avances para construir la tercera bandeja de la platea del río, la institución ofrece a los hinchas la posibilidad de llevarse un pedazo de historia a sus casas. Salen a la venta este miércoles con sello de autenticidad y opciones de financiación.

Ailén Lazarte

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Un pedazo de historia auriazul en casa Rosario Central continúa con el histórico plan de remodelación y ampliación del Gigante de Arroyito, donde actualmente se levanta la tan ansiada tercera bandeja en el sector de la platea del río. En ese marco de obras y transformación, el club anunció este martes una iniciativa especial para los fanáticos: la venta directa de las butacas originales del estadio.

“Hoy tenés la posibilidad de tener en tu casa una parte importante de la historia del Gigante de Arroyito y de tu historia con el Club de tus amores”, destacaron desde las redes sociales oficiales del club al confirmar la noticia.

Las plateas puestas a la venta contarán con un logo de autenticidad exclusivo, alusivo al centenario del estadio, garantizando su valor histórico para los coleccionistas e hinchas auriazules.

 Precios, promociones y punto de venta

Para los socios y simpatizantes interesados en adquirir un asiento histórico del estadio, la venta física comenzará este miércoles 22 de julio:

  • Lugar: Tienda Oficial del Estadio (esquina de Génova y Avellaneda).

  • Horario de atención: De 11:00 a 19:00 horas.

  • Precio unitario: $20.000.

  • Promoción por cantidad: Comprando tres o más unidades, el costo baja a $15.000 cada una.

  • Financiación: Hasta 6 cuotas sin interés con todas las tarjetas bancarias. Además, los clientes de Banco Macro y Banco Municipal cuentan con un 10% de descuento adicional.

 Un antecedente con éxito rotundo

No es la primera vez que la dirigencia auriazul lanza una propuesta de estas características para financiar obras y recuperar patrimonio histórico. A comienzos de este 2026, el club puso a la venta las históricas luminarias instaladas originalmente para la Copa del Mundo de 1978. En aquella oportunidad, los hinchas agotaron en cuestión de horas los 336 focos disponibles, los cuales fueron sustituidos por la nueva tecnología LED de nivel internacional para la disputa de los torneos continentales.

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Condenaron a los policías motorizados que robaron u$s 1.500 en un control en Santa Fe

Apenas diez días después del hecho, los suboficiales Pablo Pérez y Leandro Cardena admitieron su culpabilidad en un juicio abreviado. Recibieron penas de ejecución condicional, inhabilitación para ejercer cargos públicos y multas millonarias.

Ailén Lazarte

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Justicia rápida para un caso de corrupción policial

En una resolución judicial sumamente veloz, los dos agentes de la Brigada Motorizada de la Unidad Regional I que habían sido detenidos por robarle dólares a un conductor en Santa Fe Capital fueron condenados este lunes a través de un juicio de procedimiento abreviado. El acuerdo fue presentado ante la jueza penal Rosana Carrara, quien dictó la sentencia y ordenó la libertad condicional de los implicados.

Los oficiales, identificados como Pablo Tomás Pérez y Leandro Nahuel Cardena, reconocieron la autoría de los hechos tras la investigación liderada por el fiscal de Violencia Institucional, Ezequiel Hernández.

La extorsión: Amenazaron con quitarle a su hijo

Durante la audiencia, se ventilaron detalles aberrantes del operativo ilegal ocurrido el pasado 3 de julio, cerca de las 19:00 horas, en la esquina de Bulevar Pellegrini y San Lorenzo. Pérez y Cardena interceptaron a un automovilista que viajaba junto a su hijo de dos años y medio.

Al revisar el vehículo y encontrar la moneda extranjera, los uniformados intimidaron de forma extrema al conductor: lo amenazaron con detenerlo y con entregar al menor de edad a la Secretaría de Niñez si no les daba la plata.

Bajo ese estado de terror, el conductor les entregó 400 dólares que tenía sobre el estéreo. Sin embargo, los policías aprovecharon la vulnerabilidad de la víctima para sustraer, de manera oculta, otros 1.100 dólares que estaban en un bolso debajo del asiento. Horas más tarde, tras la denuncia del damnificado, Asuntos Internos los cruzó y les encontró el botín exacto encima: Pérez llevaba los 1.100 dólares y Cardena los 400 restantes.

Las condenas y una agresión previa

La investigación fiscal reveló además que el suboficial Pérez arrastraba una causa violenta previa. El pasado 7 de junio, durante un operativo por el robo de una moto en la ciudad de Santo Tomé, golpeó ferozmente con el puño y el codo en el rostro a un joven de 18 años, fracturándole el tabique nasal.

Por estos hechos, las condenas unificadas quedaron de la siguiente manera:

  • Pablo Tomás Pérez: Condenado a 3 años de prisión de ejecución condicional por exacciones ilegales agravadas, hurto calificado por ser miembro de la fuerza de seguridad y vejaciones.

  • Leandro Nahuel Cardena: Condenado a 2 años y medio de prisión de ejecución condicional por exacciones ilegales agravadas y hurto calificado.

  • Sanciones económicas y profesionales: Ambos suboficiales deberán pagar una multa de $1.200.000 pesos cada uno y sufrieron la inhabilitación para ejercer cargos públicos por el doble de tiempo de sus condenas.

El temor de las víctimas Previo al inicio de la audiencia de este lunes, las víctimas de los delitos cometidos por los uniformados se presentaron en los tribunales santafesinos para brindar su conformidad con el juicio abreviado, manifestando ante las autoridades judiciales el profundo temor que les tocó atravesar tras el violento accionar policial.

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Piden hasta 18 años de cárcel para un asistente escolar acusado de abusar de una alumna en la escuela Macagno

Finalizaron los alegatos en el juicio que se desarrolla en los Tribunales de Santa Fe por el presunto abuso sexual de una niña de siete años en la escuela Macagno. La Fiscalía pidió 15 años de prisión, mientras que la querella reclamó una condena de 18 años. La defensa, en tanto, solicitó la absolución del acusado.

Ailén Lazarte

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El juicio contra un asistente escolar acusado de abuso sexual infantil en la escuela Macagno ingresó en su etapa final con la presentación de los alegatos de clausura, donde las partes expusieron posiciones contrapuestas sobre el caso que conmocionó a Santa Fe.

El imputado, Tadeo Azcurra, de 30 años, llegó al debate oral señalado como presunto autor de abuso sexual con acceso carnal contra una alumna de siete años. El proceso es presidido por el juez Lisandro Aguirre en los Tribunales santafesinos.

Durante la audiencia, la fiscal Jorgelina Moser Ferro sostuvo el pedido de 15 años de prisión, mientras que los abogados querellantes Agustina Taboada y Matías Pautasso elevaron la solicitud a 18 años de cárcel. Del otro lado, el defensor Santiago Banegas insistió en que el acusado debe ser absuelto.

Según la acusación, el hecho investigado ocurrió el 19 de abril de 2024 en un cuarto de limpieza del establecimiento educativo. Los acusadores afirmaron que Azcurra aprovechó un momento en el que la niña se acercó a pedir papel higiénico y la llevó a un sector sin cobertura de cámaras bajo la excusa de un supuesto “juego”.

Para Fiscalía y querella, la responsabilidad del imputado surge de una serie de pruebas que convergen entre sí, entre ellas el relato de la menor, registros de cámaras de seguridad, el análisis del espacio físico y estudios bioquímicos incorporados al expediente.

Durante los alegatos, la querella remarcó que los abusos sexuales contra niñas muchas veces se producen mediante engaños, manipulación y relaciones de confianza, por lo que descartó que lo ocurrido pueda interpretarse como un simple juego infantil.

Entre los elementos señalados por la acusación figura la detección de semen y espermatozoides en la boca de la menor. No obstante, aclararon que la ausencia de un perfil genético masculino identificable no invalida, a su criterio, la existencia del abuso denunciado.

Además, sostuvieron que el relato más detallado que la niña brindó en una segunda Cámara Gesell resulta compatible con las características habituales de las víctimas de abuso infantil, donde el miedo o la vergüenza suelen retrasar o fragmentar el develamiento de los hechos.

La defensa planteó una lectura completamente diferente del expediente. Banegas argumentó que la acusación presenta inconsistencias y sostuvo que el episodio narrado no pudo haber ocurrido de la manera descripta.

Entre sus principales cuestionamientos, remarcó que el tiempo fuera del alcance de las cámaras habría sido de apenas 65 segundos, lapso que consideró insuficiente para concretar la maniobra denunciada. También señaló que en ese momento había circulación constante de alumnos y docentes en las inmediaciones del cuarto de limpieza.

Otro de los puntos centrales para la defensa fue la falta de ADN masculino en los análisis genéticos, pese a que la bioquímica reportó la presencia de semen. Según el abogado, esa ausencia representa un elemento clave que debilita la acusación.

Banegas también cuestionó la evolución del testimonio de la niña y sostuvo que determinadas referencias aparecieron meses después del hecho, tras distintas intervenciones familiares e institucionales. En esa línea, sugirió que pudo existir influencia externa en el relato.

El defensor aseguró que Azcurra se encontraba trabajando y dio una versión distinta de la secuencia ocurrida en la escuela, afirmando que la niña ingresó al cuarto para pedir papel, recibió un chupetín y luego regresó a clases sin incidentes.

Tras escuchar a todas las partes, el juez Lisandro Aguirre anunció que dará a conocer el veredicto este miércoles a las 8.15.

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