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Economía

El problema no es solo el déficit fiscal sino el nivel de gasto público

El acento no hay que ponerlo en el déficit sino en la inmoralidad de un presupuesto que refleja el comportamiento de una dirigencia política dispuesta a robar con tal de mantener el clientelismo político

Ailén Lazarte

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El problema no es solo el déficit fiscal sino el nivel de gasto público

La semana pasada el kirchnerismo se encontró, una vez más, con la dura realidad que todo el tiempo no puede hacer lo que se le antoja. Todavía hay un mínimo de instituciones que le ponen algún límite. El rechazo del proyecto de ley de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo, con una gran cantidad de artículos agregados incrementando el gasto público, fue un descaro de un gobierno que tuvo dormido el presupuesto durante 3 meses en el Congreso pretendiendo que de un día para otro se aprobara la ley de leyes.

Sobre el tema presupuestario hay varios temas a considerar por la falta de seriedad que tiene su tratamiento. En primer lugar, un presupuesto de ingresos y gastos de la Nación implica que los legisladores debatan: 1) cuánto se va a gastar en total, 2) en qué se va a gastar y 3) cómo se va a financiar ese gasto.

Si algún sentido tiene discutir en el Congreso un presupuesto consiste en que los representantes de los contribuyentes debatan en qué se van a gastar sus recursos. El gasto público son recursos que salen de los contribuyentes vía impuestos y, por lo tanto, no es dinero de los legisladores. Es dinero de los contribuyentes. Esto implica una absoluta responsabilidad del legislador a la hora de decidir cuánta plata se le va a sacar al contribuyente y ser muy prolijo en el gasto. Justificar cada uno de los gastos es justificar en qué se va utilizar el dinero de gente que se desloma trabajando cada día de la semana, incluso privándose de consumir o invertir para financiar el gasto.

Hasta noviembre, el Poder Ejecutivo emitió 14 DNU con modificaciones presupuestarias y aumentos del gasto público. Es decir, el presupuesto original por el cual se decidía cuánto iba a gastar el Estado y cómo se iba a financiar quedó totalmente desvirtuado

Si los legisladores quieren subsidiar a alguien tiene que decir a quién, por qué monto, por cuánto tiempo y, fundamentalmente, por qué razón alguien tiene que recibir dinero generado por el trabajo ajeno. En Argentina nos hemos acostumbrado a que este debate no se plantee con claridad. Es más, el presupuesto original 2022, que luego quedó desvirtuado por el agregado de nuevos artículos, tiene un total de 4851 páginas. Es imposible hacer un estricto control del gasto en semejante mamotreto donde en cualquier párrafo se puede colar un gasto que nadie vio, es arbitrario y no tiene financiamiento. Es el mecanismo ideal para esconder gastos y que pasen desapercibidos.

Además, solo basta ver el presupuesto para advertir que es una gran transferencia de recursos de los contribuyentes a gente que vive del trabajo ajeno y los recursos destinados a los servicios básicos que tiene que prestar el Estado son mínimos: 1) seguridad, 2) justicia y 3) defensa son un tema marginal del presupuesto. El grueso está destinado a los llamados servicios sociales. En efecto, el 65% del gasto va a ese rubro y los jubilados reciben monedas, salvo la vicepresidenta que tiene una suculenta jubilación, cada vez tenemos más pobres, más desocupados, más indigentes y peor educación. En definitiva, más que servicios sociales ese rubro debería llamarse clientelismo político.

Pero hay un punto importante a resaltar. Aún debatiendo el presupuesto, el Poder Ejecutivo puede cambiar por DNU la asignación de las partidas que fueron votadas por los legisladores, aumentar el gasto y el endeudamiento. Hasta noviembre, el Poder Ejecutivo emitió 14 DNU con modificaciones presupuestarias y aumentos del gasto público. Es decir, el presupuesto original por el cual se decidió cuánto iba a gastar el Estado y cómo se iba a financiar quedó totalmente desvirtuado.

El total de incrementos de gastos autorizados por DNU en el presupuesto original fue de $2,6 billones, lo que implica un aumento del gasto público presupuestado originalmente del 31%. Un disparate que desvirtúa el concepto de cuánto tendrán que pagar los contribuyentes de impuestos para financiar ese nivel de gasto.

Pero otro dato a tener en cuenta es que algunos legisladores de la oposición argumentaron, entre otras causas, que no iban a votar el presupuesto porque tenía déficit fiscal. El argumento no está mal, pero es incompleto y hasta débil.

Es cierto que el presupuesto debería estar equilibrado entre ingresos tributarios y gastos. Pero como alguna vez me dijo mi amigo Armando Ribas sobre su propia herejía económica: prefiero un déficit fiscal de 2% del PBI con un gasto público del 15% del PBI, que equilibrio fiscal con un gasto público del 48% del PBI.

Porque en definitiva el serio problema de la Argentina no es solamente el déficit, que en nuestro caso también llega a niveles disparatados, sino el nivel de gasto público consolidado que incluye lo que gastan la nación, las provincias y los municipios porque del bolsillo del contribuyente sale el dinero para financiar los tres niveles de gobierno. Y si los impuestos no alcanzan, entonces aparece la emisión monetaria con el impuesto inflacionario, el endeudamiento público e incluso las confiscaciones de activos como ocurrió en otras oportunidades como fue en 1989 con el plan Bonex.

El presupuesto muestra, bajo el argumento de la solidaridad social, una sociedad de saqueadores que usan al estado para robar el trabajo ajeno

Sostengo que el problema es más el nivel de gasto público que el déficit fiscal porque implica qué parte de la riqueza que genera un sector de la población le va a ser quitado mediante el monopolio de la fuerza, para ser transferido a gente que recibe ese dinero para vivir sin trabajar.

En su ensayo La Ley, Bastiat distingue entre el robo común de un simple ladrón y lo que llama el robo legalizado. Del primero, dice Bastiat, hasta una persona puede defenderse, el problema es cuando el estado utiliza el monopolio de la fuerza para quitarle el fruto de su trabajo a la gente para transferírselo a quien no corresponde. El problema está en el robo legalizado.

Si uno recorre las casi 5000 páginas del presupuesto nacional se va a encontrar con que es el fiel reflejo del robo legalizado. Como unos sectores recurren al estado para que le quite a otro su trabajo para dárselo a él en nombre de la solidaridad social. El presupuesto muestra, bajo el argumento de la solidaridad social, una sociedad de saqueadores que usan al estado para robar el trabajo ajeno. Y son los legisladores los que aprueban ese robo.

Por eso, el acento no hay que ponerlo en el déficit fiscal, sino en la inmoralidad de un presupuesto que se apropia del trabajo ajeno y refleja el comportamiento de una dirigencia política dispuesta a robar con tal de mantener el clientelismo político y, otros, con el argumento del estallido social. No se puede tocar mucho el gasto porque estalla socialmente el país, dicen algunos políticos. ¿Acaso creen que la Argentina no va a terminar estallando con este nivel de destrucción de riqueza?

En definitiva, el gasto público que refleja el presupuesto es la más clara expresión de una sociedad que quiere vivir a costa del trabajo ajeno, buscando para ello la complicidad de la dirigencia política. Un gigantesco robo legalizado del trabajo ajeno. Y ese gigantesco robo se traduce en una presión impositiva confiscatoria que ahuyenta las empresas, con lo cual se destruyen puestos de trabajo, se traduce en endeudamiento impagable, en emisión monetaria que nos dejó sin moneda y en confiscaciones de activos líquidos que hacen huir el ahorro al exterior. La contrapartida del nivel de gasto público es la pésima asignación de recursos y la destrucción de inversiones.

En síntesis, el presupuesto debe estar equilibrado, pero el problema fundamental es el nivel de gasto público, a lo que hay que agregar la arbitrariedad de un gobierno que puede cambiar las partidas presupuestarias y el monto total a gastar sin autorización alguna del Congreso.

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Argentina

Miércoles 16 de abril: COMPRA y VENTA del dólar hoy

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Seguí el minuto a minuto de la cotización del dólar y del resto de las divisas.

El dólar blue abrirá este miércoles 16 de abril a $1.178 para la compra y $1.233 para la venta.

En tanto, el dólar MEP lo hará en  $1.245 y el contado con liquidación a $1.246.

El tipo de cambio mayorista es de $ 1.200.

En lo que va de abril el Banco Central vendió US$ 708 millones. No hizo compras desde que se levantó el cepo.

Las reservas brutas se ubican en US$ 36.799 millones.

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Argentina

Jubilaciones: confirman aumento del 2,4% en los haberes de abril y el bono de $70.000

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El Gobierno oficializó la subas de las jubilaciones y pensiones con bono incluido para el cuarto mes del año.

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficializó este miércoles un incremento del 2,40% en los haberes mínimos y máximos a partir de abril para jubilados y pensionados, en línea con la inflación de febrero, y confirmó el otorgamiento de otro bono de $70.000.

El reajuste hará que el haber mínimo suba de $279.121 a $285.820 y el haber máximo pase de $1.878.224 a $1.923.302. Como viene sucediendo hace más de un año, los que perciben la mínima cobrarán un bono de $70.000, por lo que las jubilaciones más bajas pasarán de $349.121 a $355.820. 

En tanto, quienes cobren haberes inferiores a esa cifra tendrán un bono proporcional hasta alcanzarla. De esta manera, en el caso de que por ejemplo, un jubilado que perciba un haber de $300.000 sólo recibirá como bono $55.820.

El organismo previsional estableció mediante la Resolución 179/2025, publicada en el Boletín Oficial, “que el haber mínimo garantizado vigente a partir del mes de abril de 2025, será de $285.820,63″. Mientras que el máximo, a partir del cuarto mes del año, será de $1.923.302,29.

En el documento oficial que lleva la firma del titular de ANSES, Fernando Bearzi, también se establecieron las bases imponibles mínima y máxima en $96.264,34 y $3.128.545,73, respectivamente, a partir del período devengado abril de 2025.

Al mismo tiempo, el organismo determinó que el importe de la Prestación Básica Universal (PBU), aplicable a partir del próximo mes, será de $130.749,89. Mientras que el importe de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se fijó en la suma de $228.656,50. Con el bono de $70.000, la PUAM ascenderá a $298.656.

Con el mencionado bono, que continúa sin ser actualizado, las jubilaciones mínimas subirán en abril apenas 1,91% con respecto a marzo, quedando por debajo de la inflación. Desde que asumió la presidencia Javier Milei, se otorgaron dos bonos de $55.000 en los primeros dos meses del 2024 y desde marzo del año pasado en adelante pasó a ser de $70.000.

La ayuda previsional fue confirmada por el Ejecutivo mediante el Decreto 231/2025, donde se aludió al Índice de Movilidad Jubilatoria aplicado desde marzo de 2021, por la Ley N° 27.609, exponiendo los efectos adversos de la inflación en los haberes jubilatorios abonados bajo la mencionada fórmula.

Al respecto, el texto oficial señaló que “la Ley N° 27.609 implicó efectos perjudiciales para todos los jubilados y pensionados, pero principalmente respecto de aquellos de menores ingresos, resultando necesario acudir a su sostenimiento mediante el otorgamiento de ayudas económicas previsionales y/o bonos extraordinarios previsionales mensuales por diferentes montos, desde el mes de enero de 2024 y hasta marzo de 2025, inclusive”.

Por otro lado, precisó que “para percibir el presente Bono Extraordinario Previsional, los beneficios deben encontrarse vigentes en el mismo mensual en que se realice su liquidación” y especificó que el bono “tendrá carácter de no remunerativo y no será susceptible de descuento alguno ni computable para ningún otro concepto”.

Asimismo, dispuso que “en el caso de beneficios de pensión, cualquiera sea la cantidad de copartícipes, estos deberán ser considerados como un único titular a los fines del derecho a la percepción del Bono Extraordinario Previsional que se otorga por el presente decreto”.

El Decreto detalló que el bono previsional será otorgado a:

  • a. Las personas titulares de las prestaciones contributivas previsionales a cargo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), otorgadas en virtud de la Ley N° 24.241, sus modificatorias y complementarias, de regímenes nacionales generales anteriores y sus modificatorias, de regímenes especiales derogados, o por las ex-Cajas o Institutos Provinciales y Municipales de Previsión cuyos regímenes fueron transferidos a la Nación, cuya movilidad se rija por el artículo 32 de la Ley N° 24.241 y de las prestaciones del régimen establecido por el Decreto Nº 160/05;
  • b. Las personas beneficiarias de la Pensión Universal para el Adulto Mayor, instituida por el artículo 13 de la Ley Nº 27.260 y sus modificatorias;
  • c. Las personas beneficiarias de pensiones no contributivas por vejez, invalidez, madres de 7 hijos o más y demás pensiones no contributivas y pensiones graciables cuyo pago se encuentra a cargo de la ANSES.

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Argentina

Javier Milei: «Hay deflación»

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«Somos el mejor Gobierno de la historia mal que les pese a los econochantas», dijo el Presidente.

El presidente Javier Milei celebró hoy el dato de inflación de enero, que se situó en 2.2% mensual y afirmó que es “el mejor Gobierno de la historia, mal que les pese a los econochantas”.

VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO…!!! IPC ENERO 2,2%. Fin”, expresó el presidente en una publicación en la red social X.

En un video, dijo que “hoy se conoció la inflación de enero, la misma fue de 2,2% es el nivel más bajo desde el año 2020, la inflación más baja de los últimos 5 años”.

Si limpias los efectos de la pandemia que la tenía artificialmente deprimida, es la más baja desde 2018”, afirmó.

Además dijo que “a inflación en bienes fue de 1,5%, es decir donde vos no miras el efecto de las tarifas atrasadas que dejó el Gobierno anterior” y “si miras la canasta básica fue de 0,9%”.

“Es decir, en bienes y canasta básica argentina tiene deflación en dólares, ya que el crawling peg estaba en 2%”, aseguró.

En este contexto, el presidente dijo que “seguimos haciendo historia”.

Somos el mejor Gobierno de la historia, mal que les pese a los econochantas y al conjunto de mandriles que quieren que a Argentina le vaya mal”, concluyó.

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