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Argentina

Explotó el verano en Pinamar: cuánto le cuesta almorzar en la playa a una familia tipo

Precios y diversas opciones en paradores, rotiserías en la costanera y venta ambulante a lo largo de la costa playera

Ailén Lazarte

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Explotó el verano en Pinamar: cuánto le cuesta almorzar en la playa a una familia tipo

Pinamar abrió el 2022 con una jornada de sábado con el cielo gris durante la mayor parte del día y algunas lluvias ocasionales. El tiempo, y la resaca por los festejos de Año Nuevo, pesó a la hora de decidir los planes. Muchos turistas recién llegados prefirieron quedarse en el hotel. El escenario del domingo fue totalmente opuesto: con el sol radiante y una temperatura que sobrepasó los 30 grados, las playas se colmaron en el primer fin de semana de temporada alta.

El clima invitó a los viajeros a concurrir desde temprano las arenas de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. Algunos llegaron con las conservadoras llenas y listas para el almuerzo. Otros, en cambio, optaron por ir a comprar algo rápido o sentarse en un parador. Infobae realizó un sondeo por algunas de las zonas de mayor circulación turística, para conocer los precios de un almuerzo cerca del mar.

En CR, el parador elegido por empresarios y políticos, “con $2.500 comés una buena ensalada especial, con langostinos y demás y una gaseosa”, cuenta uno de sus encargados. “Nosotros tenemos clientes que nos visitan desde hace muchos años y queremos que la gente consuma, más que cobrar caro. Las porciones son abundantes y se pueden compartir”, agrega. Entre las ensaladas, la capresse cuesta $1.400 al igual que la homónima al local (lechuga, zanahoria, tomate, huevo, remolacha, choclo y camarones) y la especial (salmón ahumado, queso, hojas verdes, muzzarella, tomate y albahaca) $1.800.

El Atlántico es un parador referencial de la zona céntrica del partido costero (Gustavo Gavotti)

Más al sur, en El Atlántico, los sandwiches cuestan entre $1.300 y $1.600, y las distintas clases de pastas, de $1.000 y $1.2500. Un menú infantil (pastas con crema o salsa roja, milanesas o nuggets de pollo con guarnición) se ubica en los $1.000. Las botellas de agua y gaseosa para acompañar oscilan entre $200 y $250 -el precio se repite en todos los balnearios visitados-, y un licuado con leche sale $480. ¿La cerveza? $600.

Por su parte, en La Escondida, ubicado en Ostende, “la gastronomía tiene la propuesta de siempre, pero con sabores nuevos”, comentan los encargados, y calculan: “En promedio, serán unos $1.800 y $2.000 por persona”. El restaurante del balneario opera todos los días de 9 a 23 y brinda un menú para todos los gustos: una ensalada Waikiki (lechuga, pollo, croutons, queso y mayonesa de anchoas) cuesta $1.200, un sandwich Santa Teresita (salmón ahumado, tomate, jamón, queso crema y acaparras) vale $1.350, mientras que la clásica milanesa con papa fritas o puré se puede conseguir a $1.000. En tanto, el café con leche tiene un precio de $300 y un tostado de jamón y queso, $400.

“La gastronomía mutó en Pinamar. Antes se centralizaba en Bunge y ahora está sobre la playa. Hay mucha variedad en los paradores, que con propuestas interesantes dejaron de ser lugares que ofrecen solo rabas, milanesas y papas fritas. También creció la movida nocturna: tenemos cenas temáticas, con sabores tailandeses, mexicanos, platos de autor, sushi”, destaca René Correa, encargado de UFO Point.

Los turistas coparon las playas con conservadoras y bebidas (Gustavo Gavotti)

“Sobre la playa, el promedio del cubierto es de $1.500 a $4.000, depende de la localidad. Todo lo que está cerca del mar cuesta entre 20 y 30 por ciento más que lo que está dentro del continente, como decimos nosotros. En las cadenas de hamburgueserías, cuatro personas pueden comer por entre $2.500 y $3.000. Mientras que en restaurantes tradicionales del centro el cubierto oscila entre $1.000 y $1.500″, traza un panorama Pedro Marinovich, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Pinamar (AEHGP).

Una opción un poco más económica son las rotiserías ubicadas sobre la costanera o a no más de 100 metros. En la zona céntrica del Partido se puede comprar una tortilla de buen tamaño a $420. Hay diferentes ensaladas que van desde los $180 hasta los $350. Las empanadas son las que más salen, a un valor de $110 cada una.

Algunos turistas prefieren aprovechar el tiempo al máximo en la arena y comen algo al paso. En Pinamar hay cerca de 400 vendedores ambulantes que poseen el permiso para trabajar en la playa. David tiene 41 años y vende helados. Uno de agua cuesta $200 y un cucurucho relleno con chocolate o dulce de leche, $400. El reloj marca las 11 y por el momento, salieron pocos, algo previsible: “Nuestro fuerte es entre las 14 y las 17″, dice.

Para economizar, algunos viajeros optan por las comidas al paso. (Gustavo Gavotti)

Para Luis es su temporada 31 de trabajo en la costa bonarense. Todos los días sale con un puesto rodante de choclos ($200 cada uno). Mientras termina de enmantecar uno, resalta lo que muchos vienen apreciando desde hace días: “La verdad es que arranqué muy bien. La semana pasada hubo mucha gente y mucho consumo”, dice con una sonrisa, y se prepara para atender a otro cliente.

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Argentina

Bariloche declaró la Emergencia climática por las intensas nevadas y suspendieron las clases presenciales

La Municipalidad implementó la medida para restringir el tránsito de vehículos particulares y facilitar el trabajo de los equipos de despeje. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta amarilla hasta este martes. Tampoco habrá dictado de clases en todos los turnos.

Ailén Lazarte

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Alerta meteorológico y suspensión de clases

En el marco de una alerta meteorológico de nivel amarillo por nevadas que se extenderá hasta el martes inclusive, el municipio de San Carlos de Bariloche declaró la Emergencia climática. La decisión busca reducir al mínimo la circulación de vehículos particulares para evitar accidentes y priorizar el desplazamiento de cuadrillas de trabajo y servicios de emergencia.

De manera complementaria, el Consejo Escolar Bariloche dispuso la suspensión de las clases presenciales en todos los turnos y para la totalidad de los establecimientos educativos bajo su dependencia. La Emergencia municipal continuará vigente mientras se mantengan las complicaciones extremas en la transitabilidad de la ciudad.

Recomendaciones de circulación y ámbito laboral Frente a las intensas precipitaciones y la acumulación de nieve sobre la calzada, las autoridades locales instaron a la comunidad a limitar los traslados exclusivamente a situaciones de extrema necesidad o emergencia.

Respecto de la actividad laboral, la disposición oficial incluyó las siguientes solicitudes al sector empleador:

  • Tolerancia e inasistencias: Contemplar las severas dificultades de traslado de los trabajadores y evitar sanciones o descuentos salariales a quienes no puedan concurrir a sus puestos por motivos de seguridad o imposibilidad de desplazamiento.

  • Modalidad remota y flexibilidad: Promover el teletrabajo (home office) en las actividades donde sea factible, así como la flexibilización en los horarios de ingreso para disminuir el flujo vehicular durante el temporal.

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Argentina

Racismo y clasismo en Argentina: “Tenemos la segregación racial completamente naturalizada”

En el marco de la organización de un encuentro federal de comunidades afrodescendientes en Rosario, la psicóloga social y activista Natacha Giusto profundiza sobre la discriminación estructural, el peso de los insultos cotidianos, la falsa narrativa de la «Argentina blanca» y la intersección entre el color de piel y la posición de clase.

Ailén Lazarte

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Un debate que va más allá de la coyuntura

“Argentina es un país racista”. La afirmación vuelve a instalarse de manera recurrente en la agenda pública, abriendo debates que muchas veces se quedan en la superficie. Para Natacha Giusto —psicóloga social de 39 años, afroargentina y cofundadora del Bloque Antirracista Rosario— la discusión suele carecer de la densidad necesaria para comprender un fenómeno complejo que se entrelaza de forma constante con el clasismo.

“Vivimos en un país racista, como lo es cualquier otro, pero tiene sus particularidades. Si bien no hubo un sistema de segregación racial legalizado como en Estados Unidos o Sudáfrica, si hoy tuviéramos que pensar en un grupo de personas que viven en un barrio privado o country, ¿cómo nos las imaginamos? ¿Cómo se ven? Y si trabajan en la recolección de residuos o se encuentran encarceladas, ¿qué color de piel tendrían? Lejos de tener un sistema de segregación racial legalizado, lo tenemos completamente naturalizado”, sostiene Giusto.

La radiografía del insulto cotidiano

Uno de los emergentes más claros de esta problemática es la frase “negro de mierda”, una expresión fuertemente arraigada en el habla popular que condensa racismo y clasismo. Muchas veces, se apela a la justificación de que la agresión “no es por el color de piel, sino de alma” para dirigirla hacia sectores vulnerables, trabajadores precarizados o personas racializadas.

Al respecto, la activista remarca que la expresión esconde una matriz histórica que se remonta a la trata transatlántica de personas esclavizadas y a la justificación ideológica de la expansión europea:

  • El pilar económico: La explotación de mano de obra esclavizada como base del desarrollo del continente europeo.

  • El pilar científico: La invención del concepto biológico de “raza” para justificar la supuesta supremacía de las personas blancas sobre las personas negras e indígenas.

  • El pilar religioso: La deshumanización que catalogaba a las personas africanas como seres sin alma para legitimar su sometimiento.

La discriminación en el tejido institucional

Para la referente del Bloque Antirracista Rosario, el racismo no se limita a comportamientos individuales o a “comentarios burlones”, sino que opera a nivel sistémico y atraviesa las instituciones del Estado:

“El racismo está en la forma en que contamos la historia, invisibilizando a héroes y heroínas afrodescendientes de las luchas independentistas. Está presente cuando en los actos escolares se reduce a las personas negras a vendedores ambulantes coloniales con las caras pintadas con corcho. Está cuando se habla de ‘trabajo en negro’, cuando se ocultan las raíces africanas del tango, el candombe o la murga, y cuando no hay representantes políticos que se reconozcan afrodescendientes en el Poder Legislativo o Ejecutivo. También se ve en el perfilamiento racial de las fuerzas de seguridad para la averiguación de antecedentes”.

Asimismo, Giusto enfatiza la distinción entre racismo y clasismo: aunque interactúan, no son lo mismo.

“Mucha gente puede querer a una persona negra limpiándole la casa, pero no que la atienda en un consultorio médico. Pueden querer relacionarse por curiosidad o fetichismo, pero no para formar una familia o confrontar comentarios racistas de sus allegados. Pueden disfrutar de la música de raíces africanas pero no involucrarse con la lucha de las comunidades negras que la preservan. Aman la cultura negra, pero sin la gente negra”.

Desmontar la «falsa idea de la Argentina blanca»

El trasfondo del problema radica en la construcción histórica del mito de una nación homogénea y europea. Tras la abolición de la esclavitud, las comunidades afrodescendientes e indígenas sufrieron el desplazamiento social frente a las olas migratorias europeas, quedando marginadas del acceso a tierras, recursos e integración económica.

La falta de datos estadísticos precisos sobre las poblaciones afroargentinas dificulta la implementación de políticas públicas orientadas a corregir estas desigualdades históricas. La narrativa homogeneizadora provoca que las personas afroargentinas sean percibidas automáticamente como extranjeras en su propio país, invisibilizando además las demandas de los pueblos originarios.

Frente a este escenario, las agrupaciones antirracistas impulsan espacios de encuentro y movilizaciones federales para visibilizar las existencias afrodescendientes, exponer las violencias cotidianas y promover transformaciones de fondo en la sociedad.

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Argentina

EE. UU. retiró la alerta de viaje sobre Rosario y la ubicó en la categoría de menor riesgo

El Departamento de Estado norteamericano eliminó la advertencia de «zona de mayor riesgo» que pesaba sobre la ciudad del sur santafesino. La decisión es leída como un fuerte aval internacional a la baja en los índices de violencia y un impulso clave para el turismo y las inversiones.

Ailén Lazarte

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El Departamento de Estado norteamericano eliminó la advertencia de «Nivel 2» que pesaba en forma diferenciada sobre la ciudad santafesina. Pasó a integrar la clasificación de «Nivel 1», la escala más baja y segura del sistema de alertas para sus ciudadanos en el exterior.

La medida y las gestiones bilaterales

A través de una actualización oficial del sistema de Travel Advisory (Alerta de Viaje), el gobierno de los Estados Unidos dispuso dejar sin efecto la recomendación de «Extreme las precauciones» (Nivel 2) que mantenía de manera específica sobre el territorio rosarino.

Con esta modificación, la ciudad del sur santafesino pasó a estar alineada con el estatus general asignado a la República Argentina: Nivel 1 («Tome las precauciones normales»), la categoría de mayor tranquilidad otorgada por la diplomacia norteamericana.

La decisión diplomática se concretó tras un mes de intensas reuniones de trabajo entre el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas. En esos encuentros se analizaron las métricas sobre la baja en la tasa de homicidios dolosos y la contención de los delitos de violencia altamente lesiva articulada junto a la Nación y la Municipalidad.

Declaraciones de las autoridades

El gobernador Pullaro celebró la resolución a través de sus canales oficiales y en declaraciones a la prensa:

«Es una gran noticia que el Departamento de Estado de EE. UU. haya eliminado a Rosario de su alerta como zona de mayor riesgo. Pasamos al Nivel 1, lo cual es el resultado del trabajo coordinado y de los cambios que impulsamos para combatir el crimen organizado.»

Maximiliano Pullaro, Gobernador de Santa Fe.

Por su parte, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, destacó que el levantamiento de la advertencia es un espaldarazo clave para la reputación de la ciudad:

«Este cambio mejora de forma determinante nuestra imagen internacional y genera mejores condiciones para recibir turistas, organizar congresos, espectáculos y eventos deportivos, además de fortalecer la confianza de quienes quieren invertir y generar empleo.»

Pablo Javkin, Intendente de Rosario.

Impacto en la economía local y las inversiones

Desde la cartera de Producción y Turismo local destacaron que esta recategorización genera beneficios directos:

  • Atracción turística y eventos: Se remueve una barrera que frenaba a delegaciones internacionales, convenciones académicas y turismo extranjero.

  • Garantía para empresas e inversiones: Permite que firmas multinacionales y fondos internacionales evalúen radicaciones de capital o proyectos logísticos en el Gran Rosario al encuadrarse dentro de estándares de seguridad aptos para ejecutivos.

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