CONECTATE CON NOSOTROS

Policiales

Doce perpetuas para la banda de «Fran» Riquelme

Un tribunal dictó penas máximas para la primera plana de la organización de Francisco «Fran» Riquelme. El histórico proceso marca un quiebre metodológico: la Justicia no juzgó delitos aislados, sino un engranaje científico y territorial que desangró el noroeste rosarino mediante el comando de celdas, búnkeres y extorsiones.

Ailén Lazarte

Publicado

en

El cierre del debate oral contra la estructura criminal de Francisco «Fran» Riquelme no representa un veredicto más en el saturado tablero penal de Rosario. La histórica sentencia dictada por los jueces Natalia Benvenuto, Ariel Rodríguez y Gustavo Pérez de Urrechu —que impuso doce condenas a prisión perpetua— funcionó como un escáner de alta precisión sobre cómo se gerencia el delito organizado en las barriadas populares.

Impulsado por los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Tassini, el juicio demandó casi tres meses de audiencias para desmenuzar 42 hechos delictivos que incluyeron homicidios ejecutados con frialdad matemática, femicidios, extorsiones armadas a vecinos y balaceras indiscriminadas. El verdadero hito de este caso no radicó únicamente en la severidad de las penas, sino en un giro metodológico sin precedentes en la justicia regional: unir el plomo para entender el territorio.

Una pericia balística con escala continental

Para ganar el caso, la fiscalía abandonó la vieja práctica de investigar los crímenes como legajos estancos o hechos desconectados. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) encomendó a la Policía Federal Argentina un peritaje balístico colosal que demandó siete meses de laboratorio. El resultado fue una red científica que interconectó más de 30 homicidios perpetrados entre 2022 y principios de 2024.

Las vainas servidas recogidas en una esquina desolada de Empalme Graneros coincidían milimétricamente con el arma utilizada semanas después para infundir terror en barrio Ludueña o Industrial. Esa trazabilidad científica desnudó el «sistema circulatorio» del arsenal de la banda, elevando el valor probatorio de este juicio al nivel de los procesos complejos que se siguen en México o Colombia contra organizaciones trasnacionales.

«Home office» carcelario: La estructura de Riquelme

Francisco Ezequiel Riquelme, forjado en el submundo delictivo como sicario de confianza del capo narco Esteban Alvarado, construyó su propia franquicia criminal valiéndose de una paradoja que el sistema penitenciario aún no logra resolver: el comando a distancia.

Entre 2021 y 2023, los años más sangrientos de su expansión, Riquelme operó desde el pabellón 16 de la cárcel de Piñero, coordinando mediante teléfonos celulares la logística de la muerte en las calles. Actualmente, su aislamiento se extremó tras ser trasladado a la cárcel federal de Marcos Paz.

El motor de las ejecuciones fue una cruenta guerra de marcas contra otra organización que había «franquiciado» el nombre de Los Monos en el sector noroeste, liderada por Julián Aguirre y Andy Benítez. Cuatro barrios se transformaron en un teatro de operaciones bélicas: Ludueña, Industrial, Empalme Graneros y Larrea. Las estadísticas reflejan la ferocidad del conflicto: en los primeros cuatro meses de 2022 se registraron 94 homicidios en Rosario, tocando su pico histórico en abril de ese año con 35 muertes violentas.

De la primera muerte a la sentencia definitiva

El expediente judicial fijó el inicio cronológico de esta saga criminal el 12 de febrero de 2022, con el asesinato de Brian Nicolás «Chichi» Ortigoza (crimen por el cual Daniel Miranda recibió la pena máxima). A partir de allí, el plomo se usó como una herramienta de disciplinamiento social.

Durante el debate oral volvieron a ventilarse casos que conmovieron a la opinión pública local:

  • El homicidio de Cristian «Larva» Fernández, referente histórico vinculado a Los Monos en el noroeste.

  • La feroz balacera contra un predio de fútbol 5 que dejó tres jóvenes heridos.

  • La ejecución de Juan Cruz Ferrari, emboscado tras una falsa venta pactada por redes sociales.

  • El crimen de Ángel Coronel en un descampado de calle Donizetti.

  • Las extorsiones armadas sistemáticas para obligar a vecinos a abandonar sus viviendas y transformarlas en búnkeres.

El veredicto: Los nombres detrás del plomo

Además de las doce condenas a prisión perpetua —donde Riquelme fue considerado instigador clave en dos de los asesinatos—, el fallo dictó penas menores para roles secundarios.

La nómina de los condenados a la pena máxima está compuesta por: Daniel Miranda, Francisco Ezequiel «Fey» Cabaña, Lemuel Abraham «Lemo» Scireta, Daniel Martín «Gatito» Miranda García, Lisandro Joel «Parce» Orellana, Marcelo Andrés «Pachu» Chávez, Alexis David «Paisa» Álvarez, Lucas Tomás Racca, Franco Matías «Milanesa» Almaraz, Eric Gabriel Enrique, Kevin Leandro Sosa y César Matías Acosta Muñoz.

Por su parte, Mauro Leonel Medina y Franco Darío Aguiar fueron sentenciados a seis años de prisión por participación secundaria. Cabe recordar que la organización ya arrastraba 14 condenas previas obtenidas mediante juicios abreviados.

La hidra criminal: El fin de una banda, no del negocio

Los fiscales lograron desactivar la primera línea operativa de Riquelme, pero el veredicto deja al descubierto un entramado mayor que sigue activo bajo el nombre de «Los Menores». Este consorcio delictivo, fundado en 2020 en el barrio 7 de Septiembre, hoy hegemoniza las economías ilícitas de Rosario bajo una estructura de red o alianzas comerciales de protección mutua.

Este conglomerado, cuyo jefe visible sigue siendo el prófugo Matías Gazzani y que cuenta con el soporte económico de Lisandro «Limón» Contreras (detenido a finales de 2024 en un country de Buenos Aires), distribuye el mapa de la ciudad como franquicias corporativas: Claudio «Morocho» Mansilla controla Santa Lucía; el «Gordo» Vilches domina Empalme Graneros; Mauricio Ayala gerencia Parque Oeste; y Luis Lobos hace lo propio en las zonas de Bajo Cullen y Villa Nueva.

La caída de los hombres de Riquelme debilita un nodo clave, pero el juicio demostró que la violencia en Rosario ya no depende de nombres propios, sino de estructuras logísticas capaces de sobrevivir detrás de los muros de cualquier penal.

Policiales

Guerra de clanes en el Fonavi de Rouillon y Seguí: Las traiciones internas que desangran a la banda de «Los Menores»

Un pormenorizado informe judicial expone el violento trasfondo de los últimos homicidios registrados en la zona oeste de Rosario. Antiguos aliados comerciales de la organización liderada por los hermanos Villalba rompieron pactos territoriales, desatando una sangrienta disputa por el control del narcomenudeo.

Ailén Lazarte

Publicado

en

El mapa de la violencia en el corazón del Fonavi

El complejo de viviendas de Rouillon y Seguí se convirtió en el epicentro de una feroz disputa territorial que mantiene en vilo a los vecinos de la zona oeste de Rosario. Detrás de las balaceras y los homicidios que se recrudecieron en las últimas semanas, los investigadores judiciales lograron identificar una compleja trama de internas y «vueltos» entre integrantes de una misma organización criminal autóctona del barrio: la banda conocida comercialmente en el ambiente delictivo como «Los Menores».

Esta facción, que supo consolidar un fuerte dominio territorial bajo las directivas de los hermanos Villalba, sufre hoy una sangrienta fractura interna. De acuerdo a las planillas de investigación criminal, el conflicto se desató cuando segundas y terceras líneas de la organización decidieron independizarse, cortar el flujo de recaudación hacia la cúpula y comenzar a disputar por cuenta propia los búnkeres y los pasillos estratégicos del complejo habitacional, rompiendo los históricos códigos de lealtad que unían a las familias del sector.

La lógica de la traición y los crímenes de bandera

Los últimos hechos de sangre registrados en la jurisdicción no fueron ataques de bandas rivales externas, sino ejecuciones planificadas desde adentro. La mecánica repetida en los legajos fiscales revela emboscadas en las que las víctimas fueron citadas por personas de su extrema confianza —en muchos casos, compañeros de andanzas de toda la vida en los monoblocks— para luego ser ejecutadas a corta distancia. Esta metodología de «la traición» busca no solo eliminar la competencia, sino enviar un mensaje disciplinador hacia el resto de los eslabones de la cadena de venta.

El impacto en el territorio: El recrudecimiento de estos homicidios por venganzas internas forzó una reconfiguración de los patrullajes de las fuerzas de seguridad provinciales y federales en el cuadrante de Rouillon, Seguí, Maradona y bulevar Segui, un sector catalogado como de alta prioridad por la recurrencia de abusos de armas de fuego en la vía pública.

La justicia penal, a través de las unidades de Homicidios Dolosos, trabaja en procesar las escuchas telefónicas y el material extraído de teléfonos celulares secuestrados en las cárceles y en los últimos allanamientos en el Fonavi. Los fiscales apuntan a cortar las directivas que siguen saliendo desde los penales, sindicadas como el verdadero motor de una guerra de desgaste donde los antiguos soldaditos de los Villalba ahora se transformaron en los principales enemigos de la estructura que los vio nacer.

Continuar Leyendo

Policiales

Grave falla institucional: Suspenderán a una fiscal por demorar la imputación de un agresor que luego cometió un femicidio

El tribunal evaluador resolvió sancionar a una funcionaria del Ministerio Público de la Acusación tras comprobarse que cajoneó las denuncias previas de una víctima de violencia de género. Semanas después de la inacción judicial, el agresor terminó asesinando a la mujer.

Ailén Lazarte

Publicado

en

Una omisión de funciones con consecuencias fatales

El desempeño del Poder Judicial en las causas de violencia de género vuelve a quedar bajo la lupa en la provincia de Santa Fe. Un tribunal de disciplina resolvió avanzar con la suspensión efectiva en sus funciones para una fiscal adjunta, tras confirmarse severas irregularidades y demoras injustificadas en la tramitación de una causa por amenazas y agresiones físicas. La gravedad del caso radica en que, debido a la tardía imputación del denunciado por parte de la funcionaria, el agresor permaneció en libertad y, pocas semanas después, terminó cometiendo el femicidio de la víctima.

La investigación interna demostró que la víctima había acudido reiteradamente a las dependencias oficiales para solicitar medidas de protección y denunciar el hostigamiento sistemático que sufría. A pesar de contar con informes de riesgo y evidencias materiales suficientes para ordenar la detención o al menos formalizar los cargos contra el violento, la carpeta judicial permaneció paralizada en el despacho de la fiscal, privando a la mujer de las garantías básicas de seguridad estatal.

Sanción disciplinaria y el avance de la causa de fondo

La resolución de la suspensión marca un fuerte precedente en el control del desempeño de los operadores judiciales de la provincia. Las auditorías del Ministerio Público de la Acusación (MPA) determinaron que la conducta de la funcionaria encuadró en un incumplimiento grave de los deberes de funcionario público con perspectiva de género, una directriz que por ley es de aplicación obligatoria y urgente para todos los fiscales que reciben este tipo de presentaciones territoriales.

El estado de la causa: Mientras la sanción a la fiscal sigue su curso administrativo, el femicida ya enfrenta el proceso penal correspondiente bajo la órbita de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas. El tribunal a cargo del debate ya dictó condenas efectivas de prisión para el autor material, al tiempo que se revisan los protocolos de enlace entre las comisarías y los fiscales de turno para evitar que la burocracia vuelva a dejar desamparada a una víctima.

La medida disciplinaria generó una fuerte repercusión en los colectivos de derechos humanos y organizaciones feministas de la región, quienes vienen señalando de forma sistemática la falta de celeridad de las fiscalías en la gestión de las medidas de distancia y los botones de pánico, advirtiendo que la ventana de tiempo que se pierde por la inacción del Estado suele ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Continuar Leyendo

Policiales

Detuvieron a una agente de la PDI por filtrar información en una causa federal por narcotráfico

La efectivo de la Policía de Investigaciones de Santa Fe fue arrestada en el norte provincial bajo la sospecha de haber alertado a sospechosos sobre allanamientos inminentes. La investigación, bajo órbita de la Justicia Federal, busca determinar el alcance de la complicidad interna dentro de la fuerza de seguridad.

Ailén Lazarte

Publicado

en

El arresto de la efectivo y la hipótesis de la fiscalía

El Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la Justicia Federal coordinaron un procedimiento en el norte de la provincia de Santa Fe que culminó con la detención de una mujer miembro de la Policía de Investigaciones (PDI). Sobre la uniformada pesa la grave acusación de haber incurrido en la filtración de datos reservados y secretos sumarios vinculados a una pesquisa en curso por comercialización de estupefacientes a gran escala. Según los indicios recabados por los investigadores, el accionar de la agente habría permitido que los principales investigados en la red narco eludieran los operativos de captura y ocultaran material de valor probatorio.

Las sospechas sobre el desempeño de la efectivo comenzaron a corporizarse tras cruzamientos telefónicos y peritajes informáticos ordenados en el marco de la causa madre. Los analistas detectaron comunicaciones y accesos no autorizados a sistemas informáticos de seguridad que coincidían temporalmente con momentos críticos de la investigación, lo que motivó que el juzgado interviniente ordenara de inmediato su apartamiento de las funciones, el allanamiento de su domicilio particular y el secuestro de sus dispositivos electrónicos personales.

Gravedad institucional y la depuración interna

El caso generó una fuerte repercusión en la cúpula del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial, dado que la PDI es la fuerza de elite encargada de auxiliar a los fiscales en las investigaciones de delitos complejos y bandas criminales organizadas. El arresto de la policía reactivó las alarmas sobre los niveles de permeabilidad y connivencia de sectores de las fuerzas de seguridad con las redes delictivas territoriales, un fenómeno que las autoridades vienen intentando combatir mediante auditorías internas y la intervención de Asuntos Internos.

En las próximas horas, la detenida será trasladada para prestar declaración indagatoria ante los tribunales correspondientes, donde se le formularán los cargos formales por incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento agravado y violación de secretos. Mientras tanto, los investigadores ministeriales continúan auditando las carpetas informáticas en las que trabajaba la agente para descartar la existencia de otros integrantes de la fuerza implicados en las maniobras de encubrimiento.

Continuar Leyendo

Tendencias