Política
CAPACITACIÓN EN POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL
JORNADA DE CAPACITACIÓN EN POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL
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4 años atrásen
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eltribuno
Ante una nueva edición del curso de capacitación en la Ley Micaela y en vísperas del día internacional de la mujer, se desarrolló en el Concejo Municipal de Rosario la Jornada de capacitación en políticas de igualdad de género para la transformación social. La misma estuvo conducida por la presidenta del Cuerpo legislativo, María Eugenia Schmuck, a quien acompañó en el estrado, la secretaria de Género y Derechos Humanos de Rosario, Mariana Caminotti.
En la apertura del encuentro, Schmuck agradeció la presencia de todo el gabinete del Ejecutivo y del Concejo, como así también la participación del jefe de la Oficina Municipal del Consumidor, Antonio Salinas y remarcó que las capacitaciones en la temática de género son obligatorias para los funcionarios y las funcionarias públicas y pidió compromiso para ser “intolerantes” con cualquier manifestación de violencia en todas sus formas.
Seguidamente, Caminotti mencionó que este encuentro se basa enmarcado en un programa de capacitación de la Ley Micaela creado el 08 de marzo del 2020, donde además se brindó una conferencia a cargo de Diana Maffía, doctora en filosofía e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género. La funcionaria precisó que a la actualidad se capacitaron 2.000 agentes municipales.
Por otra parte, destacó las campañas realizadas por la actual gestión, como: “Lxs de afuera no somos de palo” destinada a fomentar la posibilidad de involucrarse en lo que refiere contra la violencia de género y alertó sobre el incremento de consultas: Más de mil comparando el primer bimestre del año 2021, con el actual.
Exposición y Diapositivas
A continuación, realizó una exposición via Zoom, Ana Laura Rodríguez Gustá, socióloga investigadora en políticas locales de género y autora del libro Marchas y contramarchas en políticas locales de género: Dinámicas territoriales y ciudadanía de las mujeres en América Latina.
Comenzó su oratoria felicitando las políticas implementadas en Rosario y destacó la importancia de la empatía y la sensibilidad en la temática de género.
Posteriormente realizó una presentación digital donde compartió unas diapositivas que consistían en remarcar los argumentos de la necesidad de implementar políticas de igualdad de género: Una es desnaturalizar consignas, como el “marchandising” del género. Otra es la de prestar atención a los cambios ceremoniales que quedan en el ámbito de la apariencia y lo políticamente correcto y la tercera refiere al status, como problema de reconocimiento y distribución que afecta la vida individual y colectiva.
Sostuvo que el avance del lenguaje de género debe ser considerado como la entrada y no la llegada. Y que el desafío es reconstruir el bienestar social. Indicó que: “La igualdad de género es un bien común”. Sobre esto último, alertó respecto a la reproducción intergeneracional de la pobreza.
Políticas Públicas para la construcción de igualdad
La socióloga puntualizó en la importancia de trabajar en un “combo” de políticas y enumeró: Acciones afirmativas para revertir la discriminación, como ser los cupos, cuotas, o un porcentaje que se destina a una población determinada. Perspectivas de igualdad de género sectoriales. Transversalización de género, como ser protocolos, manuales o guías. Paridad. Políticas especiales e Infraestructura de las tareas del cuidado. “Todo esto debe ser pensado en conjunto”, afirmó.
Según la investigadora, para hacer posible y realidad todo lo anterior, se necesita salir del ciclo lineal de políticas públicas para ir hacia una lógica de rompecabezas y pensar en una racionalidad sustantiva y formal y ya no en una única dimensión. Para ello, precisó que se necesitan una serie de capacidades divididas en cuatro áreas: (Personas. Estructuras. Recursos materiales cognitivos y Proyectos).
En los tramos finales del encuentro, se abrió la ronda de preguntas, donde el edil MiguelTessandori indagó sobre los motivos del aumento de las consultas sobre violencia de género. La duda fue abordada por Caminotti quien aclaró que para eso es importante tener en cuenta el contexto de violencia, la visibilización de la problemática y la pandemia que alertó sobre la necesidad de realizar campañas.
Otra de las preguntas surgió de la concejala Caren Tepp, quien lo hizo en base a sus proyectos presentados sobre sistema de indicadores de género y encuesta del tiempo. Sobre esto, Ana Laura Rodríguez Gustá remarcó que es importante medir en toda política pública implementada los Procesos. Resultados e Impactos y respecto a una encuesta prefirió que sea de género con módulos referidos al uso del tiempo. Posteriormente Rueda consultó sobre el abordaje de la masculinidad, y la investigadora, aclarando que no es un eje de su estudio, remarcó la necesidad de construir la transformación junto a los varones que acompañan el proceso y son agentes de difusión en sus ámbitos de masculinidades.
Finalmente, Schmuck agradeció la presencia de todos y todas a la convocatoria y resaltó que “es el inicio de muchos otros encuentros”.
Concejales y concejalas asistentes
Silvana Teisa; Julia Eva Irigoitía y Lisandro Cavatorta, de Todos Hacemos Rosario; Jesica Pellegrini, Juan Monteverde; Caren Tepp; Pedro Salinas y María Luz Ferradas de Ciudad Futura; Carlos Cardozo y Anita Martínez, de Unión Pro-Juntos por el Cambio; Susana Rueda, de Rosario Progresista; Mónica Ferrero y Verónica Irizar del bloque Socialista; Marcelo Megna, de Unión Cívica Radical; María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular; Ciro Seisas; Fabrizio Fiatti y Nadia Amalevi, de Arriba Rosario; Ariel Cozzoni de Unite – Un gol para Rosario; Daniela León y Marín Rosúa de UCR-Juntos por el Cambio y del bloque Volver a Rosario: Los ediles Miguel Tessandori y Valeria Schvartz.
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Nota
Argentina y Brasil: De la integración al delirio
Aclaración: El presente artículo es una columna de opinión y análisis firmada por Mario Alejandro Scholz. Las opiniones, apreciaciones y conclusiones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a su autor y no representan necesariamente la posición editorial de este medio.
Publicado
4 días atrásen
13 agosto 2026
Un largo camino a la amistad
La vecindad entre Argentina y Brasil conlleva más de 500 años de historia desde los tiempos de la colonia, que marcaron así un comienzo bajo un conflicto permanente en virtud de la disputa de límites entre sus respectivas metrópolis -España y Portugal-, que ya en 1494 acordaron una división territorial en el tratado de Tordesillas, que posibilitó a los portugueses su llegada al “país tropical”. Posteriormente el avance luso, corriendo la frontera permanentemente, llevó al rey Carlos III de España en guerra con Gran Bretaña y su aliado Portugal, a enviar una expedición militar al Río de la Plata al mando de Pedro de Cevallos en 1776, la que posibilitó la recuperación española de la Colonia del Sacramento y de la Isla de Santa Catalina (donde hoy se encuentra Florianópolis), acción acompañada por la creación del Virreynato del Río de la Plata para fortalecer la defensa regional.
Posteriormente, llegó la paz con el Tratado de San Ildefonso (1777) y los dominios del nuevo Virreynato en la frontera se limitaron a la Banda Oriental y las antiguas misiones guaraníticas, por entonces ya en estado de creciente abandono por la expulsión de los jesuitas operada una década antes. Pero los caudillos locales bajo el lema de la “Patria Grande” mantuvieron su reclamo sobre lo que hoy es Río Grande del Sur, mientras que del lado brasileño persistió la pretensión de llevar sus bordes al Río de la Plata. La guerra entre Argentina y Brasil de 1825, ya por entonces dos naciones independizadas de sus antiguos imperios, culmina con la firma en agosto de 1828 de la Convención Preliminar de Paz entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, hecho que pone fin formal al conflicto bilateral con la creación de la República Oriental del Uruguay.
Desde entonces existió, con intervalos, un largo período de recelos comunes, que no impidieron la firma del tratado de la Triple Alianza de marzo de 1865 para enfrentar la invasión militar paraguaya, así como distintos acercamientos temporales, como el intentado en los años 50s con el proyecto “ABC” de unidad entre Argentina Brasil y Chile, bloqueado por sectores conservadores de la región. Quizás la etapa de mayores asperezas tuvo lugar con los gobiernos militares de los 70s y principios de los 80s en ambos lados, con severos entredichos por el uso de los cursos hídricos comunes, e incluso con la búsqueda por cada parte de un desarrollo nuclear asociado al poderío bélico.
Pero todo esto cambió radicalmente con el regreso democrático, primero en la Argentina con el Gobierno de Raúl Alfonsín, que apoyó encarecidamente la recuperación institucional en toda la región y muy particularmente en Uruguay, Brasil y Chile, y más luego con la llegada de José Sarney a la presidencia del vecino gigante sudamericano en 1985 asumiendo el compromiso de instaurar la elección directa del Poder Ejecutivo. Y esos dos presidentes democráticos superaron por entonces las antiguos obstáculos para allanar el camino para una relación fraternal y productiva apoyada en valores republicanos superiores entre ambos países, para extenderla a toda la región.
Desalojado rápidamente el riesgo nuclear con el desmontaje en ambas naciones de los trabajos y procesos relacionados con la industria bélica, Alfonsín y Sarney llegaron a un acuerdo de cooperación económica plasmado en la Declaración de Foz de Iguazú (1985), como primer paso al acuerdo del “Programa de Integración y Cooperación Económica” (PICE) de 1986, que avanza primero con el Tratado de Integración y Desarrollo de 1988, al que ese mismo año se suma el vecino Uruguay con la Presidencia de José María Sanguinetti mediante el Acta de Alvorada en Brasilia; y culmina después con la firma del Tratado de Asunción (1991), que da nacimiento al MERCOSUR, ya con los nuevos mandatarios Carlos Menem, Fernando Collor de Melo y Luis Alberto Lacalle, más el Presidente de Paraguay Andrés Rodríguez, este último a cargo de la transición democrática tras la fuga del dictador Alfredo Stroessner.
Si bien los acuerdos que culminaron con el MERCOSUR tienen como mayor reconocimiento el crecimiento de las corrientes comerciales dentro de ese hinterland bajo un régimen de libertad (arancel cero) para la mayoría de los productos y servicios entre los países que integran este bloque, así como un arancel externo común extra zona, conjunto que se denomina técnicamente zona aduanera común, la integración es esencialmente política, por lo que resultó sustancial para el proceso de extensión democrática en la región. Esa vocación quedó plasmada además en sendos Protocolos denominados de “Ushuaia I (1998) y II (2011)” (este último también conocido como de “Montevideo”), que establecen la condición de institucionalidad democrática para pertenecer al bloque, a lo que se agregó en el segundo de ellos el concepto de “amenaza de ruptura“ para la condición “gatillo” de posibles sanciones.
El MERCOSUR posibilitó además la libre circulación de personas y no solo de mercaderías, la construcción común de corredores de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico y entre las distintas regiones involucradas, máxime al extenderse los acuerdos a Bolivia, como nuevo miembro en “proceso de asociación plena” desde 2004 y Chile en calidad de “estado asociado” desde 1996; diversas acciones de cooperación como las que se canalizan a través del Fondo especial FOCEM creado ad-hoc para el desarrollo de proyectos regionales, la efectiva coordinación de frecuencias para el despliegue de la todavía denominada “telefonía celular” (que hoy comprende múltiples servicios de banda ancha), la negociación como bloque con terceros países o ligas comerciales en particular con la Comunidad Económica Europea, acciones específicas de integración como el acuerdo de la industria automotriz regional (Flex), en fin, innumerables convenios en múltiples campos.
También cabe destacar la instauración del Tribunal Permanente de Revisión (TPR) con sede en Asunción, producto del Protocolo de Brasilia (1991), que actúa como tribunal para resolución de conflictos, órgano consultivo y además como ente jurídico con competencia en cuestiones administrativo-laborales. El TPR iniciado con métodos puramente diplomáticos y tribunales temporales, tiene desde la firma del Protocolo de Olivos (2002) carácter de tribunal permanente.
Regresando ahora a las cuestiones exclusivamente comerciales, recordamos que en estas casi cuatro décadas de vida del MERCOSUR Brasil pasó a constituir el principal destino exportador argentino con un 15% del total de nuestras ventas al exterior[1], mientras que es también nuestro principal proveedor con un 24% de nuestras importaciones[2], incluso por encima de China que lo sigue con un 23%. Del lado brasileño, Argentina ocupa el tercer lugar, tanto como comprador como proveedor, con alrededor de un 5% de participación global en el comercio exterior brasileño.
Pero más que mirar lo hecho, debemos reflexionar sobre el enorme potencial de crecimiento y despegue que tiene esta asociación, muy en particular tras la aprobación en ambos bloques del acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, que además de facilitar la exportación de un mayor volumen de productos tradicionales al otro lado del Atlántico, abre a nuestra región la posibilidad de constituirse en un polo de atracción de inversiones para el despliegue de producciones dirigidas a toda Europa. No en vano Brasil ha buscado ya acuerdos con empresas chinas para el desarrollo de plantas fabriles, caso automotriz por solo citar un ejemplo, y lo propio deberíamos hacer los argentinos, amén de consolidar alianzas estratégicas con otros grandes competidores internacionales como la India, además de China.
UNA SOBRE ACTUACION INSOLITA E INNECESARIA
Pues bien hasta aquí la historia y el potencial de desarrollo de nuestra asociación estratégica con Brasil, si es que no la desperdiciamos. Desde ya que, tratándose de una relación esencialmente política, este vínculo amistoso de ya más de treinta años dejó atrás viejos resquemores y pasados conflictos, pero no puede escapar a roces e interferencias y no sería realista suponer que es posible evitarlos.
Cuando los gobiernos comparten tendencias ideológicas, o al menos lo aparentan, suele esperarse que las relaciones sean más “aceitadas”; por el contrario cuando tal afinidad no existe o más todavía cuando pueda llegarse a cierto aparente antagonismo, los vínculos son más dificultosos a nivel de los altos funcionarios. Pero aún allí, las cuestiones técnicas y los segundos niveles pueden mantener un curso normal propio de las relaciones prácticas, tanto del comercio como en lo que hace a la cooperación de modo más general.
La creciente inserción de los gobiernos de Argentina y Brasil de modo recíproco en los debates de política interna de sus vecinos, agregó un grado mayor de asperezas. Ahora se nos recuerda que Lula apoyó las candidaturas del peronismo en diversas elecciones en Argentina, mientras que los Fernández hicieron lo propio en favor de los candidatos del Partido dos Trabalhadores (PT). Pero nunca pudo decirse que la convivencia entre gobiernos de ideologías diferentes y hasta a veces casi opuestas en nuestros países llegarse a trasponer límites que no tuvieran solución de manera diplomática … hasta la participación de Javier Milei en la proclamación de la candidatura presidencial del nuevo líder de derecha Flávio Bolsonaro para las próximas elecciones de octubre en Brasil.
Ese apoyo de Milei con presencia física en el territorio brasileño era desde ya una actitud provocativa, pero seguramente hubiera motivado por ese hecho exclusivamente alguna condena formal de la cancillería de Brasil, y no más que eso. Desde ya, hay culpas compartidas en estas intromisiones en territorio ajeno. Pero Milei fue un paso más allá, simplemente insultó al Presidente y candidato a su reelección Luiz Lula da Silva. No cabe repetir tales agravios, basta con señalarlos.
Es claro que el no menos que extraño comportamiento del Presidente Milei tiene como fundamento un alineamiento explícito con la posición del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien mantiene fuertes polémicas con el actual mandatario brasileño, mucho más desde que éste no se calló ante la elevación de aranceles comerciales instrumentada por los Estados Unidos. Ese conflicto bilateral se manifiesta en el terreno diplomático por el respectivo desconocimiento de sus embajadores.
Para tal alineamiento explícito con Trump hubiera bastado que Milei apoyase a Bolsonaro en su propio territorio, recordando además que ya lo había hecho en Argentina en una reciente visita y también desde un primer momento cuando lo invitó a su asunción presidencial, allá por diciembre de 2023. El agregado de insultos, que para peor fueran reiterados al volver a nuestro país, parece obedecer antes a una sobre actuación que a una convicción íntima que surgiera de un ímpetu interior, de una explosión incontrolable del ánimo. Desde ya, un jefe de estado no debiera permitirse ese lujo en público, máxime cuando la relación con otro país está en juego. Pero no es el caso, en virtud de la reiteración del desborde con un plazo intermedio para reflexionar, medir consecuencias, repercusiones, acciones, en fin consultas a expertos. Nada dice que no haya sido adrede. El Presidente Milei desde ya asume su postura, no reniega de ella.
La versión oficial argentina sobre el posterior retiro del Embajador de Brasil en nuestro país por orden del Presidente Lula, así como el retiro del placet al Embajador de Argentina en Brasil (por ahora solo se trasmitió un pedido de regreso a su tierra) consiste en acusar al gobierno brasileño de reacción desmedida, como si se tratara de simples juegos de palabras. Se sostiene además que permaneciendo en ambas representaciones diplomáticas los respectivos agregados comerciales, las relaciones de tal carácter y las demás de orden general (como turismo, por ejemplo) no se alteran en lo más mínimo.
No hubo en cambio pedido de disculpas, alguna excusa del tipo “fue dicho en ámbito privado y tomó una trascendencia inesperada”, etc., como para reducir el tenor de lo actuado. Extraña desde ya la suave reacción de algunos observadores locales (oficialistas está claro) que parecen sostener una especie de “golpe por golpe”, o algo así como “la contravención de reglas opera de antaño, no hay nada nuevo bajo el sol”.
Es cierto que como el propio Presidente Trump expresó a la prensa, él rescató a Milei de una crisis cambiaria allá por septiembre del año pasado, cuando adelantó su voluntad de sostener la cotización en el mercado argentino comprando pesos, operación que una vez anunciada se concretó. La promesa de poner en la mesa no menos de USD 20 mil millones no fue suficiente, pero no bien se desembolsaron los primeros USD 2.000 millones la “corrida cambiaria” cesó, el mercado se estabilizó, y desde entonces el valor del tipo de cambio continuó retrasándose respecto de la evolución de los precios internos y el Banco Central compró más de USD 12 mil millones para sus reservas internacionales brutas.
Este favor, en más otros beneficios esperados de este alineamiento (no sabemos cuáles), han convencido con toda claridad al Presidente Milei de la bondad de su vínculo. Pero insultar a Lula es sin duda una exagerada demostración de su posicionamiento, que puede entrañar costo para el país. Y eso va más allá del resultado de la apuesta por Bolsonaro, es decir del éxito si venciera en las elecciones brasileñas o del fracaso para Milei si finamente Lula fuera reelecto.
CONSECUENCIAS
Quizás la palabra a emplear para el subtítulo pudiera ser tomada del inglés, “aftermath”, un nombre dado por los Rolling Stones a uno de sus grandes trabajos. Fue traducido en la tapa del disco como “consecuencias”, aunque más que eso debiera entenderse como “secuelas”.
Es posible que efectivamente, tal como manifiestan los voceros oficiales, la vida por ahora continúe normalmente y no haya en lo inmediato una afectación visible al comercio, el turismo, en fin a las relaciones prácticas habituales entre Argentina y Brasil. Pero el país pierde crédito, aparece siguiendo rumbos inciertos en su política exterior que dependerían de la voluble voluntad del gobernante de turno.
Para un inversor, por tomar un ejemplo, en cualquier circunstancia de gobierno en Brasil, ¿dónde verá un escenario confiable y estable a largo plazo dentro del MERCOSUR?. ¿Hace falta imaginar la respuesta?. Otro tanto si nos preguntáramos por los cambios posibles en los Estados Unidos y su impacto en Argentina, aun si los Republicanos continuaran en el gobierno, pero quizás con una personalidad menos conflictiva que la del actual Presidente Trump.
Me detengo solo en un punto de estas posibles “secuelas” y lo planteo solo a modo de pregunta. ¿Estamos evaluando el impacto de nuestra relación en el MERCOSUR en aquellos inversores internacionales provenientes de los grandes actores mundiales que vean la oportunidad de radicarse en la región para establecer/ampliar/renovar plantas de producción, crear empleos y generar riqueza para desplegar una especie de cabeza de playa para exportar a Europa?.
La previsibilidad y la continuidad de políticas de estado y de las conductas, como las asumidas desde hace décadas en el MERCOSUR, resultan mucho más importantes para el desarrollo del país que los regímenes de excepción, caso del “RIGI”, que aún no han sido testeados en su vigencia en el tiempo. Y es por eso que, más que el “business as usual” que pronostican los voceros oficiales para la relación con Brasil, a pesar de la gravedad de la actual situación diplomática, la secuela que provoca mayores temores es la que podemos esperar a largo plazo. Y por eso una reflexión más profunda y una sincera revisión de los excesos cometidos puede ser un camino correcto y sincero para despejar esos temores.
Los principales productos que Argentina vende a Brasil son vehículos comerciales y utilitarios (bajo el acuerdo automotriz), trigo, automóviles, petróleo y gas, lácteos, diversos regionales (peras, manzanas, papas, ajos, malta, etc.) y variados insumos industriales.
Por su parte Brasil vende a nuestro país automóviles y autopartes, bienes de capital, maquinarias, plásticos y químicos, fertilizantes, energía eléctrica, entre otros.
Política
Violento ataque a balazos en barrio Alvear: Asesinaron a un joven de 24 años e hirieron de gravedad a una mujer
Ocurrió durante la noche de este sábado en el cruce de Cagancha y Cafferata, en la zona suroeste de Rosario. Un tirador efectuó múltiples disparos desde un automóvil hacia un grupo de personas y se dio a la fuga. Investiga la fiscal Marina Vigo.
Publicado
3 semanas atrásen
26 julio 2026
Emboscada mortal en la zona suroeste
Un letal ataque a tiros dejó como saldo un joven fallecido y una mujer internada en estado crítico en la noche de este sábado en el barrio Alvear, en la zona suroeste de la ciudad.
El episodio armado se registró pasadas las 23:40 horas en las inmediaciones de la intersección de las calles Cagancha y Cafferata. Tras recibir alertas al 911 por fuertes detonaciones en la vía pública, efectivos policiales arribaron al lugar y hallaron a dos personas tendidas sobre el suelo con múltiples impactos de bala.
Personal médico de emergencias constató en el lugar la muerte de Cristian Emanuel Lucero, de 24 años, quien presentó dos heridas de arma de fuego localizadas en el tórax y en la zona del cuello.
En tanto, una joven identificada con las iniciales N.L.M., también de 24 años, sufrió un impacto de bala en la región abdominal. Fue derivada de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde permanece internada con pronóstico reservado y en estado de extrema gravedad.
La mecánica del ataque y las pericias
De acuerdo con las primeras reconstrucciones realizadas por la Fiscalía, el ataque fue ejecutado por un hombre —cuya identidad aún no fue establecida— que arribó a la zona a bordo de un automóvil. Sin descender del vehículo, abrió fuego de manera directa hacia un grupo de personas que se encontraba reunido en la vía pública y se dio a la fuga inmediatamente.
La fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Marina Vigo, ordenó la intervención del Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) para efectuar:
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Relevamiento integral y levantamiento de rastros en la escena del crimen.
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Toma de testimonios a vecinos y testigos presenciales.
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Relevamiento y análisis de cámaras de videovigilancia públicas y privadas en las inmediaciones.
Durante las diligencias sobre la calzada, los peritos secuestraron tres vainas servidas, las cuales quedaron a resguardo para ser sometidas a peritajes balísticos. Hasta el momento no hay personas detenidas por el hecho.
Política
Reforma Constitucional en Santa Fe: Los ejes del proyecto que busca modernizar la Carta Magna de 1962
El Gobierno provincial y las principales fuerzas políticas avanzan en el debate para dictar la Ley de Necesidad de la Reforma. Autonomía municipal, fin de las reelecciones indefinidas y la discusión sobre el mandato presencial y ejecutivo lideran la agenda.
Publicado
4 semanas atrásen
22 julio 2026
El debate institucional que marca la agenda provincial La actualización de la Constitución de la provincia de Santa Fe —vigente desde 1962 y convertida en una de las más antiguas del país— volvió a posicionarse en el centro de la escena política. El Poder Ejecutivo provincial, conducido por el gobernador Maximiliano Pullaro, junto a los bloques parlamentarios de la Legislatura, aceleran las conversaciones para alcanzar los consensos necesarios que permitan votar la Ley de Necesidad de la Reforma.
Para que la iniciativa avance, la Constitución exige una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras legislativas. Por este motivo, el oficialismo mantiene rondas de diálogo con los distintos espacios de la oposición (el PJ, los sectores de la Libertad Avanza y fuerzas de izquierda) para acordar qué artículos se habilitarán a modificar.
Los puntos clave que están sobre la mesa El borrador de temas que impulsa el arco político santafesino contempla cambios estructurales para la provincia:
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Autonomía Municipal: Un reclamo histórico para ciudades como Rosario y la capital provincial. Permitirá a los municipios dictar sus propias Cartas Orgánicas, definir sus esquemas de gobernanza y administrar recursos de forma directa.
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Reelección y límites a mandatos: Se debate la posibilidad de habilitar un segundo mandato consecutivo para la fórmula de Gobernador y Vicegobernador (hoy prohibido en Santa Fe), al tiempo que se busca fijar un tope a las reelecciones indefinidas para legisladores, intendentes y concejales.
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Modernización del sistema judicial y de seguridad: Adecuar las garantías constitucionales al nuevo Código Procesal Penal, fortaleciendo el rol del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y otorgando rango constitucional a herramientas clave de seguridad pública.
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Eliminación de privilegios y fueros: Reformas en la inmunidad parlamentaria para que cualquier funcionario pueda ser investigado sin trabas judiciales, garantizando el principio de igualdad ante la ley.
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Ampliación de derechos: Incorporación explícita del derecho al agua, la protección del medio ambiente, la conectividad digital y la constitucionalización del equilibrio fiscal.
El camino hacia la Convención Constituyente
De lograrse la sanción de la Ley de Necesidad de la Reforma en la Legislatura, el paso siguiente será la convocatoria a elecciones generales para que los ciudadanos santafesinos elijan a los convencionales constituyentes. Serán ellos los encargados de redactar y sancionar el nuevo texto constitucional durante el plazo que fije la norma.
Desde todos los sectores coinciden en que se trata de una oportunidad histórica para dotar a la provincia de un marco institucional moderno, ágil y adaptado a las demandas del siglo XXI.
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Corte de calle y protesta frente a la sede de Gobierno por el travesticidio de la militante Gabriela Banach



