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Policiales

“¿Tiene ropa para donar?”: el truco de una banda de “roballaves” para desvalijar departamentos

Atacaron a lo largo de 2021 con botines como joyas y computadoras Apple. El juez Martín Yadarola los procesó con prisión preventiva. Las cámaras de seguridad fueron la clave para capturarlos

Ailén Lazarte

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“¿Tiene ropa para donar?”: el truco de una banda de “roballaves” para desvalijar departamentos

Esta semana, el juez Martín Yadarola, a cargo del Juzgado N°4, procesó a 8 personas de nacionalidad colombiana y argentina por el delito de asociación ilícita y hurto agravado, bajo embargos de diez millones de pesos cada uno.

Mayra Alejandra Torres, Anggie Viviana Merchan Núñez, Luis Guillermo Laurens Contreras, Leonardo Restrepo Celis, Sebastián Eduardo Fernández, Sergio Eduardo Spies y Lucas Manuel Spies están presos bajo prisión preventiva acusados de robar bajo el sistema criminal de moda en los últimos años en Capital Federal: emplear inhibidores para abrir autos, extraer únicamente las llaves de los departamentos de las víctimas y luego de un breve trabajo de inteligencia, asaltar las viviendas cuando estaban desocupadas.

Peor aún: Diego Gabriel Casciana, otro de los integrantes de la banda, procesado por los delitos de encubrimiento, incumplimiento de los deberes de funcionario público y violación de secretos, era un efectivo de la Policía Federal, escribiente de la división Asuntos Internos.

La banda cayó luego de una serie de allanamientos a cargo de la Policía de la Ciudad, ocurridos entre la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense. Las cámaras de seguridad que siguieron a sus autos fueron una de las claves para capturarlos. En los operativos, los investigadores secuestraron dinero en efectivo y parte de los elementos que los delincuentes utilizaban para dar los golpes como barretas y herramientas varias. También, les encontraron material que reconocieron luego sus víctimas, como una computadora MacBook Air que no pudieron revender a tiempo, ya que no tenía el cargador.Varios de los imputados en una foto de inteligencia policial.

No eran sigilosos, para nada. Atacaban a plena luz del día, subían por la escalera o ascensor y derribaban las cerraduras a golpe de maza y cincel. Luego, revolvían todo a su paso, llegando incluso a remover cielorrasos en baños. No llevaban nada que no pudieran cargar. Dejaban atrás guitarras importadas y costosas bicicletas. Todo debía entrar en sus mochilas: computadoras portátiles, consolas, joyas, anteojos, efectivo, perfumes a medias. Viejos smartphones, chatarra digital, todo lo que se parezca a electrónico y sea chico entraba en su lista.

Primero, se aseguraban que no hubiera nadie en el departamento que desvalijaban. Ni siquiera tenían que espiar. Lo hacían tocando el timbre. Un testigo refirió que en la tarde de uno de los ataques escuchó, casi en simultáneo con los robos, alguien que tocaba su timbre con insistencia y preguntó: “¿Tiene ropa para donar?”

La investigación comenzó luego de un robo ocurrido el 27 de junio en 2021, cuando tres hombres y una mujer ingresaron a un departamento ubicado en la calle Thorne al 1300, en el barrio de Parque Chacabuco, de donde se llevaron joyas, dinero en efectivo y varios objetos de valor.

Tras la denuncia, el juez Yadarola dio intervención a la policía porteña y a la Federal para que dieran con los sospechosos. Una vez que comenzaron a seguir a la banda mediante escuchas, cámaras de seguridad y datos callejeros, se produjeron las primeras detenciones.

Así seguían a sus víctimas Así seguían a sus víctimas

Así, en septiembre pasado, capturaron a una primera ola de detenidos. Los investigadores, de igual modo, avanzaron, ya que contaban con mucha información sobre los movimientos de la organización.

En las escuchas que aparecen en el expediente, se ve que el grupo de delincuentes no era para nada improvisado. Los golpes se registraron entre el 8 de octubre de 2020 y el 14 de septiembre de 2021. La organización criminal funcionaba de manera aceitada: marcaban una víctima y la seguían. Podían, incluso, seguirla desde su propio domicilio. Esperaban que estacionara el auto. Se acercaban al vehículo con los inhibidores de señal y luego robaban del interior del auto las llaves de su casa para luego ingresar al domicilio. El conductor incauto creía, tal vez, que se le acababa la batería de la alarma, o que su auto cerraba normalmente.

Era una cuestión de suerte. Una de sus víctimas, que por un descuido se olvidó de sus llaves en su bolso dentro del auto, fue la clave para una sesión de saqueos a golpe de maza.

Parte del material de la banda secuestrado por la Policía de la Ciudad.Parte del material de la banda secuestrado por la Policía de la Ciudad.

El 3 de septiembre de 2021, los delincuentes observaron a una de sus víctimas salir de su domicilio en el barrio porteño de Núñez, a bordo de un Renault Kwid.

Fue seguido durante todo el trayecto por dos vehículos: un Ford Fiesta y un Peugeot 308. Al llegar a Niceto Vega al 4900, cerca del mediodía, estacionó y descendió del auto por unos instantes. En ese momento, con un inhibidor de señal, los delincuentes bloquearon el cierre centralizado de puertas de su auto. Luego, uno de los delincuentes bajó del Fiesta y miró hacia donde iba la víctima, al mismo tiempo en que otro de los imputados descendió del 308. Este último se acercó al rodado de la víctima, lo abrió y sustrajo un bolso que contenía, entre otras cosas, las llaves del edificio donde residía.

Al otro día, cerca de las 14, miembros fueron hasta el edificio de la calle Amenábar. El vecino lo relató en el chat del consorcio, sin generar mayores reacciones de administración y vecinos. 24 horas después, los ladrones estaban allí. El departamento del vecino que perdió sus llaves no fue saqueado.

Allí comenzaron a tocar distintos porteros, para saber en cuáles había gente, pidiendo ropa para donar, un pedido frecuente en la zona y en el edificio. Así ingresaron y desvalijaron uno de los departamentos del interior del lugar, vacío durante esa tarde. Se llevaron consolas de videojuegos, anteojos Ray Ban, viejos relojes, perfumes a medias, dos notebooks. No había efectivo, apenas unos pesos en la mesada. La puerta quedó destruida a golpes. Vulneraron también otro departamento, un consultorio psicológico sin materiales de valor, solo papeles que quedaron en el suelo. Así, huyeron.

Uno de los inhibidores de señal Uno de los inhibidores de señal

Con el tiempo, cayó el resto de la banda. El auto que le robó al Kwid fue la clave. Mayra Alejandra Torres, Anggie Viviana Merchan Núñez, Luis Guillermo Laurens Contreras, Leonardo Restrepo Celis, Sebastián Eduardo Fernández, Sergio Eduardo Spies y Lucas Manuel Spies.

El rol del policía es particularmente oscuro. “Respecto de Casciana, su aporte específico a la empresa criminal estuvo dado a partir de su condición de Suboficial Escribiente e integrante de la nómina de la División Operaciones Judiciales del Departamento Investigaciones Judiciales, dependiente de la Superintendencia de Asuntos Internos de la Policía Federal Argentina, lo que le posibilitaba acceder a sensible información no obrante en bases de datos públicas, sobre el estado registral de diferentes automóviles a disposición de la banda, en lo que se refiere a restricciones, junto a otros detalles que por su rol podía conocer y que transmitía irregularmente a otros miembros del grupo investigado”, aseguró Yadarola en el procesamiento.

Asimismo, “la prueba posibilitó determinar su conocimiento en cuanto a la comisión de posibles hechos delictivos y, en incumplimiento de sus deberes como funcionario público, no los habría puesto en evidencia mediante la pertinente denuncia. Y del mismo modo, con su accionar habría favorecido a los integrantes de la asociación ilícita investigada, con el objeto de posibilitar que eludieran eventualmente las investigaciones, al conocer que aquellos habrían formado parte e intervenido en episodios delictivos”. Acusado de encubrimiento, no recibió prisión preventiva.

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Policiales

Megaoperativo sobre el río Paraná: Golpe al narcotráfico, cuatro detenidos e incautación de medio tono de cocaína «sello 777»

La Prefectura Naval desbarató una maniobra de «contaminación» a un buque granelero en movimiento entre San Nicolás y Ramallo. Interceptaron más de 230 kilos a bordo de una lancha y secuestraron otros 265 kilos en allanamientos. La investigación había comenzado hace siete meses tras un hallazgo de droga en las costas de Monte Hermoso.

Ailén Lazarte

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Emboscada fluvial en la Rada Norte

Una investigación federal de más de siete meses culminó en la noche del pasado sábado 8 de agosto con un contundente procedimiento sobre el río Paraná. Edictos de la Prefectura Naval Argentina (PNA) abortaron una maniobra de narcotráfico internacional conocida como «contaminación» o rip-off, logrando el secuestro total de 497 kilos de cocaína de máxima pureza y la detención de cuatro integrantes de la organización.

El procedimiento principal se ejecutó a la altura de la Rada Norte del puerto de San Nicolás. Detectives de la fuerza mantenían bajo vigilancia encubierta a la banda, la cual utilizaba la zona costera cercana al Club Somisa para traspasar cargamentos ilícitos hacia el río.

 La maniobra de carga y el despliegue del Grupo Albatros

Cerca de la medianoche, los efectivos observaron la llegada de una camioneta Ford Ranger a la costa y el acercamiento de una embarcación deportiva tipo tracker, de nombre Gran Brack, impulsada por un motor Yamaha de 115 HP.

Tres sospechosos a bordo cargaron varios bultos estancos procedentes del vehículo terrestre y, tras sumar a un cuarto integrante, navegaron aguas arriba al encuentro de un buque mercantil de gran calado.

Mediante el seguimiento en tiempo real con drones y personal de observación costera, los agentes detectaron el momento exacto en que la lancha intentaba acoderarse al granelero para izar la droga con sogas antes de que el barco saliera a aguas internacionales. En ese instante, la Agrupación Albatros irrumpió en la escena, neutralizó a los navegantes y concretó la interceptación.

En la embarcación deportiva se hallaron 210 ladrillos de cocaína, con un peso de 232,202 kilos, ocultos en siete bolsos impermeables.

 El sello «777» y la marca Kon-Tiki

La droga incautada presentó dos rasgos distintivos que llamaron la atención de los peritos:

  • Los panes poseían un sello en bajorrelieve con el número 777.

  • Los envoltorios contaban con una ilustración impresa de la expedición Kon-Tiki, la histórica balsa del explorador Thor Heyerdahl.

 Allanamientos en Ramallo y la conexión con Monte Hermoso

Los cuatro detenidos fueron identificados como Antonio Gustavo Straccia, Jorge Eduardo Ayala, Jorge Alberto Miño y Damián Andrés Leyria (este último registraba una medida judicial previa de prohibición de salida del país). Fueron trasladados e incomunicados en dependencias de la PNA en Rosario y Ramallo.

Tras el arresto en el río, el fiscal federal Diego Iglesias, titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), solicitó orden de allanamiento para los domicilios de los imputados. En un inmueble de Ramallo, las fuerzas federales secuestraron otros 265 kilos de cocaína distribuidos en ocho bolsos estancos.

La causa, tramitada en el Juzgado Federal de Garantías N° 2 de Bahía Blanca a cargo de la jueza María Gabriela Marrón, había tenido su origen el pasado 2 de enero de 2026, cuando apareció en la Reserva Ecológica de Monte Hermoso un bolso estanco marca KPS RoadTrip con 34 kilos de cocaína arrastrado por la marea, marcando el inicio de una compleja red de escuchas telefónicas y seguimiento satelital que permitió desarticular la operativa en el Cordón Industrial.

Además de la sustancia estupefaciente, en el operativo se secuestró la lancha Gran Brack, el tráiler de traslado, la camioneta Ford Ranger, cinco teléfonos celulares y un dispositivo GPS Garmin.

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Comenzó el juicio a «Pity» Álvarez por homicidio: Se durmió en la audiencia y el tribunal rechazó suspender el proceso

El exfrente de Viejas Locas e Intoxicados optó por no declarar en la primera jornada del debate por el crimen de Cristian Díaz, ocurrido en 2018. Su defensa alegó inconvenientes de salud al verlo adormecido, pero la Fiscalía ratificó que posee la capacidad psíquica para afrontar el juicio. Redujeron la cantidad de testigos por día para evitar que se fatigue.

Ailén Lazarte

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Un arranque marcado por la apatía

El esperado juicio oral contra Cristian «Pity» Álvarez por el asesinato de Cristian Díaz comenzó este lunes pasadas las 10 de la mañana con una escena que sintetizó el clima del proceso: el histórico líder de Viejas Locas e Intoxicados pasó parte de la audiencia cabeceando e inmerso en un sueño profundo sobre su asiento.

A la hora de hacer uso de la palabra, el músico apenas soltó que declarará «más adelante». La escena de adormecimiento fue rápidamente utilizada por su abogado defensor para argumentar que el acusado no se encuentra en condiciones psíquicas ni físicas de sostener el proceso judicial. Sin embargo, la estrategia no prosperó. El tribunal volvió a respaldar la postura de la Fiscalía y le negó al músico la suspensión del juzgamiento.

Para garantizar que el imputado permanezca lúcido y pueda seguir el hilo de las jornadas, los jueces tomaron una decisión de logística procesal: desde este miércoles recortarán la nómina de testigos de nueve a cinco por día.

 La noche trágica del barrio Samoré

Álvarez llegó al banquillo de los acusados bajo la pesada imputación de homicidio calificado por el uso de arma de fuego, un delito que prevé severas penas de prisión.

La causa se remonta a julio de 2018. En medio de un altercado callejero ocurrido en el complejo habitacional Samoré, en la zona porteña de Villa Lugano, el cantante sacó un arma de fuego y le propinó tres disparos a quemarropa a Cristian Díaz, acabando con su vida en el acto.

 La postura firme de la acusación

En la previa del debate, la representación legal de «Pity» pretendió interponer recursos amparados en el artículo 353 del Código Procesal Penal de la Nación para dilatar o suspender las 11 audiencias pautadas entre agosto y septiembre.

No obstante, el fiscal Sandro Abraldes, al frente de la Fiscalía General N° 27, desactivó de forma contundente la pretensión de la defensa:

«El debate es el ámbito institucional natural para el resguardo de todas las garantías del imputado. Se trata del escenario para resolver definitivamente las controversias y donde las partes podrán presentar las evidencias ante el juez natural del proceso», sostuvo el fiscal.

Con la nulidad descartada y el esquema de testigos adecuado para evitar la fatiga del acusado, el juicio entra ahora en su fase decisiva.

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Tragedia en la ruta 34: Un muerto tras un choque en cadena a la altura de Luis Palacios

Ocurrió sobre la traza en sentido a Rosario e involucró a tres vehículos. Hay corte total de tránsito en la zona por un importante operativo de las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia.

Ailén Lazarte

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Durante la mañana de este miércoles, un hombre de 70 años perdió la vida luego de un fuerte accidente en cadena ocurrido en la ruta 34 a la altura de Luis Palacios. El hecho involucró a tres vehículos que circulaban en dirección a Rosario y generó un amplio operativo. La vía se encuentra tolamente cortada.

De acuerdo a los primeros datos, un camión quedó atascado sobre la calzada cerca del cementerio en la zona. Ante la obsturcción, el conductor de un Chevrolet Corsa aplicó una frenada brusca sobre el asfalto. 

Segundos después, una camioneta que transitaba detrás en el mismo sentido, no logró detener la marcha a tiempo y embistió con fuerza a la parte posterior del automóvil. En la misma maniobra, un tercer vehículo sufrió un choque menor, aunque los ocupantes de este último no presentaron lesiones de gravedad.

A causa del fuerte golpe, el conductor del Chevrolet Corsa perdió la vida. La totalidad de las personas involucradas en el siniestro vial residen en esa misma localidad.

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