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Policiales

Allanamientos y detenciones por trata de personas en Rosario

Dos personas resultaron apresadas este domingo en tres operativos distintos.

Ailén Lazarte

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Allanamientos y detenciones por trata de personas en Rosario

Este domingo, múltiples allanamientos se sucedieron en las ciudades de Rosario y General Lagos por trata de personas y delitos contra la integridad sexual, la mayoría de ellos con resultado positivo.

 

En el primer caso, siendo las 08:30 horas, personal policial procede detener a L.C.O., domiciliado en calle Buenos Aires al 6.000.

 

El requerido, de nacionalidad paraguaya, soltero de 41 años de edad y de ocupación zapatero fue así trasladado a sede policial. Luego, se ordenó que se realicen los trámites de rigor y se lo traslade al ORDER para continuar su detención.

 

A las 09:15 horas de este domingo, efectivos de la policía proceden a allanar una propiedad ubicada en calle Olive al 2.700, también en Rosario.

 

Sin embargo, en este caso el requerido no fue hallado. Se tratará de hacer efectiva la orden de detención en días posteriores.

 

Por último, a las 16:20 personal policial se hizo presente en un domicilio de calle San Martín al 200 de la localidad de General Lagos –a 20 km de Rosario-, donde funciona la comuna de dicha localidad, con el fin de proceder a la detención de D. F. C., quien trabaja en ese lugar.

 

En el lugar, se confirmó que el requerido trabajaba allí, pero se supo que se encontraba en la calle realizando trabajos de alumbrado público comunal, por lo que seguidamente libra comunicación con el mismo solicitándole que vuelva.

 

Foto: El Litoral

 

Al 16:30, el empleado municipal se hace presente en el domicilio, procediendo a hacer efectiva la detención del mismo.

 

 

Seguidamente y tras comunicarse con la fiscal interviniente se procedió al secuestro de su teléfono celular y se determinó que el hombre continúe detenido e incomunicado.

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Detectan cocaína en una beba de dos meses atendida en el Hospital Vilela y se activó un protocolo de protección

La menor fue trasladada al hospital pediátrico tras una denuncia por posible violencia familiar. Aunque estaba estable, los estudios revelaron rastros de cocaína en su organismo. La situación generó la intervención de equipos sociales y sanitarios que siguen el caso.

Ailén Lazarte

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Un delicado caso que involucra a una beba de apenas dos meses generó preocupación en Rosario luego de que profesionales de la salud detectaran rastros de cocaína en su organismo tras ser atendida en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. La menor había sido trasladada al centro médico para una revisión luego de una denuncia por un posible episodio de violencia intrafamiliar en su entorno.

De acuerdo con lo informado por fuentes sanitarias, la pequeña fue llevada al hospital por equipos del sistema de protección de la infancia para realizarle controles médicos preventivos. Los especialistas examinaron a la beba para descartar lesiones físicas, ya que existía preocupación por la situación familiar en la que se encontraba. Si bien los médicos no detectaron golpes ni heridas visibles, decidieron realizar estudios clínicos complementarios para evaluar su estado general de salud.

Fue en ese contexto cuando un análisis de orina arrojó un resultado inesperado: la presencia de cocaína en el organismo de la menor. El hallazgo encendió las alarmas dentro del hospital, ya que se trata de un caso extremadamente sensible debido a la corta edad de la paciente. A pesar de esto, los médicos confirmaron que la niña se encontraba clínicamente estable al momento de la evaluación.

Especialistas del hospital explicaron que, en situaciones como esta, la presencia de drogas en el cuerpo de un bebé puede estar relacionada con el consumo de sustancias por parte de la madre durante la lactancia. La cocaína puede transmitirse a través de la leche materna si la persona que amamanta consume la droga. También existen escenarios menos frecuentes en los que un niño puede inhalar partículas de sustancias presentes en el ambiente.

El director del hospital señaló que este tipo de situaciones no son habituales, aunque pueden aparecer en contextos de gran vulnerabilidad social. Según explicó, el equipo médico del Vilela cuenta con un grupo interdisciplinario que trabaja en conjunto con trabajadores sociales, profesionales de salud mental y áreas legales para abordar casos en los que se detectan posibles riesgos para niños y niñas.

Tras conocerse el resultado del análisis, el hospital activó los protocolos correspondientes para dar intervención a los organismos encargados de la protección de la infancia. Estos procedimientos buscan garantizar el bienestar del menor y evaluar cuál es el entorno más seguro para su cuidado, además de brindar asistencia a la familia cuando se detectan problemáticas sociales o de consumo.

En medio de este proceso, la madre de la beba —quien no tenía pedido de detención— abandonó el hospital junto a la niña, lo que generó preocupación entre los profesionales que seguían el caso. Las autoridades sanitarias ya habían dado aviso a las instancias correspondientes para continuar con el seguimiento de la situación.

El caso quedó bajo intervención de los servicios sociales y organismos de protección de derechos, que deberán evaluar los pasos a seguir para garantizar la seguridad y el cuidado de la menor. En este tipo de situaciones, el Estado puede aplicar medidas de protección que van desde el acompañamiento familiar hasta decisiones excepcionales relacionadas con la tutela del niño.

Mientras tanto, los especialistas remarcan la importancia de abordar este tipo de problemáticas desde una perspectiva integral, que incluya atención médica, asistencia social y acompañamiento en casos de consumo problemático. El objetivo principal, señalan, es proteger la salud y el desarrollo de los niños en contextos donde existen situaciones de vulnerabilidad.

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Escalada de amenazas en Rosario: ya aparecieron cinco mensajes mafiosos en escuelas en menos de una semana

La ciudad atraviesa una nueva serie de intimidaciones vinculadas al crimen organizado. En apenas cinco días se registraron amenazas en cinco establecimientos educativos de distintos barrios, donde aparecieron banderas con mensajes dirigidos a presuntos integrantes del narcotráfico. Las autoridades investigan quién está detrás de la maniobra y refuerzan la seguridad en las instituciones.

Ailén Lazarte

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Una nueva secuencia de amenazas vinculadas al narcotráfico volvió a encender las alarmas en Rosario. En apenas cinco días, cinco escuelas de distintos puntos de la ciudad amanecieron con banderas o carteles que contenían mensajes mafiosos dirigidos a presuntos miembros de organizaciones criminales, en lo que las autoridades interpretan como una estrategia de intimidación o comunicación entre bandas.

Los episodios más recientes ocurrieron cuando dos establecimientos educativos —uno ubicado en la zona noroeste y otro en el distrito norte— encontraron mensajes colgados en sus accesos. Las amenazas estaban escritas sobre telas o carteles y mencionaban nombres asociados a causas judiciales por narcotráfico.

La seguidilla de hechos comenzó días antes, cuando apareció la primera bandera frente a una escuela ubicada sobre la avenida San Martín. A partir de ese momento se registraron nuevos episodios en diferentes barrios, lo que derivó en una investigación de la Policía de Investigaciones (PDI) y en operativos de seguridad en torno a los establecimientos afectados.

Según fuentes de la causa, los mensajes no estaban dirigidos contra las instituciones educativas ni contra docentes o alumnos. En cambio, el contenido apuntaba directamente a presuntos vendedores de drogas y personas señaladas como parte de redes de lavado de dinero o estructuras delictivas que operan en la ciudad.

Sin embargo, el hecho de que las amenazas aparezcan en escuelas genera una fuerte preocupación social. En varios de los casos, directivos y docentes detectaron las banderas al llegar al establecimiento y activaron los protocolos de seguridad, lo que derivó en la intervención policial y en algunos casos en la suspensión de actividades por precaución.

Uno de los episodios incluso incluyó un ataque incendiario contra una de las instituciones, donde se arrojó una bomba molotov en las inmediaciones. Aunque no se registraron heridos, el hecho profundizó la preocupación de las autoridades educativas y de las familias de los alumnos.

Los investigadores analizan ahora si las amenazas forman parte de una disputa entre organizaciones narco o si se trata de mensajes destinados a marcar territorio o advertir a rivales dentro del negocio ilegal de la droga. En Rosario, este tipo de comunicados intimidatorios se volvió relativamente frecuente en los últimos años, aunque no es habitual que se utilicen escuelas como escenario para dejarlos.

Especialistas en seguridad sostienen que el uso de instituciones públicas o espacios visibles para este tipo de mensajes responde a una lógica de alto impacto: buscan garantizar que la advertencia sea vista rápidamente por la policía, los medios y la sociedad. De esa manera, la intimidación trasciende a los destinatarios directos y adquiere mayor repercusión pública.

Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad provincial y las autoridades educativas monitorean la situación y coordinan medidas preventivas en los establecimientos afectados. La investigación continúa para determinar quiénes colocaron las banderas y si los distintos episodios están vinculados entre sí.

En una ciudad atravesada desde hace años por la violencia asociada al narcotráfico, la aparición de estas amenazas en espacios escolares vuelve a exponer el impacto que el crimen organizado puede tener incluso en ámbitos destinados a la educación y la vida cotidiana de miles de estudiantes.

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Un bebé murió tras una balacera en una barbería de Rosario

Un violento ataque a tiros ocurrido en una barbería de la zona sur de Rosario terminó con la muerte de un bebé de un año y medio que estaba en brazos de su padre. Según la reconstrucción del hecho, el ataque se originó por un conflicto previo entre personas del barrio que no tenía relación directa con la familia de la víctima

Ailén Lazarte

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La ciudad de Rosario volvió a quedar sacudida por un hecho de extrema violencia. Un bebé de apenas un año y medio murió luego de quedar en medio de una balacera registrada en una barbería ubicada en la zona sur, donde su padre trabajaba y se encontraba al momento del ataque.

El episodio ocurrió el jueves por la tarde en un local que funciona en un garage sobre calle Melincué al 6100. Allí, el dueño del lugar atendía junto a familiares y amigos cuando una discusión que había comenzado minutos antes en la calle terminó escalando hasta convertirse en un violento tiroteo.

Una disputa que terminó en tragedia

De acuerdo con los primeros datos de la investigación, el conflicto se originó entre un allegado a la barbería y un hombre con quien mantenía problemas desde hacía tiempo. En un primer momento se produjo un intercambio de insultos cuando el agresor pasó por el frente del local en motocicleta junto a su pareja.

La tensión no terminó allí. Minutos después, el hombre regresó acompañado por otra persona y el enfrentamiento pasó de las palabras a los golpes. Tras esa pelea, los involucrados se retiraron del lugar, pero el conflicto no había terminado.

Según la reconstrucción de los investigadores, poco tiempo después el agresor volvió nuevamente al lugar, esta vez acompañado por varias personas que se movilizaban en una moto y un automóvil. Fue entonces cuando comenzaron los disparos contra el frente de la barbería.

El disparo que mató al niño

En medio de la balacera, el padre del bebé tenía al pequeño en brazos dentro del local. Uno de los proyectiles impactó directamente en el niño, provocándole una herida mortal.

Tras el ataque, el bebé fue trasladado de urgencia a un centro de salud de la zona, pero los médicos no pudieron salvarlo debido a la gravedad de la lesión. La muerte generó un profundo impacto entre los vecinos del barrio, que describieron la barbería como un lugar habitual de reunión en la cuadra.

Investigación en marcha

La causa quedó en manos de la fiscal de Homicidios, que ordenó una serie de medidas para reconstruir con precisión la secuencia del ataque. Los investigadores trabajan con testimonios, cámaras de seguridad y pericias balísticas para identificar a todos los responsables.

Por el momento, las primeras hipótesis apuntan a que el ataque no estuvo vinculado a organizaciones criminales sino a un conflicto personal entre los protagonistas de la pelea inicial.

Mientras avanza la investigación, el caso provocó una fuerte conmoción en la ciudad y reavivó el debate sobre la violencia armada que golpea a distintos barrios de Rosario.

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