Política
Alberto Fernández le respondió a Hebe de Bonafini: “Mi compromiso fue y es el de siempre: con los que menos tienen”
La referente de Madres de Plaza de Mayo lo había cuestionado por invitar al acto del 9 de Julio a los empresarios que «explotan» a los trabajadores y «saquean» el país
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eltribuno
El presidente Alberto Fernández le contestó este martes con una carta pública a la referente de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien lo había criticado por invitar al acto del 9 de Julio a los empresarios que “saquearon” el país. Un rato después, la cuenta oficial de la organización de derechos humanos dio por saldada la controversia.
El mandatario intentó bajarle el tono a la disputa y comenzó por reconocer que las críticas fueron hechas “desde el afecto recíproco”.
Sin embargo, aseguró que a su mesa se sienta “gente de empresas grandes, medianas y pequeñas, trabajadores y trabajadoras, movimientos sociales, estudiantes, jóvenes y científicos”. “Todos y todas, porque esa es mi responsabilidad”, agregó.
“Mi compromiso fue y es el de siempre: con los que menos tienen”, continuó Fernández tras enumerar todas las medidas económicas destinadas a los sectores más vulnerables y aseguró que siente dolor por ese país “plagado de injusticias y desigualdades” que “recibió” en diciembre del año pasado.
Si bien reconoció que “siempre” escucha y “atiende las observaciones” de la Madres debido a lo que “han significado y significan para que seamos mejores como sociedad”, el Presidente insistió en que todas las políticas que implementó el gobierno actual tienen como objetivo central “construir la Argentina socialmente justa que aún soñamos”.
Un rato después de que Fernández publicara la carta en sus redes sociales, la cuenta de las Madres de Plaza de Mayo en Twitter dio por terminada la controversia: “Su respuesta nos alienta a seguir luchando”, publicó el usuario @PrensaMadres.
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Transcurridos apenas siete meses de su asunción como presidente, Alberto Fernández había quedado en las últimas horas bajo “fuego amigo”, término que se suele utilizar en política cuando las críticas surgen del mismo espacio o de sectores aliados.
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, cuestionó la convocatoria realizada a los empresarios que conducen el Grupo de los 6 para participar de los actos oficiales por el Día de la Independencia, el pasado jueves 9 de julio.
“Después de mucho discutirlo nos dirigimos a Ud. con mucho dolor porque nos sentimos agraviadas y heridas en lo más profundo de nuestro corazón, al ver que Ud. sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras, y a los que saquearon el país. Lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una Patria liberada”, firma Bonafini con “gran tristeza” en un breve escrito fechado este martes 14 de julio.
Y agrega una posdata sugestiva: “Soñamos con ver en esa mesa alguna vez sentados a los compañeros trabajadores y trabajadoras que tienen callos en las manos y en los pies y la espalda doblada de trabajar”.
La referente de los derechos humanos rubricó su carta con una entrevista en radio Del Plata durante la cual abundaron las críticas al líder de su gobierno. “Me parece que estamos bastante flojos en cuanto a no ponernos firmes en lo que hay que hacer. Me parece que se le está yendo la mano. Hay que ponerse firmes. ¿Quién gobierna, Fernández?”, preguntó.
Sobre los invitados a la Quinta de Olivos agregó: “Los invita a todos y ellos (los empresarios) le dicen que si iba la izquierda no iban. Bueno, si no quieren ir que no vayan; y que esté la izquierda, nada más”.
Y fue más allá cuestionando la gestión: “Les íbamos a sacar un tanto por ciento a los más ricos y quedó en la nada. ¿Cómo les podemos pagar los sueldos a esos tipos y no a los nuestros que se están muriendo de hambre? No tenés que ser un esclarecido para mirar eso”.
Incluso ironizó en la relación conciliadora que el Presidente mantiene con la oposición: “Cada vez que (Horacio Rodríguez) Larreta se sienta al lado de Fernández, el único que gana puntos es Larreta, porque con esa cara de pelotudo Larreta le dice todo que sí y después hace lo que se le canta”.
Alberto Fernández junto a empresarios y gremialistas en el acto del 9 de Julio del jueves pasado. Detrás de él, los gobernadores a través de conexiones virtuales (Foto: Presidencia)El jueves pasado, Fernández buscó dar un mensaje de unidad y cuestionó a los “odiadores seriales” rodeado de un selecto grupo de hombres de negocios. Estuvieron a su lado Miguel Acevedo (presidente de la Unión Industrial Argentina), Carolina Castro (UIA), Héctor Daer (secretario general de la CGT), Adelmo Gabbi (titular de Bolsa de Comercio), Eduardo Eurnekian (Cámara Argentina de Comercio y Servicios), Javier Bolzico (Asociación de Bancos Argentinos), Néstor Szczech (Cámara Argentina de la Construcción) y Daniel Pelegrina (Sociedad Rural Argentina). En el mismo acto, el Presidente calificó a Horacio Rodríguez Larreta como un amigo y repartió elogios para otros gobernadores opositores, lo que provocó fuertes reacciones en el ala dura del Frente de Todos, la alianza política que le posibilitó ganar las elecciones del 2019.
Si bien la verborragia de Bonafini no es novedosa y abundan los antecedentes, su intervención se da en un contexto muy particular que tuvo como protagonista a la propia Cristina Kirchner. El domingo pasado, la ex presidenta les recomendó a sus seguidores de redes sociales un artículo del diario Página 12 en el que se objetaban los intentos de acercamiento de Alberto Fernández a grupos económicos como Techint y Clarín, integrantes de la cámara que el jueves estuvo en Olivos. “El mejor análisis que he leído en mucho tiempo. Sin subjetividades, sin anécdotas. En tiempos de pandemia, de lectura imprescindible para entender y no equivocarse”, describió CFK, y compartió la columna titulada “La conducción política del poder económico”, firmada por el periodista Alfredo Zaiat.
El tuit de Cristina KirchnerLa jugada, creen en los pasillos del poder, no fue inocente y tiene un objetivo claro: marcarle la cancha a su compañero de fórmula.
La lectura recomendada por Cristina Kirchner explica por qué no estuvo presente el jueves en Olivos, responde a los interrogantes de los referentes de la oposición que preguntaron por ella ayer en los encuentros virtuales con el jefe de Estado y marca sin vueltas la línea de pensamiento de la vicepresidenta y de su entorno.
De acuerdo a la mirada de Zaiat, el acto del 9 de julio en la residencia presidencial “fue una apuesta oficial fuerte dirigida al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional que hoy aspira a desplegar el frente político que gobierna”.
Y agrega –en alusión a los empresarios convocados–: “Son los protagonistas principales de las grandes crisis pero no las padecen en toda su dimensión; más bien se benefician porque aumentan la concentración y centralización del capital”.
En el artículo, su autor recuerda que “desde los últimos años del siglo pasado, las inversiones en Argentina han sido marginales respecto a las destinadas al crecimiento de su negocio internacional” y que “el presidente Fernández propone la reconstrucción de la economía a partir de un capitalismo con otras bases. Para esa tarea está convocando a un sujeto económico que hoy es otro; no es el que imagina para construir otro capitalismo dentro de un modelo de desarrollo nacional”.
“La pospademia y la reconstrucción de una nueva normalidad económica (…) requerirá ampliar la base social de la alianza con el sector privado, incluyendo a pymes, cooperativas, emprendedores, firmas recuperadas, empresas de la economía popular. Para que los costos devastadores de la actual crisis no sean en vano, la política económica de la recuperación no puede quedar depositado en ganar la confianza de los empresarios del G-6″, advirtió Zaiat.
«Fuerza Alberto». Los mensajes que aparecieron en el Congreso (Maximiliano Luna)Hubo otro componente que explica en parte los enfrentamientos que existen en la cúpula del poder político. El domingo, mientras se viralizaba la nota compartida por Cristina Kirchner, el Frente Renovador inició la campaña “Unamos Fuerzas, cuidándonos”. El hashtag #UnamosFuerzas, en línea con el mensaje pronunciado por el Presidente el Día de la Independencia y promovido por ese espacio, logró incluso posicionarse entre las principales tendencias de Twitter del día. El líder de ese espacio y –probablemente– el mentor de esa jugada virtual es Sergio Massa, socio político de los Fernández en el Frente de Todos.
No son días fáciles para Alberto Fernández: el viernes deberá definir cómo continúa la cuarentena en el Área Metropolitana en medio de un hartazgo generalizado de la ciudadanía y un virus que no da tregua; aún está pendiente la definición de la negociación con los bonistas por la deuda y los problemas económicos lo acechan. Los analistas proyectan un escenario post pandemia con indicadores peores que los que desencadenaron la crisis de 2001. A ese combo de decisiones complejas, se le suman los problemas internos y las críticas de la oposición, que hoy parecieran ser la última de sus preocupaciones. El “albertismo” tomó nota del fenómeno. Ayer, la zona del Congreso amaneció con afiches que tienen fondo celeste y un mensaje con letras blancas contundente: “Fuerza Alberto”.
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Nota
Argentina y Brasil: De la integración al delirio
Aclaración: El presente artículo es una columna de opinión y análisis firmada por Mario Alejandro Scholz. Las opiniones, apreciaciones y conclusiones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a su autor y no representan necesariamente la posición editorial de este medio.
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3 días atrásen
13 agosto 2026
Un largo camino a la amistad
La vecindad entre Argentina y Brasil conlleva más de 500 años de historia desde los tiempos de la colonia, que marcaron así un comienzo bajo un conflicto permanente en virtud de la disputa de límites entre sus respectivas metrópolis -España y Portugal-, que ya en 1494 acordaron una división territorial en el tratado de Tordesillas, que posibilitó a los portugueses su llegada al “país tropical”. Posteriormente el avance luso, corriendo la frontera permanentemente, llevó al rey Carlos III de España en guerra con Gran Bretaña y su aliado Portugal, a enviar una expedición militar al Río de la Plata al mando de Pedro de Cevallos en 1776, la que posibilitó la recuperación española de la Colonia del Sacramento y de la Isla de Santa Catalina (donde hoy se encuentra Florianópolis), acción acompañada por la creación del Virreynato del Río de la Plata para fortalecer la defensa regional.
Posteriormente, llegó la paz con el Tratado de San Ildefonso (1777) y los dominios del nuevo Virreynato en la frontera se limitaron a la Banda Oriental y las antiguas misiones guaraníticas, por entonces ya en estado de creciente abandono por la expulsión de los jesuitas operada una década antes. Pero los caudillos locales bajo el lema de la “Patria Grande” mantuvieron su reclamo sobre lo que hoy es Río Grande del Sur, mientras que del lado brasileño persistió la pretensión de llevar sus bordes al Río de la Plata. La guerra entre Argentina y Brasil de 1825, ya por entonces dos naciones independizadas de sus antiguos imperios, culmina con la firma en agosto de 1828 de la Convención Preliminar de Paz entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, hecho que pone fin formal al conflicto bilateral con la creación de la República Oriental del Uruguay.
Desde entonces existió, con intervalos, un largo período de recelos comunes, que no impidieron la firma del tratado de la Triple Alianza de marzo de 1865 para enfrentar la invasión militar paraguaya, así como distintos acercamientos temporales, como el intentado en los años 50s con el proyecto “ABC” de unidad entre Argentina Brasil y Chile, bloqueado por sectores conservadores de la región. Quizás la etapa de mayores asperezas tuvo lugar con los gobiernos militares de los 70s y principios de los 80s en ambos lados, con severos entredichos por el uso de los cursos hídricos comunes, e incluso con la búsqueda por cada parte de un desarrollo nuclear asociado al poderío bélico.
Pero todo esto cambió radicalmente con el regreso democrático, primero en la Argentina con el Gobierno de Raúl Alfonsín, que apoyó encarecidamente la recuperación institucional en toda la región y muy particularmente en Uruguay, Brasil y Chile, y más luego con la llegada de José Sarney a la presidencia del vecino gigante sudamericano en 1985 asumiendo el compromiso de instaurar la elección directa del Poder Ejecutivo. Y esos dos presidentes democráticos superaron por entonces las antiguos obstáculos para allanar el camino para una relación fraternal y productiva apoyada en valores republicanos superiores entre ambos países, para extenderla a toda la región.
Desalojado rápidamente el riesgo nuclear con el desmontaje en ambas naciones de los trabajos y procesos relacionados con la industria bélica, Alfonsín y Sarney llegaron a un acuerdo de cooperación económica plasmado en la Declaración de Foz de Iguazú (1985), como primer paso al acuerdo del “Programa de Integración y Cooperación Económica” (PICE) de 1986, que avanza primero con el Tratado de Integración y Desarrollo de 1988, al que ese mismo año se suma el vecino Uruguay con la Presidencia de José María Sanguinetti mediante el Acta de Alvorada en Brasilia; y culmina después con la firma del Tratado de Asunción (1991), que da nacimiento al MERCOSUR, ya con los nuevos mandatarios Carlos Menem, Fernando Collor de Melo y Luis Alberto Lacalle, más el Presidente de Paraguay Andrés Rodríguez, este último a cargo de la transición democrática tras la fuga del dictador Alfredo Stroessner.
Si bien los acuerdos que culminaron con el MERCOSUR tienen como mayor reconocimiento el crecimiento de las corrientes comerciales dentro de ese hinterland bajo un régimen de libertad (arancel cero) para la mayoría de los productos y servicios entre los países que integran este bloque, así como un arancel externo común extra zona, conjunto que se denomina técnicamente zona aduanera común, la integración es esencialmente política, por lo que resultó sustancial para el proceso de extensión democrática en la región. Esa vocación quedó plasmada además en sendos Protocolos denominados de “Ushuaia I (1998) y II (2011)” (este último también conocido como de “Montevideo”), que establecen la condición de institucionalidad democrática para pertenecer al bloque, a lo que se agregó en el segundo de ellos el concepto de “amenaza de ruptura“ para la condición “gatillo” de posibles sanciones.
El MERCOSUR posibilitó además la libre circulación de personas y no solo de mercaderías, la construcción común de corredores de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico y entre las distintas regiones involucradas, máxime al extenderse los acuerdos a Bolivia, como nuevo miembro en “proceso de asociación plena” desde 2004 y Chile en calidad de “estado asociado” desde 1996; diversas acciones de cooperación como las que se canalizan a través del Fondo especial FOCEM creado ad-hoc para el desarrollo de proyectos regionales, la efectiva coordinación de frecuencias para el despliegue de la todavía denominada “telefonía celular” (que hoy comprende múltiples servicios de banda ancha), la negociación como bloque con terceros países o ligas comerciales en particular con la Comunidad Económica Europea, acciones específicas de integración como el acuerdo de la industria automotriz regional (Flex), en fin, innumerables convenios en múltiples campos.
También cabe destacar la instauración del Tribunal Permanente de Revisión (TPR) con sede en Asunción, producto del Protocolo de Brasilia (1991), que actúa como tribunal para resolución de conflictos, órgano consultivo y además como ente jurídico con competencia en cuestiones administrativo-laborales. El TPR iniciado con métodos puramente diplomáticos y tribunales temporales, tiene desde la firma del Protocolo de Olivos (2002) carácter de tribunal permanente.
Regresando ahora a las cuestiones exclusivamente comerciales, recordamos que en estas casi cuatro décadas de vida del MERCOSUR Brasil pasó a constituir el principal destino exportador argentino con un 15% del total de nuestras ventas al exterior[1], mientras que es también nuestro principal proveedor con un 24% de nuestras importaciones[2], incluso por encima de China que lo sigue con un 23%. Del lado brasileño, Argentina ocupa el tercer lugar, tanto como comprador como proveedor, con alrededor de un 5% de participación global en el comercio exterior brasileño.
Pero más que mirar lo hecho, debemos reflexionar sobre el enorme potencial de crecimiento y despegue que tiene esta asociación, muy en particular tras la aprobación en ambos bloques del acuerdo MERCOSUR-Unión Europea, que además de facilitar la exportación de un mayor volumen de productos tradicionales al otro lado del Atlántico, abre a nuestra región la posibilidad de constituirse en un polo de atracción de inversiones para el despliegue de producciones dirigidas a toda Europa. No en vano Brasil ha buscado ya acuerdos con empresas chinas para el desarrollo de plantas fabriles, caso automotriz por solo citar un ejemplo, y lo propio deberíamos hacer los argentinos, amén de consolidar alianzas estratégicas con otros grandes competidores internacionales como la India, además de China.
UNA SOBRE ACTUACION INSOLITA E INNECESARIA
Pues bien hasta aquí la historia y el potencial de desarrollo de nuestra asociación estratégica con Brasil, si es que no la desperdiciamos. Desde ya que, tratándose de una relación esencialmente política, este vínculo amistoso de ya más de treinta años dejó atrás viejos resquemores y pasados conflictos, pero no puede escapar a roces e interferencias y no sería realista suponer que es posible evitarlos.
Cuando los gobiernos comparten tendencias ideológicas, o al menos lo aparentan, suele esperarse que las relaciones sean más “aceitadas”; por el contrario cuando tal afinidad no existe o más todavía cuando pueda llegarse a cierto aparente antagonismo, los vínculos son más dificultosos a nivel de los altos funcionarios. Pero aún allí, las cuestiones técnicas y los segundos niveles pueden mantener un curso normal propio de las relaciones prácticas, tanto del comercio como en lo que hace a la cooperación de modo más general.
La creciente inserción de los gobiernos de Argentina y Brasil de modo recíproco en los debates de política interna de sus vecinos, agregó un grado mayor de asperezas. Ahora se nos recuerda que Lula apoyó las candidaturas del peronismo en diversas elecciones en Argentina, mientras que los Fernández hicieron lo propio en favor de los candidatos del Partido dos Trabalhadores (PT). Pero nunca pudo decirse que la convivencia entre gobiernos de ideologías diferentes y hasta a veces casi opuestas en nuestros países llegarse a trasponer límites que no tuvieran solución de manera diplomática … hasta la participación de Javier Milei en la proclamación de la candidatura presidencial del nuevo líder de derecha Flávio Bolsonaro para las próximas elecciones de octubre en Brasil.
Ese apoyo de Milei con presencia física en el territorio brasileño era desde ya una actitud provocativa, pero seguramente hubiera motivado por ese hecho exclusivamente alguna condena formal de la cancillería de Brasil, y no más que eso. Desde ya, hay culpas compartidas en estas intromisiones en territorio ajeno. Pero Milei fue un paso más allá, simplemente insultó al Presidente y candidato a su reelección Luiz Lula da Silva. No cabe repetir tales agravios, basta con señalarlos.
Es claro que el no menos que extraño comportamiento del Presidente Milei tiene como fundamento un alineamiento explícito con la posición del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien mantiene fuertes polémicas con el actual mandatario brasileño, mucho más desde que éste no se calló ante la elevación de aranceles comerciales instrumentada por los Estados Unidos. Ese conflicto bilateral se manifiesta en el terreno diplomático por el respectivo desconocimiento de sus embajadores.
Para tal alineamiento explícito con Trump hubiera bastado que Milei apoyase a Bolsonaro en su propio territorio, recordando además que ya lo había hecho en Argentina en una reciente visita y también desde un primer momento cuando lo invitó a su asunción presidencial, allá por diciembre de 2023. El agregado de insultos, que para peor fueran reiterados al volver a nuestro país, parece obedecer antes a una sobre actuación que a una convicción íntima que surgiera de un ímpetu interior, de una explosión incontrolable del ánimo. Desde ya, un jefe de estado no debiera permitirse ese lujo en público, máxime cuando la relación con otro país está en juego. Pero no es el caso, en virtud de la reiteración del desborde con un plazo intermedio para reflexionar, medir consecuencias, repercusiones, acciones, en fin consultas a expertos. Nada dice que no haya sido adrede. El Presidente Milei desde ya asume su postura, no reniega de ella.
La versión oficial argentina sobre el posterior retiro del Embajador de Brasil en nuestro país por orden del Presidente Lula, así como el retiro del placet al Embajador de Argentina en Brasil (por ahora solo se trasmitió un pedido de regreso a su tierra) consiste en acusar al gobierno brasileño de reacción desmedida, como si se tratara de simples juegos de palabras. Se sostiene además que permaneciendo en ambas representaciones diplomáticas los respectivos agregados comerciales, las relaciones de tal carácter y las demás de orden general (como turismo, por ejemplo) no se alteran en lo más mínimo.
No hubo en cambio pedido de disculpas, alguna excusa del tipo “fue dicho en ámbito privado y tomó una trascendencia inesperada”, etc., como para reducir el tenor de lo actuado. Extraña desde ya la suave reacción de algunos observadores locales (oficialistas está claro) que parecen sostener una especie de “golpe por golpe”, o algo así como “la contravención de reglas opera de antaño, no hay nada nuevo bajo el sol”.
Es cierto que como el propio Presidente Trump expresó a la prensa, él rescató a Milei de una crisis cambiaria allá por septiembre del año pasado, cuando adelantó su voluntad de sostener la cotización en el mercado argentino comprando pesos, operación que una vez anunciada se concretó. La promesa de poner en la mesa no menos de USD 20 mil millones no fue suficiente, pero no bien se desembolsaron los primeros USD 2.000 millones la “corrida cambiaria” cesó, el mercado se estabilizó, y desde entonces el valor del tipo de cambio continuó retrasándose respecto de la evolución de los precios internos y el Banco Central compró más de USD 12 mil millones para sus reservas internacionales brutas.
Este favor, en más otros beneficios esperados de este alineamiento (no sabemos cuáles), han convencido con toda claridad al Presidente Milei de la bondad de su vínculo. Pero insultar a Lula es sin duda una exagerada demostración de su posicionamiento, que puede entrañar costo para el país. Y eso va más allá del resultado de la apuesta por Bolsonaro, es decir del éxito si venciera en las elecciones brasileñas o del fracaso para Milei si finamente Lula fuera reelecto.
CONSECUENCIAS
Quizás la palabra a emplear para el subtítulo pudiera ser tomada del inglés, “aftermath”, un nombre dado por los Rolling Stones a uno de sus grandes trabajos. Fue traducido en la tapa del disco como “consecuencias”, aunque más que eso debiera entenderse como “secuelas”.
Es posible que efectivamente, tal como manifiestan los voceros oficiales, la vida por ahora continúe normalmente y no haya en lo inmediato una afectación visible al comercio, el turismo, en fin a las relaciones prácticas habituales entre Argentina y Brasil. Pero el país pierde crédito, aparece siguiendo rumbos inciertos en su política exterior que dependerían de la voluble voluntad del gobernante de turno.
Para un inversor, por tomar un ejemplo, en cualquier circunstancia de gobierno en Brasil, ¿dónde verá un escenario confiable y estable a largo plazo dentro del MERCOSUR?. ¿Hace falta imaginar la respuesta?. Otro tanto si nos preguntáramos por los cambios posibles en los Estados Unidos y su impacto en Argentina, aun si los Republicanos continuaran en el gobierno, pero quizás con una personalidad menos conflictiva que la del actual Presidente Trump.
Me detengo solo en un punto de estas posibles “secuelas” y lo planteo solo a modo de pregunta. ¿Estamos evaluando el impacto de nuestra relación en el MERCOSUR en aquellos inversores internacionales provenientes de los grandes actores mundiales que vean la oportunidad de radicarse en la región para establecer/ampliar/renovar plantas de producción, crear empleos y generar riqueza para desplegar una especie de cabeza de playa para exportar a Europa?.
La previsibilidad y la continuidad de políticas de estado y de las conductas, como las asumidas desde hace décadas en el MERCOSUR, resultan mucho más importantes para el desarrollo del país que los regímenes de excepción, caso del “RIGI”, que aún no han sido testeados en su vigencia en el tiempo. Y es por eso que, más que el “business as usual” que pronostican los voceros oficiales para la relación con Brasil, a pesar de la gravedad de la actual situación diplomática, la secuela que provoca mayores temores es la que podemos esperar a largo plazo. Y por eso una reflexión más profunda y una sincera revisión de los excesos cometidos puede ser un camino correcto y sincero para despejar esos temores.
Los principales productos que Argentina vende a Brasil son vehículos comerciales y utilitarios (bajo el acuerdo automotriz), trigo, automóviles, petróleo y gas, lácteos, diversos regionales (peras, manzanas, papas, ajos, malta, etc.) y variados insumos industriales.
Por su parte Brasil vende a nuestro país automóviles y autopartes, bienes de capital, maquinarias, plásticos y químicos, fertilizantes, energía eléctrica, entre otros.
Política
Violento ataque a balazos en barrio Alvear: Asesinaron a un joven de 24 años e hirieron de gravedad a una mujer
Ocurrió durante la noche de este sábado en el cruce de Cagancha y Cafferata, en la zona suroeste de Rosario. Un tirador efectuó múltiples disparos desde un automóvil hacia un grupo de personas y se dio a la fuga. Investiga la fiscal Marina Vigo.
Publicado
3 semanas atrásen
26 julio 2026
Emboscada mortal en la zona suroeste
Un letal ataque a tiros dejó como saldo un joven fallecido y una mujer internada en estado crítico en la noche de este sábado en el barrio Alvear, en la zona suroeste de la ciudad.
El episodio armado se registró pasadas las 23:40 horas en las inmediaciones de la intersección de las calles Cagancha y Cafferata. Tras recibir alertas al 911 por fuertes detonaciones en la vía pública, efectivos policiales arribaron al lugar y hallaron a dos personas tendidas sobre el suelo con múltiples impactos de bala.
Personal médico de emergencias constató en el lugar la muerte de Cristian Emanuel Lucero, de 24 años, quien presentó dos heridas de arma de fuego localizadas en el tórax y en la zona del cuello.
En tanto, una joven identificada con las iniciales N.L.M., también de 24 años, sufrió un impacto de bala en la región abdominal. Fue derivada de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde permanece internada con pronóstico reservado y en estado de extrema gravedad.
La mecánica del ataque y las pericias
De acuerdo con las primeras reconstrucciones realizadas por la Fiscalía, el ataque fue ejecutado por un hombre —cuya identidad aún no fue establecida— que arribó a la zona a bordo de un automóvil. Sin descender del vehículo, abrió fuego de manera directa hacia un grupo de personas que se encontraba reunido en la vía pública y se dio a la fuga inmediatamente.
La fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Marina Vigo, ordenó la intervención del Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) para efectuar:
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Relevamiento integral y levantamiento de rastros en la escena del crimen.
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Toma de testimonios a vecinos y testigos presenciales.
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Relevamiento y análisis de cámaras de videovigilancia públicas y privadas en las inmediaciones.
Durante las diligencias sobre la calzada, los peritos secuestraron tres vainas servidas, las cuales quedaron a resguardo para ser sometidas a peritajes balísticos. Hasta el momento no hay personas detenidas por el hecho.
Política
Reforma Constitucional en Santa Fe: Los ejes del proyecto que busca modernizar la Carta Magna de 1962
El Gobierno provincial y las principales fuerzas políticas avanzan en el debate para dictar la Ley de Necesidad de la Reforma. Autonomía municipal, fin de las reelecciones indefinidas y la discusión sobre el mandato presencial y ejecutivo lideran la agenda.
Publicado
4 semanas atrásen
22 julio 2026
El debate institucional que marca la agenda provincial La actualización de la Constitución de la provincia de Santa Fe —vigente desde 1962 y convertida en una de las más antiguas del país— volvió a posicionarse en el centro de la escena política. El Poder Ejecutivo provincial, conducido por el gobernador Maximiliano Pullaro, junto a los bloques parlamentarios de la Legislatura, aceleran las conversaciones para alcanzar los consensos necesarios que permitan votar la Ley de Necesidad de la Reforma.
Para que la iniciativa avance, la Constitución exige una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras legislativas. Por este motivo, el oficialismo mantiene rondas de diálogo con los distintos espacios de la oposición (el PJ, los sectores de la Libertad Avanza y fuerzas de izquierda) para acordar qué artículos se habilitarán a modificar.
Los puntos clave que están sobre la mesa El borrador de temas que impulsa el arco político santafesino contempla cambios estructurales para la provincia:
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Autonomía Municipal: Un reclamo histórico para ciudades como Rosario y la capital provincial. Permitirá a los municipios dictar sus propias Cartas Orgánicas, definir sus esquemas de gobernanza y administrar recursos de forma directa.
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Reelección y límites a mandatos: Se debate la posibilidad de habilitar un segundo mandato consecutivo para la fórmula de Gobernador y Vicegobernador (hoy prohibido en Santa Fe), al tiempo que se busca fijar un tope a las reelecciones indefinidas para legisladores, intendentes y concejales.
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Modernización del sistema judicial y de seguridad: Adecuar las garantías constitucionales al nuevo Código Procesal Penal, fortaleciendo el rol del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y otorgando rango constitucional a herramientas clave de seguridad pública.
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Eliminación de privilegios y fueros: Reformas en la inmunidad parlamentaria para que cualquier funcionario pueda ser investigado sin trabas judiciales, garantizando el principio de igualdad ante la ley.
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Ampliación de derechos: Incorporación explícita del derecho al agua, la protección del medio ambiente, la conectividad digital y la constitucionalización del equilibrio fiscal.
El camino hacia la Convención Constituyente
De lograrse la sanción de la Ley de Necesidad de la Reforma en la Legislatura, el paso siguiente será la convocatoria a elecciones generales para que los ciudadanos santafesinos elijan a los convencionales constituyentes. Serán ellos los encargados de redactar y sancionar el nuevo texto constitucional durante el plazo que fije la norma.
Desde todos los sectores coinciden en que se trata de una oportunidad histórica para dotar a la provincia de un marco institucional moderno, ágil y adaptado a las demandas del siglo XXI.
Argentina y Brasil: De la integración al delirio
Corte de calle y protesta frente a la sede de Gobierno por el travesticidio de la militante Gabriela Banach



