La nueva entrega de la saga continua la línea argumentativa de la primera película, estrenada en 1984, con la familia Spengler regresando la vieja estación de bomberos de Nueva York, para evitar, en este caso, que los fantasmas generen una nueva Era de hielo.
“Ghostbusters: Apocalipsis Fantasma”, es la cuarta entrega de la franquicia de “Cazafantasmas”, cuya primera película se estrenó en 1984. El film, que llega este jueves a los cines de todo el país, trae una nueva aventura de la familia Spengler, quienes regresan al lugar donde todo comenzó, la vieja estación de bomberos de Nueva York. Con los personajes clásicos y los de las nuevas generaciones que se fueron sumando, los Spengler intentan formar un equipo con los Ghostbusters originales, que han desarrollado un laboratorio de investigación ultrasecreto para llevar la caza de fantasmas al siguiente nivel.
Pero cuando el descubrimiento de un antiguo artefacto desata una fuerza maligna, los Ghostbusters nuevos y originales deben unir sus fuerzas para proteger su hogar y salvar al mundo de una segunda Edad de Hielo. Con un guión familiar, multigeneracional, la nueva entrega de “Cazafantasmas”, está dirigida por Gil Kenan. Mientras que el elenco, está encabezado por Paul Rudd, Carrie Coon, Finn Wolfhard, Mckenna Grace, Kumail Nanjiani y Patton Oswalt.
Tras la presentación de estos particulares cazadores en 1984, en 1989 llegó “Los Cazafantasmas 2”. Luego, ya en este nuevo siglo, en 2016 estrenó “Cazafantasmas” y en 2021 “Ghostbusters: El legado”, que tiene la dirección del Jason Reitman, hijo del cineasta Iván Reitman, quien dirigió la primera película. Si bien Iván Reitman falleció en 2022, su hijo ha expresado que había compartido con él detalles de la línea argumentativa de esta edición.
La idea de familia y la cuestión intergeneracional que une a los realizadores, se traspola a la historia, que tiene muy presentes estos elementos, además de la acción, el miedo, la aventura y, por sobre todas las cosas, la diversión. Esta nueva entrega no solo cuenta con el famoso y tradicional “Ecto-1” el destartalado vehículo Cadillac reformado a los fines del equipo de cazafantasmas, sino que, además, coincide con el 40 aniversario del estreno de la primera película.
Como ya ocurrió con varias películas que tuvieron su pico de popularidad en la década de los ochenta y noventa, la franquicia de “Los Cazafantasmas” ha experimentado un resurgir en los últimos años, impulsada por Jason Reitman (hijo del director original Ivan Reitman) quien recuperó la saga con una mirada puesta en un nuevo público, pero honrando sus orígenes. Con “Ghostbusters: El Legado” tomó el mando donde su padre lo dejó, añadiendo nuevos personajes y rostros del momento como Paul Rudd, Finn Wolfhard y Mckenna Grace, por solo mencionar algunos.
Dos años después de esta entrega, llega ahora una continuación bajo el título “Ghostbusters: Apocalipsis Fantasma” (“Ghostbusters: Frozen Empire”), una película que continuará con la familia Spengler como la nueva generación de cazafantasmas. Sin embargo, todo indica que hay planes de alcanzar una trilogía si es que el público responde favorablemente a la última entrada.
Para esta nueva película, Ivan Reitman cedió el mando de la dirección a su colega Gil Kenan, con quien coescribió el guion. En una reciente entrevista, este último admitió que ambos tienen muchas ideas para que este universo continúe ampliándose. “Jason y yo adoramos Los Cazafantasmas”, dijo Kenan. “Nos encantan estos personajes y estaríamos muy contentos si el público estuviera dispuesto a seguir viviendo aventuras con ellos. Si el público se siente así, entonces sabemos cuáles van a ser las próximas historias”, declaró el cineasta.
De los actores que hicieron su presentación en “El legado”, regresan Finn Wolfhard (Trevor Spengler), Mckenna Grace (Phoebe Spengler), Logan Kim (Podcast) Celeste O’Connor (Domingo Afortunado), Carrie Coon (Callie Spengler) y Paul Rudd (Gary Grooberson). Junto a ellos, histriones de las entregas anteriores como Bill Murray (Dr. Peter Venkman) Dan Aykroyd (Dr. Raymond Stantz), Ernie Hudson (Dr. Winston Zeddemore), Annie Potts (Janine Melnitz) y William Atherton (Walter Peck). Las nuevas incorporaciones al elenco incluyen a Kumail Nanjiani (“Eternals”), Patton Oswalt (“The King of Queens”), James Acaster (“Taskmaster”) y Emily Alyn Lind (“The Babysitter”).
Ficción, comedia y efectos especiales
Surgida en los años ’80, donde la comicidad tenía mucha variedad, “Los Cazafantasmas” fue un cruce entre ciencia ficción y comedia, la creación de Dan Aykroyd y el fallecido Harold Ramis. Con las estrellas Bill Murray y Sigourney Weaver, la película, dirigida por el fallecido Ivan Reitman, fue un fenómeno mundial en el año 1984, que generó una secuela cinco años después y, finalmente, una nueva versión en 2016 dirigida por un elenco femenino.
Hoy en día, “Ghostbusters” opera como una franquicia similar a muchas. La saga comenzó como una humilde comedia en la que más allá del irónico sentido del humor de Murray, el entusiasmo infantil de Aykroyd y la sofisticación de Ramis, el chiste general es que son tres científicos de mediana edad con ingresos cada vez más pequeños que se convierten en figuras parecidas a estrellas de rock.
La dedicación de la película a impresionantes efectos especiales, así como la intriga real, verdadera, de Aykroyd con la vida sobrenatural, muestra que no es una completa obra de ironía, pero de últimas es una broma. Más notable que su secuela directa, la serie de dibujos animados y todo el merchandising que la siguió dejaron un impacto invaluable en los niños de los años ’80 y principios de los ’90.
De manera similar al fervor que se manifestó entre los fanáticos más apasionados de Marvel o Star Wars, Los Cazafantasmas se convirtieron en una marca sagrada, pero que no se podría cambiar. Varios años después, llegó la versión con mujeres en 2016. Debido a que Peter Venkman (Murray), Ray Stantz (Aykroyd), Egon Spengler (Ramis) y Winston Zeddmore (Ernie Hudson) eran “nerds” que no tenían el físico tradicional de estrella de cine, estaban destinados a ser idolatrados por los adolescentes.
“Ghostbusters: El legado” seguía a la hija de Egon, Callie (Carrie Coon), que se muda a una granja de Oklahoma heredada de su padre con sus dos hijos, Trevor (Finn Wolfhard) y Phoebe (Mckenna Grace). Y trataba a los Cazafantasmas como un texto sagrado. Phoebe se inscribe en una clase de ciencias de verano que da Gary Grooberson (Paul Rudd), quien es un fanático de los Cazafantasmas.
Una vez que se entera de que su alumna tiene un linaje de uno de los Cazafantasmas originales, promete enseñarle a Phoebe sobre la historia del equipo. Cuando Grooberson revela la trampa para fantasmas utilizada en la película original, sin darse cuenta libera el fantasma de Gozer. En el camino, Phoebe, junto a su hermano y amigos, forman la próxima generación de Cazafantasmas, en “Ghostbusters Apocalipsis Fantasma” que llega a los cines este jueves 21 de marzo. Antes, los oyentes de LT3, podrán disfrutar de una Avant premiere exclusiva, este miércoles, en Cinépolis Rosario.
Paro docente en varias provincias complica el inicio de clases en Argentina
Gremios docentes confirmaron medidas de fuerza en distintas provincias del país en reclamo de mejoras salariales y mayor financiamiento para el sistema educativo. La protesta genera incertidumbre sobre el inicio de clases y pone en tensión las negociaciones entre sindicatos, gobiernos provinciales y la Nación.
El comienzo del ciclo lectivo en distintas provincias de Argentina se encuentra atravesado por un nuevo conflicto salarial entre los sindicatos docentes y las autoridades educativas. Diversos gremios del sector anunciaron un paro nacional en reclamo de mejoras salariales y de una mayor inversión en educación, lo que amenaza con retrasar el inicio de clases en varias jurisdicciones.
Las organizaciones sindicales sostienen que los salarios docentes han perdido poder adquisitivo frente a la inflación registrada en el último año y reclaman una recomposición urgente que permita recuperar el ingreso de los trabajadores de la educación. Además, exigen que se convoque nuevamente a la paritaria nacional docente para discutir un salario mínimo a nivel país.
Entre los gremios que impulsan las medidas de fuerza se encuentran entidades nucleadas en la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), uno de los sindicatos más representativos del sector. Desde la organización señalaron que la situación económica afecta directamente a los docentes y advirtieron que la falta de respuestas concretas podría derivar en nuevas protestas.
Por su parte, desde el gobierno nacional encabezado por Javier Milei sostienen que las negociaciones salariales corresponden a cada provincia, ya que la educación es una competencia descentralizada. En ese marco, las autoridades remarcaron que las jurisdicciones deben avanzar en acuerdos propios con los gremios locales.
Sin embargo, la falta de consenso entre sindicatos y gobiernos provinciales generó un escenario de tensión que repercute directamente en el calendario escolar. En varias provincias, los docentes anunciaron que no comenzarán las clases hasta que se presenten propuestas salariales que consideren satisfactorias.
El conflicto genera preocupación entre las familias y la comunidad educativa, ya que el inicio del ciclo lectivo es un momento clave para millones de estudiantes en todo el país. Las autoridades educativas esperan que las negociaciones continúen en los próximos días con el objetivo de alcanzar un acuerdo que permita normalizar el comienzo de las clases.
Mientras tanto, el paro docente vuelve a poner en el centro del debate la situación salarial del sector educativo y el financiamiento del sistema público de enseñanza, una discusión que se repite en el país cada vez que se acerca el inicio del año escolar.
El Gobierno profundiza el ajuste fiscal y anuncia nuevos recortes para sostener el superávit
La administración de Javier Milei confirmó que avanzará con un nuevo paquete de medidas orientadas a consolidar el equilibrio de las cuentas públicas. Desde la Casa Rosada sostienen que el objetivo es “blindar” el superávit fiscal, mientras crecen las tensiones con gobernadores y gremios.
El Gobierno nacional anunció que profundizará el ajuste del gasto público en las próximas semanas con el fin de mantener el superávit fiscal alcanzado en los primeros meses de gestión. La decisión forma parte del programa económico que impulsa el presidente Javier Milei y que tiene como eje central el déficit cero.
Fuentes oficiales indicaron que las nuevas medidas incluirán recortes en partidas administrativas, revisión de contratos estatales y una reducción adicional en transferencias discrecionales a provincias. También se avanzaría en una reestructuración de organismos públicos considerados “ineficientes”, según la visión del Ejecutivo.
Desde el Ministerio de Economía aseguran que el ordenamiento de las cuentas es condición necesaria para sostener la desaceleración inflacionaria y estabilizar el mercado cambiario. En ese sentido, remarcan que el equilibrio fiscal es la principal señal hacia los mercados y organismos internacionales.
Sin embargo, la profundización del ajuste generó preocupación en distintos sectores. Gobernadores de varias provincias advirtieron sobre el impacto que podrían tener los recortes en obras públicas y programas sociales, mientras que gremios estatales anticiparon posibles medidas de fuerza si se producen nuevos despidos o reducciones salariales.
Analistas económicos señalan que el desafío del Gobierno será sostener el equilibrio sin afectar aún más el nivel de actividad y el consumo, en un contexto de caída del poder adquisitivo y retracción económica.
La Casa Rosada, por su parte, ratificó que no habrá marcha atrás: “El superávit no se negocia”, sostienen en el entorno presidencial, en línea con la hoja de ruta que el Presidente viene defendiendo desde el inicio de su mandato.
Argentina pide a la Justicia de EE. UU. suspender proceso legal sobre YPF y frenar pedidos de información intrusivos
El Gobierno argentino solicitó formalmente ante un tribunal de Nueva York la suspensión del proceso de “discovery” —fase de intercambio de pruebas e información— en el litigio relacionado con la nacionalización de la petrolera estatal YPF, al considerar que los requerimientos actuales son **intrusivos, desproporcionados y afectan la soberanía nacional. La presentación también busca frenar un pedido de desacato formulado por los demandantes
La Procuración del Tesoro de la Nación presentó este miércoles ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, liderado por la jueza Loretta Preska, un pedido para suspender la etapa de discovery en el juicio por la expropiación de YPF, así como para retirar la solicitud de desacato en contra del Estado argentino impulsada por los demandantes.
El discovery es una fase del proceso judicial estadounidense en la que cada parte puede solicitar información, documentos y pruebas a la contraparte o a terceros. El Gobierno argentino sostiene que este mecanismo ha sido llevado “más allá de lo razonable” con requerimientos que, según su criterio, vulneran la soberanía del país y no contribuyen a la ejecución de una sentencia civil típica.
Argumentos del Estado argentino
En su presentación, la Procuración afirmó que:
Los pedidos de discovery se han tornado “intrusivos y desproporcionados”, afectando “de manera directa a la soberanía argentina y a las relaciones internacionales.”
El Gobierno ha cumplido de manera exhaustiva con sus obligaciones legales, entregando volúmenes significativos de información, pero aún así enfrentó exigencias que considera ajenas al objetivo del proceso.
Algunos de los pedidos impugnados incluyen solicitudes de información sensible sobre activos o comunicaciones que, a criterio argentino, no son pertinentes ni ejecutables según el derecho internacional.
El escrito también recuerda que en gobiernos anteriores la Argentina fue declarada en desacato en causas internacionales, pero subraya que esta administración ha cumplido con todos los requerimientos formales.
Contexto del caso
El litigio se originó tras la nacionalización de YPF en 2012, cuando el Estado argentino asumió el control mayoritario de la petrolera. Accionistas minoritarios afectados presentaron demandas en tribunales de Estados Unidos argumentando que no se respetaron ciertos derechos de los inversores.
La Corte de Nueva York había dictado una condena que obliga a Argentina a pagar una indemnización millonaria (más de US$16.000 millones), y parte del conflicto actual gira en torno a cómo se ejecutaría esa sentencia.
Repercusiones y próximos pasos
La solicitud de suspensión presentada por Argentina ahora queda en manos de la justicia estadounidense, que deberá decidir si concede o no el pedido mientras avanzan las apelaciones y otros recursos legales disponibles.
Mientras tanto, la presentación subraya una postura firme del Gobierno de defender la soberanía jurídica del país y de cuestionar lo que considera un uso indebido de herramientas procesales por parte de los demandantes.