El juicio contra un asistente escolar acusado de abuso sexual infantil en la escuela Macagno ingresó en su etapa final con la presentación de los alegatos de clausura, donde las partes expusieron posiciones contrapuestas sobre el caso que conmocionó a Santa Fe.
El imputado, Tadeo Azcurra, de 30 años, llegó al debate oral señalado como presunto autor de abuso sexual con acceso carnal contra una alumna de siete años. El proceso es presidido por el juez Lisandro Aguirre en los Tribunales santafesinos.
Durante la audiencia, la fiscal Jorgelina Moser Ferro sostuvo el pedido de 15 años de prisión, mientras que los abogados querellantes Agustina Taboada y Matías Pautasso elevaron la solicitud a 18 años de cárcel. Del otro lado, el defensor Santiago Banegas insistió en que el acusado debe ser absuelto.
Según la acusación, el hecho investigado ocurrió el 19 de abril de 2024 en un cuarto de limpieza del establecimiento educativo. Los acusadores afirmaron que Azcurra aprovechó un momento en el que la niña se acercó a pedir papel higiénico y la llevó a un sector sin cobertura de cámaras bajo la excusa de un supuesto “juego”.
Para Fiscalía y querella, la responsabilidad del imputado surge de una serie de pruebas que convergen entre sí, entre ellas el relato de la menor, registros de cámaras de seguridad, el análisis del espacio físico y estudios bioquímicos incorporados al expediente.
Durante los alegatos, la querella remarcó que los abusos sexuales contra niñas muchas veces se producen mediante engaños, manipulación y relaciones de confianza, por lo que descartó que lo ocurrido pueda interpretarse como un simple juego infantil.
Entre los elementos señalados por la acusación figura la detección de semen y espermatozoides en la boca de la menor. No obstante, aclararon que la ausencia de un perfil genético masculino identificable no invalida, a su criterio, la existencia del abuso denunciado.
Además, sostuvieron que el relato más detallado que la niña brindó en una segunda Cámara Gesell resulta compatible con las características habituales de las víctimas de abuso infantil, donde el miedo o la vergüenza suelen retrasar o fragmentar el develamiento de los hechos.
La defensa planteó una lectura completamente diferente del expediente. Banegas argumentó que la acusación presenta inconsistencias y sostuvo que el episodio narrado no pudo haber ocurrido de la manera descripta.
Entre sus principales cuestionamientos, remarcó que el tiempo fuera del alcance de las cámaras habría sido de apenas 65 segundos, lapso que consideró insuficiente para concretar la maniobra denunciada. También señaló que en ese momento había circulación constante de alumnos y docentes en las inmediaciones del cuarto de limpieza.
Otro de los puntos centrales para la defensa fue la falta de ADN masculino en los análisis genéticos, pese a que la bioquímica reportó la presencia de semen. Según el abogado, esa ausencia representa un elemento clave que debilita la acusación.
Banegas también cuestionó la evolución del testimonio de la niña y sostuvo que determinadas referencias aparecieron meses después del hecho, tras distintas intervenciones familiares e institucionales. En esa línea, sugirió que pudo existir influencia externa en el relato.
El defensor aseguró que Azcurra se encontraba trabajando y dio una versión distinta de la secuencia ocurrida en la escuela, afirmando que la niña ingresó al cuarto para pedir papel, recibió un chupetín y luego regresó a clases sin incidentes.
Tras escuchar a todas las partes, el juez Lisandro Aguirre anunció que dará a conocer el veredicto este miércoles a las 8.15.