China tacha de difamatorias las acusaciones de Estados Unidos sobre espionaje y vuelve a amenazar con represalias
El gobierno de Beijing volvió a condenar el cierre de su consulado en Houston. Denunció que viola el derecho internacional y que es un grave daño a las relaciones bilaterales.
China rechazó este jueves la acusación de espionaje lanzada en su contra por Estados Unidos para justificar la orden de cierre del consulado chino en Houston, afirmando que es «difamatoria». Y reiteró que esa decisión puede causar graves daños en las relaciones bilaterales.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Wang Wenbin afirmó en la rueda de prensa diaria que, lejos de toda actividad ilegal, el Consulado General en Houston, Texas, se ha dedicado a «promover la amistad y la cooperación» entre ambos países.
«Esto es desmantelar el puente de la amistad entre ambos pueblos, el chino y el estadounidense», declaró, y subrayó que se trata también de «una grave violación del Derecho Internacional y de los principios básicos de las relaciones internacionales».
«Estas acusaciones son maliciosas y su único objetivo es difamar a China. El cierre del consulado es una medida completamente injustificada, y China se reserva el derecho a tomar represalias», reiteró el vocero.
Wang evitó responder a las preguntas sobre cuáles serán esas contramedidas y, ante la insistencia de los periodistas, se limitó a leer varias veces el texto del día anterior: «Pedimos a EE.UU. que se retracte de esta decisión errónea, o de lo contrario China tomará las represalias legítimas y necesarias».
La Embajada china en Washington emitió su propio comunicado en el que tacha de «excusas descabelladas e insostenibles» y de «mentiras infundadas» los argumentos esgrimidos por Estados Unidos para clausurar la oficina consular de Houston.
«En lo que respecta a la parte estadounidense, si se empeña en atacar a China, nunca está corta de excusas», lamentó la misión diplomática, avisando a su vez que «le resultará contraproducente».
El consulado de China en Houston, Texas. El gobierno de Donald Trump le dio 72 horas de plazo a Beijing para que retire a su personal. /AFP
El propio Wang ya había avisado el miércoles a Estados Unidos que, «si decide seguir adelante por este camino equivocado, China reaccionará con contramedidas firmes«, y llamó a «revocar inmediatamente esta errónea decisión».
Estados Unidos dio el martes 72 horas a China para que cierre su Consulado General en Houston aduciendo que hay un «desequilibrio» en las relaciones bilaterales y que es para proteger la «propiedad intelectual» y la «información privada» del país, algo que Beijing ha considerado una «provocación política» de carácter unilateral.
Medios estadounidenses han informado que la Policía y los Bomberos de Houston acudieron el martes por la noche al Consulado General chino porque estaban quemando documentos en el jardín.
Según su web, el Consulado General de Houston fue el primero que estableció China en Estados Unidos en 1979 cuando los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas. Da servicio a ocho estados estadounidenses -Texas, Oklahoma, Luisiana, Arkansas, Alabama, Florida, Georgia y Misisipi- y a Puerto Rico.
Una científica en problemas
Por otro lado, Wang se refirió a un segundo incidente diplomático en torno a la identidad de la investigadora china Song Chen, que se encuentra actualmente en el consulado de San Francisco.
Song llegó a Estados Unidos en noviembre de 2018 para llevar a cabo una investigación en la Universidad de Stanford. Sin embargo, ocultó sus vínculos con el Ejército chino en su solicitud de visado, según denunció esta semana el Departamento de Justicia norteamericano, que la acusa de fraude.
Wang ha considerado que Song es víctima de la supuesta ofensiva de Washington contra Beijing. «Desde hace tiempo, Estados Unidos tiene prejuicios ideológicos y ha estado vigilando y acosando, incluso deteniendo, a estudiantes y académicos chinos en el país», declaró.
China y Estados Unidos llevan años inmersos en una escalada de tensión que va desde la guerra comercial hasta las restricciones a periodistas y medios, si bien en los últimos meses se ha disparado a cuenta de la pandemia de coronavirus, de la que Washington culpa directamente al régimen del gigante asiático.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que busca su reelección en los comicios de noviembre, ha culpado repetidamente a China de la pandemia y en las últimas semanas ha impuesto varias sanciones al gigante asiático.
Al respecto, el diario China Daily opina hoy en un editorial que el cierre es «una maniobra política» de la actual administración estadounidense consistente en «pintar a China como la mala de la película y proscribirla de la comunidad internacional» para así darle la vuelta a las encuestas con vistas a las elecciones.
«Trump va a ir hasta el final con su representación de China como un agente del mal», argumenta el periódico.
Esta semana, EE.UU. ya ha sancionado a once compañías chinas por supuestos abusos a las minorías musulmanas en la región noroccidental china de Xinjiang y, además, presentó cargos contra dos «hackers» chinos que supuestamente intentaban robar datos de la vacuna para la COVID-19 y secretos de tecnología militar.
Estados Unidos asegura que el nuevo líder supremo de Irán está herido y “probablemente desfigurado”
El gobierno estadounidense sostuvo que el recientemente designado líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, habría resultado herido durante los ataques militares contra Irán y que incluso podría haber quedado desfigurado. La afirmación fue realizada por el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, en medio de una escalada bélica que mantiene en máxima tensión a Medio Oriente.
En medio de la creciente confrontación militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, autoridades estadounidenses aseguraron que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, se encuentra herido y posiblemente con secuelas físicas visibles tras los recientes bombardeos que sacudieron al país.
La información fue difundida por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, durante una conferencia de prensa en el Pentágono. Según el funcionario, el dirigente iraní habría sufrido lesiones durante los ataques aéreos que se intensificaron en las últimas semanas en el marco de la guerra en la región.
De acuerdo con la versión estadounidense, el líder iraní no solo estaría herido sino que incluso podría haber quedado “probablemente desfigurado”, lo que abre interrogantes sobre su estado de salud y su capacidad para conducir políticamente al país en un momento de fuerte crisis internacional.
Un líder que no aparece en público
Las dudas sobre la situación de Khamenei se multiplicaron luego de que, tras su designación como máxima autoridad religiosa y política de Irán, no volviera a mostrarse públicamente. Su primera comunicación oficial desde que asumió el cargo no fue mediante un discurso televisado ni una aparición pública, sino a través de un comunicado escrito difundido por la televisión estatal iraní.
Para el gobierno estadounidense, este hecho refuerza las sospechas sobre su estado físico. Desde Washington sostienen que la ausencia de imágenes o videos recientes del líder iraní podría estar relacionada con las heridas sufridas durante los bombardeos.
En ese sentido, Hegseth aseguró que la falta de apariciones públicas es llamativa para un líder de semejante peso político en el país. Según sus palabras, el hecho de que Irán haya optado por difundir un mensaje escrito en lugar de un discurso grabado alimenta las dudas sobre su estado real.
El contexto: una guerra que golpea al liderazgo iraní
La actual crisis en Medio Oriente se profundizó tras una serie de ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en territorio iraní. La ofensiva incluyó bombardeos dirigidos contra infraestructuras militares y contra miembros clave del liderazgo político y militar del país.
En ese contexto, el padre de Mojtaba, el histórico líder supremo iraní Ali Khamenei, murió a fines de febrero durante uno de esos ataques aéreos en Teherán, lo que generó un fuerte impacto político en la estructura de poder de la República Islámica.
Tras su muerte, el sistema político iraní debió reorganizarse rápidamente. Luego de un breve período de liderazgo interino, Mojtaba Khamenei fue elegido como nuevo líder supremo, heredando el puesto más influyente del país y uno de los cargos religiosos y políticos más poderosos del mundo islámico.
Sin embargo, la transición de poder se produjo en un momento extremadamente delicado: el país se encontraba bajo intensos ataques militares y en plena confrontación con Estados Unidos y sus aliados.
Versiones contradictorias sobre su estado
Mientras desde Washington sostienen que el dirigente iraní resultó gravemente herido, desde Irán no hubo confirmaciones oficiales sobre el alcance de las lesiones. Algunas fuentes del propio país asiático indicaron que habría sufrido heridas menores durante los primeros días de los bombardeos, incluyendo una fractura en un pie y golpes en el rostro.
Estas versiones, sin embargo, contrastan con el tono de las declaraciones estadounidenses, que describen una situación más grave y que incluso plantean que el líder podría haber quedado físicamente marcado por el ataque.
La falta de información independiente y verificable mantiene abiertas las especulaciones sobre el verdadero estado de salud del dirigente.
Un liderazgo bajo presión
Más allá de su estado físico, el ascenso de Mojtaba Khamenei ya generaba controversia dentro de Irán antes incluso de la guerra. Algunos sectores políticos y religiosos cuestionaban su legitimidad para ocupar el cargo que durante décadas ejerció su padre.
Ahora, con el país inmerso en un conflicto militar de gran escala y con el liderazgo iraní bajo presión, esas tensiones internas podrían intensificarse.
Desde Washington, las autoridades también cuestionaron la legitimidad del nuevo líder y sostuvieron que el actual gobierno iraní enfrenta una situación extremadamente complicada tanto en el frente militar como en el político.
Escalada regional
Mientras tanto, la guerra continúa ampliándose en Medio Oriente. Estados Unidos y sus aliados sostienen que las operaciones militares buscan debilitar la capacidad militar iraní, mientras que Teherán promete responder a cada ataque.
El conflicto también tiene implicancias económicas globales, especialmente por la amenaza sobre el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo.
Con el liderazgo iraní envuelto en incertidumbre y la región en tensión permanente, el escenario internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos y el impacto que podrían tener en la estabilidad global.
Trump aseguró que la guerra con Irán está “casi terminada” y anticipa un posible cierre del conflicto
El presidente de Estados Unidos afirmó que la ofensiva militar contra Irán avanza más rápido de lo previsto y que el enfrentamiento podría llegar a su fin en el corto plazo. Sus declaraciones generaron repercusiones en la política internacional y en los mercados financieros.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el conflicto militar con Irán se encuentra en su etapa final y que el desenlace podría concretarse en poco tiempo. Según sostuvo, las operaciones llevadas adelante por las fuerzas estadounidenses habrían debilitado considerablemente la capacidad militar del país asiático, lo que permitiría vislumbrar un cierre próximo del enfrentamiento.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de la escalada bélica iniciada a fines de febrero, cuando Estados Unidos y sus aliados lanzaron una ofensiva contra objetivos militares iraníes. Desde entonces, el conflicto generó una fuerte tensión en Medio Oriente y despertó preocupación a nivel global por sus posibles consecuencias políticas y económicas.
Trump aseguró que el avance de las operaciones militares superó las expectativas iniciales del plan de guerra. De acuerdo con sus palabras, la estrategia había sido diseñada para extenderse durante varias semanas, pero el desarrollo de los combates habría acelerado los tiempos previstos. En ese sentido, afirmó que la estructura militar iraní quedó seriamente afectada tras los ataques recientes, lo que —según su visión— abre la puerta a un final cercano de las hostilidades.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con una serie de ataques coordinados contra instalaciones estratégicas iraníes, entre ellas bases militares, sistemas de defensa y centros vinculados al desarrollo de misiles. La ofensiva fue presentada por Washington como una acción destinada a neutralizar amenazas contra sus intereses y aliados en la región.
Sin embargo, la guerra también provocó una rápida respuesta de Irán, que lanzó misiles y drones contra objetivos vinculados a Estados Unidos y sus aliados en distintos puntos de Medio Oriente. Estos episodios elevaron el nivel de tensión regional y generaron advertencias sobre el riesgo de una expansión del conflicto.
En paralelo, la situación impactó en los mercados internacionales. Las declaraciones de Trump sobre una posible conclusión del enfrentamiento generaron reacciones inmediatas, con movimientos en las bolsas y variaciones en el precio del petróleo, uno de los recursos más sensibles frente a los conflictos en esa zona estratégica del mundo.
A pesar del optimismo expresado por el mandatario estadounidense, analistas y funcionarios internacionales advierten que el panorama sigue siendo incierto. Aunque algunos indicios apuntan a una eventual reducción de la confrontación, el desarrollo de los próximos días será clave para determinar si realmente el conflicto se encamina hacia su final o si podría abrir una nueva etapa de tensiones en la región.
Escalada en el Golfo y tensiones entre Irán, EE. UU. e Irak: ¿qué está ocurriendo?
Una serie de acontecimientos recientes en Medio Oriente, impulsados por la represión interna en Irán, la retirada de tropas estadounidenses de Irak y declaraciones beligerantes entre Teherán y Washington, están elevando las tensiones regionales a niveles preocupantes, con potencial impacto en la estabilidad geopolítica global
La región del Golfo y Oriente Medio se encuentra en un momento de alta tensión, marcado por advertencias de guerra, protestas internas masivas en Irán y cambios estratégicos en Irak que podrían tener repercusiones más allá de sus fronteras.
En Irán, el presidente Masoud Pezeshkian lanzó una dura advertencia a Estados Unidos al asegurar que cualquier ataque contra el líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, sería interpretado como una declaración de guerra total. Esta declaración ocurre en medio de una profunda crisis interna, con protestas extendidas que han dejado miles de muertos y miles de detenidos en las últimas semanas, según informes periodísticos y balances de organizaciones de derechos humanos.
Paralelamente, Irán celebró la salida de tropas estadounidenses de la base militar de Ain al Asad, en el oeste de Irak, un movimiento que Teherán interpretó como un fortalecimiento de la soberanía regional y de la cooperación bilateral entre Bagdad y Teherán. El ministro de Relaciones Exteriores iraní destacó que esta retirada forma parte de una “estrecha colaboración” en materia de seguridad con Irak.
Desde Washington, las políticas hacia Irán mantienen un enfoque de presión sostenida mientras se intenta evitar que el conflicto se convierta en una guerra abierta. Analistas señalan que cualquier escalada que involucre acciones militares directas podría tener consecuencias graves para la estabilidad de toda la región y para las relaciones internacionales, especialmente con alianzas estratégicas como la de Estados Unidos, Israel y países árabes.
Además, expertos advierten que las protestas internas en Irán, que se intensificaron a fines de diciembre de 2025, han sido acompañadas por una fuerte represión estatal, contribuyendo a una atmósfera de tensión política y social que se entrelaza con las dinámicas geopolíticas más amplias.
En este contexto, la región permanece en alerta, con movimientos estratégicos y diplomáticos en desarrollo que podrían definir los próximos pasos de uno de los escenarios de mayor riesgo geopolítico del mundo.