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Salud

Coronavirus: las claves para entender por qué una persona vacunada puede contagiarse

El tiempo estipulado para el desarrollo de anticuerpos varía entre 21 y 28 días, en función de las plataformas vacunales. ¿Pero qué sucede si alguien se infecta antes? ¿No tiene protección?

Ailén Lazarte

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Coronavirus: las claves para entender por qué una persona vacunada puede contagiarse

A medida que el proceso de inmunización masiva avanza, los interrogantes también se modifican. Días atrás, el Ministerio de Salud comunicó que, como estrategia epidemiológica, decidía diferir la segunda dosis hasta 12 semanas para que más gente esté protegida en menos tiempo. Según la plataforma vacunal, luego de los 21 o los 28 días, la primera dosis puede conferir desde un 60 a un 80 por ciento de protección. Pero en la extensión del proceso surgen preguntas acerca de si las personas se seguirán infectando y seguirán contagiando tras recibir una dosis, o si puede un individuo vacunarse y a los 10 días ser diagnosticado con Covid.

“Como sabemos, la gente responde de modo distinto: hay individuos, cuyas defensas son tan fuertes, que ni siquiera advierten que tuvieron la enfermedad; mientras que hay otros que se pasan meses en el hospital luchando porque su inmunidad arranque y logre vencer al patógeno”, dice Ernesto Resnik, biólogo molecular y biotecnólogo argentino que reside en Estados Unidos. “La inmunidad por vacuna no es diferente a la inmunidad por el virus cuando nos enferma. Lo que se espera es que genere una protección que sea capaz de vencer al coronavirus. Si lo neutraliza, en teoría, ese individuo no debería contagiar a otros porque al vencerlo lo que logra es impedir su reproducción”, agrega.

Para el virólogo del Conicet Mario Lozano, “los cambios se producen de diferente manera en cada persona. Así, habrá algunas que responden bien y están completamente protegidas a la semana de la inoculación y otras que demoran más. Se supone que a las tres semanas hay una excelente protección”. “Con una dosis de Sputnik V se alcanza un 80 por ciento de eficacia. Ello no nos permite afirmar que todos dejarán de infectarse, pero sí que solo el 20 por ciento desarrollará algún síntoma luego del contagio. Lo que también se sabe es que aquellas personas que desarrollen síntomas lo harán de forma leve y no requerirán internación”, subraya.

El alcance de las dosis

Cuando el virus se neutraliza, no puede ingresar a las células y si no lo hace, no se reproduce en millones de copias al interior del organismo. En efecto, la carga viral de un vacunado debería ser menor y, como resultado, infectar menos a otros. “Por lo que estamos viendo, en base a los datos compartidos desde Israel y algo de Gran Bretaña, eso es lo que finalmente ocurre. Sin embargo, no hay que desestimar que habrá personas que desarrollen una respuesta inmune leve y, potencialmente, al recibir el virus luego de ser inmunizados puede que lo contagien. Al menos en proporciones menores”, explica Resnik. Es por este motivo, esencialmente, que de acuerdo a lo que suelen afirmar los especialistas, la vacuna es una herramienta medular pero no es la única que debe emplearse al momento de combatir la pandemia. Los cuidados básicos ya internalizados (higiene de manos, barbijo y distancia), más aquellas pautas que se están imponiendo (la ventilación cruzada de espacios, la medición de CO2) se ubican como claves. Cuando el virus se propaga, las restricciones al movimiento deben incrementarse.

“Diferir la segunda dosis es una decisión epidemiológica que implica que más gente reciba una. Con esa única dosis lo que se evitan son los casos graves de enfermedad. Que la gente deje de ir a terapia y deje de morir por tener inmunidad es realmente un montón”, apunta Daniela Hozbor, bioquímica e Investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata. “Es muy fuerte el hecho de pensar que una tecnología como la vacuna pueda ayudar tanto para combatir la pandemia. También se está reuniendo evidencia científica que apuntaría a asegurar que con una sola dosis, en buena parte de los casos, se evitaría la infección. Pero todavía falta información como para poder asegurarlo”, agrega. El impacto de una dosis es muy positivo, pero con la segunda se completa el esquema. Así es como se robustece la respuesta inmunológica, mejora la calidad de los anticuerpos neutralizantes del virus y se prolonga la protección en el tiempo.

¿Se puede contagiar alguien vacunado?

Con los casos en alza y con las variantes de Manaos y Gran Bretaña (probablemente) empujando una propagación más veloz del virus, puede existir el caso de personas que tras recibir la primera dosis se infecten antes de las tres o cuatro semanas, es decir, cuando los anticuerpos aún no están en condiciones de evitar la infección. “Si uno se contagia a los diez días de vacunarse la infección funciona como un refuerzo. Esto es, se complementa con la primera dosis y se genera una respuesta de inmunidad de memoria. Sin embargo, si me agarro coronavirus inmediatamente después de recibir la primera dosis, el efecto protector puede que no llegue a actuar como sí lo hace tres semanas después de la inoculación”, apunta Hozbor.

“Si una persona se infectara diez días después de vacunarse, es probable que todavía no tenga suficiente protección y que pueda afrontar una enfermedad con síntomas, pero de seguro, esos síntomas serán más leves respecto de lo que en promedio se observa con la población en general”, refuerza Lozano.

Resnik detalla que con su equipo «lo hemos comprobado en roedores». La primera semana hay muy pocos anticuerpos, en algunos casos, prácticamente no son detectables; en la segunda ya comienzan a verse aunque se registran niveles bajos, y en la tercera existe un salto cualitativo muy grande. Un comportamiento muy similar se observa en humanos: diría que entre el día 10 y el 20 las defensas empiezan a producirse en masa”, relata. Después completa: “Una vez que el sistema inmune detecta el virus o la vacuna, se desata toda la cascada de señales que provoca que ciertas células se preparen para hacer lo que tienen que hacer y nos defiendan”.

«Una mezcla» de inmunidad

De este modo, si alguien se infecta con el coronavirus unos días después de ser inoculado, se producirá “una mezcla” de inmunidad debida a la proteína de la vacuna y al virus. “Obviamente, la situación para enfrentar al patógeno es mejor si ya te diste la vacuna porque tuviste tiempo de, al menos durante unos días, de ir produciendo las defensas. Como mínimo, aquellos que ya se vacunaron y se contagian al poco tiempo consiguen acortar los lapsos de la enfermedad. No hay muchos datos de gente que se contagió días después de vacunarse, realmente son muy pocos”, destaca Resnik.

El hecho de pasar de no tener defensas a desarrollar una inmunidad total remite a un proceso que se produce de forma gradual. “Una dosis es suficiente y, de manera abrumadora, debiera prevenir casos graves. Pero, de nuevo, para todo hay excepciones. Quizás haya algún algún individuo que, pese a ser inoculado, afronte un cuadro de severidad. Podría pasar pero serán los menos”, remata Resnik.

Salud

Alerta sanitaria en Rosario: Confirmaron la primera muerte por Gripe A y crecen los casos en toda la provincia

Las autoridades de salud de Santa Fe confirmaron el fallecimiento de un paciente en la ciudad debido a complicaciones derivadas de la Influenza A. El caso encendió las alarmas en el sistema sanitario regional, donde admiten un incremento acelerado de los cuadros respiratorios y reiteran el llamado urgente a vacunarse antes del pico invernal.

Ailén Lazarte

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El primer caso fatal y el panorama local La confirmación del deceso golpeó con fuerza al sistema de salud de Rosario. Se trata de un paciente que ingresó con un cuadro respiratorio severo y cuyo diagnóstico posterior ratificó que padecía Gripe A. Si bien las autoridades médicas mantienen la reserva de la identidad, confirmaron que el desenlace fatal está directamente ligado a las complicaciones del virus de la Influenza, marcando la primera muerte de la temporada por esta causa en la ciudad.

El caso no es un hecho aislado. En los distintos efectores públicos y privados de Rosario se viene registrando un cuello de botella en las guardias debido a un salto abrupto en las consultas por síndromes febriles, tos y dificultades respiratorias. Los profesionales de la salud advierten que la circulación del virus se adelantó varias semanas respecto a los inviernos anteriores, lo que está tensionando la atención médica primaria mucho antes de lo previsto.

Baja cobertura y el llamado urgente a la vacunación Frente a este escenario, el Ministerio de Salud provincial lanzó un fuerte llamado de atención por los bajos niveles de vacunación registrados hasta el momento. La preocupación principal de los epidemiólogos radica en que gran parte de los grupos de riesgo —que incluyen a embarazadas, niños menores de dos años, adultos mayores de 65 y personas con comorbilidades— todavía no se acercaron a los vacunatorios a recibir la dosis anual.

Desde la cartera sanitaria recordaron que la vacuna contra la gripe está disponible de manera gratuita en todos los centros de salud de la provincia y que es la herramienta fundamental para evitar que los cuadros deriven en neumonías o internaciones de gravedad. Asimismo, insistieron en retomar las medidas de prevención básicas que quedaron como aprendizaje de la pandemia: ventilación constante de ambientes cruzados, lavado frecuente de manos y aislamiento preventivo ante la aparición de los primeros síntomas para frenar la cadena de contagios.

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Salud

Incendios en las islas: piden estudios científicos sobre terraplenes y crece la presión en la causa judicial

La investigación por el impacto ambiental de las quemas en las islas sumó un nuevo pedido ante la Justicia Federal. Organizaciones y especialistas buscan que se realicen pericias técnicas sobre los terraplenes construidos en el humedal para determinar cómo influyeron en el deterioro del ecosistema y en la propagación de incendios.

Ailén Lazarte

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Policiales

Rosario: comenzó el juicio contra un cirujano acusado por la muerte de una mujer tras una liposucción

A casi ocho años del fallecimiento de una paciente que se sometió a una cirugía estética en una clínica del centro rosarino, comenzó el juicio oral contra un médico acusado de homicidio culposo. La fiscalía sostiene que hubo negligencia, imprudencia y graves fallas en la atención postoperatoria.

Ailén Lazarte

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La Justicia de Rosario comenzó este martes el juicio oral contra un cirujano plástico acusado por la muerte de una mujer de 46 años que falleció días después de someterse a una liposucción en una clínica privada ubicada en el centro de la ciudad. El caso, ocurrido en 2018, vuelve a quedar en el centro de la escena judicial tras años de investigación y denuncias de la familia de la víctima.

El profesional imputado enfrenta cargos por homicidio culposo. Según la acusación presentada por la fiscalía, el médico habría actuado con negligencia durante la intervención quirúrgica y en el seguimiento posterior de la paciente, lo que habría derivado en una grave infección, complicaciones severas y finalmente su fallecimiento.

De acuerdo con la reconstrucción del caso, la mujer se sometió a una liposucción en un establecimiento dedicado a cirugías estéticas situado en pleno centro rosarino. Tras la operación recibió el alta pocas horas después, pero en los días siguientes comenzó a presentar fuertes malestares físicos y signos compatibles con una infección.

Con el correr de las jornadas, su cuadro se agravó de manera progresiva hasta requerir internación de urgencia en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, donde finalmente murió a raíz de una falla multiorgánica producto de un shock séptico.

La investigación fiscal sostiene que existieron múltiples irregularidades. Entre ellas, se apunta a presuntas deficiencias en las condiciones del procedimiento, falta de controles adecuados y omisiones en la atención médica frente al deterioro clínico de la paciente.

Además, uno de los elementos incorporados a la causa habría resultado especialmente comprometedor: durante estudios y pericias posteriores se detectó material contaminante vinculado al procedimiento quirúrgico, lo que reforzó la hipótesis acusatoria sobre malas prácticas médicas.

La fiscalía solicitó para el acusado una pena de tres años de prisión condicional y una inhabilitación especial para ejercer la medicina durante diez años.

El caso generó fuerte repercusión en Rosario, particularmente por tratarse de una intervención estética programada en una clínica privada y por las denuncias públicas impulsadas por familiares de la víctima, quienes desde el inicio reclamaron justicia y responsabilidades concretas.

Con el inicio del debate oral, se espera la declaración de peritos, especialistas médicos y testigos vinculados al tratamiento y evolución clínica de la paciente. El proceso buscará determinar si efectivamente existió negligencia profesional y si esa conducta tuvo relación directa con el desenlace fatal.

La causa vuelve a instalar el debate sobre los controles en centros de cirugía estética, la responsabilidad profesional y la seguridad de procedimientos quirúrgicos cada vez más demandados por pacientes en todo el país.

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