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Economía

Javier Milei sobre el rumbo económico: «La estabilidad macroeconómica no genera crecimiento por sí sola»

El presidente de la Nación analizó el escenario financiero y remarcó la diferencia entre ordenar las variables fiscales y lograr la expansión de la actividad. El mandatario insistió en que el equilibrio de las cuentas públicas es una condición necesaria pero no suficiente, y señaló que el verdadero desarrollo llegará a través de la inversión privada y las reformas estructurales.

Ailén Lazarte

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El diagnóstico presidencial y el rol del equilibrio fiscal El presidente Javier Milei volvió a referirse al futuro de la economía argentina y al plan de reformas que viene ejecutando su administración. Durante su intervención, el jefe de Estado hizo hincapié en una distinción conceptual clave dentro de su programa: aclaró que consolidar la estabilidad macroeconómica, mediante el superávit fiscal y la desaceleración de la inflación, no equivale automáticamente a un proceso de crecimiento económico. Según el mandatario, lograr el ordenamiento de las variables financieras del Estado funciona como un cimiento indispensable para evitar el colapso, pero la reactivación real de los sectores productivos responde a otras dinámicas del mercado.

El mandatario nacional explicó que la estabilidad económica remueve los obstáculos estructurales y la incertidumbre que destruyen el valor de la moneda, pero que la generación de riqueza genuina depende exclusivamente de la desregulación y de los incentivos para el sector privado. En este sentido, reafirmó su postura de que el Estado no es el motor del crecimiento, sino que su función debe limitarse a sanear el déficit y garantizar las reglas de juego para que los agentes económicos vuelvan a invertir en el país.

Reformas de fondo y las expectativas de inversión El discurso presidencial apuntó directamente a la necesidad de avanzar con las reformas estructurales de fondo pendientes en la agenda legislativa y ejecutiva. Milei argumentó que, una vez alcanzada la previsibilidad cambiaria y monetaria, el verdadero salto cuantitativo en los niveles de actividad y empleo llegará de la mano de la inversión extranjera y local de largo plazo. Para ello, consideró fundamental reducir de manera progresiva la presión impositiva y avanzar con la flexibilización de trabas burocráticas que desalientan el comercio y la producción.

Desde el ámbito económico, las declaraciones del presidente fueron interpretadas como una respuesta a los sectores industriales y comerciales que demandan medidas de alivio inmediatas frente a la recesión del consumo interno. Al situar la estabilidad fiscal como el primer paso de un proceso más largo, el Ejecutivo nacional busca moderar las ansiedades del mercado y ratificar que el rumbo económico se mantendrá firme sobre el principio del déficit cero, supeditando la recuperación de los salarios y la actividad al ingreso de nuevos capitales privados.

Economía

Desde el 31 de agosto las billeteras virtuales podrán cobrar préstamos mediante débitos automáticos

El Banco Central implementará una nueva normativa que autoriza a las aplicaciones fintech a debitar las cuotas de los créditos directamente desde las cuentas bancarias de los usuarios. La medida busca agilizar los cobros, reducir la morosidad y unificar los sistemas de pago digital, abriendo un nuevo escenario de competencia en el sector.

Ailén Lazarte

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El alcance de la nueva medida del Banco Central A partir del próximo 31 de agosto, el mapa de los pagos y las finanzas digitales en la Argentina sumará una modificación clave en su funcionamiento cotidiano. Según las últimas disposiciones regulatorias, las billeteras virtuales y las empresas de tecnología financiera (fintech) quedarán plenamente habilitadas para debitar las cuotas de los préstamos otorgados a sus clientes directamente desde sus cuentas bancarias tradicionales (CBU) u otras cuentas virtuales (CVU) asociadas. Hasta el momento, el cobro de estas obligaciones requería de la transferencia manual por parte del usuario o de mecanismos de pago mucho más complejos y fragmentados.

Esta nueva herramienta de interoperabilidad financiera busca simplificar los procesos administrativos y, fundamentalmente, achicar los índices de morosidad en el sector de los microcréditos y préstamos al consumo, un segmento que creció con fuerza de la mano de las aplicaciones móviles. Para las empresas del sector, la automatización del cobro representa una garantía de liquidez y una reducción drástica de los costos operativos, permitiéndoles ofrecer herramientas de financiamiento con mayor previsibilidad.

Consentimiento explícito y el impacto en los usuarios Desde el organismo regulador aclararon que la implementación de estos débitos automáticos no será compulsiva ni unilateral. Para que una billetera virtual pueda realizar un cargo directo sobre una cuenta bancaria, deberá contar obligatoriamente con la autorización y el consentimiento explícito del cliente al momento de firmar el contrato del préstamo. El sistema funcionará bajo parámetros de seguridad informática similares a los que ya rigen para los servicios e impuestos que se debitan mes a mes, garantizando que el usuario mantenga el control y la visibilidad de los movimientos de su dinero.

Para los analistas de la economía digital, la unificación de los canales de cobro empareja la cancha entre la banca tradicional y las plataformas tecnológicas, fomentando una mayor competencia de tasas y plazos en beneficio de los consumidores. No obstante, las asociaciones de usuarios ya recomiendan prestar especial atención a las «letras chicas» de las nuevas solicitudes de crédito que se tramiten a partir de septiembre, con el fin de tener claridad absoluta sobre las fechas de vencimiento y evitar saldos negativos o giros en descubierto involuntarios en sus cuentas sueldo.

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Economía

Alerta industrial: El dilema de las fábricas santafesinas frente a la avalancha de importaciones

El tejido productivo de la provincia de Santa Fe enfrenta un escenario bisagra debido a la flexibilización de las compras al exterior. Mientras las grandes corporaciones logran optimizar costos accediendo a insumos clave que antes estaban bloqueados, el universo de las pequeñas y medianas empresas locales queda atrapado en una encrucijada crítica ante la falta de competitividad para pelear mano a mano con los productos terminados que llegan de afuera.

Ailén Lazarte

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La apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional generó un impacto de dos velocidades dentro del mapa fabril santafesino, desatando realidades completamente opuestas según el tamaño de la empresa. Por un lado, las industrias de mayor envergadura y con espaldas financieras encuentran en esta flexibilización una oportunidad para destrabar líneas de producción que dependían de tecnología, repuestos o materias primas importadas que escaseaban por las viejas trabas burocráticas. Para este sector concentrado, la medida funciona como un alivio operativo que les permite modernizar procesos, proyectar a mediano plazo y reducir ciertos costos fijos, ganando eficiencia puertas adentro. Sin embargo, la contracara de este proceso es la que genera una profunda alarma en las cámaras industriales de la región, donde advierten que el ingreso irrestricto de bienes terminados —que compiten directamente con lo que se fabrica en el suelo provincial— amenaza con barrer del mapa a sectores históricos que dan empleo a miles de santafesinos.

El principal foco de conflicto que denuncian los empresarios locales radica en las brutales asimetrías estructurales que arrastran las pymes argentinas al momento de salir a competir. No se trata de una incapacidad técnica para producir, sino del combo conocido como el «Costo Argentino». Ahogadas por una presión impositiva asfixiante que no da tregua, costos logísticos internos que vuelven prohibitivo el transporte por camión, y tarifas energéticas y de gas en pleno proceso de dolarización, las fábricas de Santa Fe se encuentran en una posición de extrema vulnerabilidad. Rubros hipersensibles a la mano de obra como el metalmecánico, la línea blanca, el calzado, el plástico y el textil se topan con góndolas inundadas de artículos importados de mercados con subsidios estatales o costos laborales bajísimos, con los cuales es matemáticamente imposible competir en igualdad de condiciones.

Ante este panorama, la preocupación de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y de los distintos centros económicos de la región va en aumento. Los industriales locales vienen sosteniendo que una apertura de mercados «a la intemperie», sin que antes se implemente una reforma laboral profunda, una simplificación tributaria y un financiamiento accesible para reconvertir las plantas, no genera una competencia sana sino una destrucción del mercado interno. Advierten que el freno en la actividad ya se está sintiendo en las principales ciudades del cordón industrial y que, de continuar esta tendencia de contracción del consumo combinada con la presión importadora, el impacto en los niveles de empleo formal de la provincia será inevitable, transformando el entramado social y productivo santafesino de manera irreversible.

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Economía

Buscan modernizar una ley clave en Santa Fe para captar inversiones y potenciar a las pymes

Un anteproyecto busca reemplazar una normativa vigente desde hace casi cinco décadas. La propuesta contempla incentivos fiscales, apoyo al empleo y beneficios diferenciados para pymes y grandes inversiones en Santa Fe.

Ailén Lazarte

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Un sector del empresariado santafesino presentó una propuesta para renovar el esquema legal de promoción de inversiones en la provincia, con el objetivo de generar mejores condiciones para atraer capitales, fomentar la radicación de empresas y estimular el crecimiento de pequeñas, medianas y grandes firmas.

La iniciativa fue impulsada por la Fundación Apertura, que elaboró un anteproyecto para reemplazar la normativa vigente desde 1979, considerada desactualizada frente a las nuevas demandas productivas y tecnológicas. El planteo apunta a construir un marco más competitivo, flexible y alineado con los desafíos económicos actuales.

Entre los principales cambios, el proyecto propone dividir el acceso a beneficios en dos regímenes diferenciados. Por un lado, un esquema automático orientado a micro, pequeñas y medianas empresas, con incentivos fiscales predeterminados y plazos claros. Por otro, un régimen contractual pensado para grandes inversiones estratégicas, que permitiría acuerdos específicos con el Gobierno provincial.

Además de la industria tradicional, el nuevo marco incorporaría sectores vinculados a la innovación y la economía del conocimiento, como software, inteligencia artificial, biotecnología, robótica, telecomunicaciones, energías renovables, centros de datos y producción audiovisual. También contempla beneficios para proyectos de reciclado, logística y servicios de alto valor agregado.

En materia impositiva, la propuesta incluye créditos fiscales aplicables a Ingresos Brutos, exenciones en Sellos, Inmobiliario y tributos ligados al consumo energético productivo. Para grandes desembolsos, incluso prevé estabilidad fiscal y alivios tributarios de largo plazo, buscando competir con otros regímenes nacionales y provinciales que hoy captan inversiones.

Otro de los ejes centrales es la generación de empleo formal. El proyecto contempla subsidios por nuevas contrataciones durante los primeros años, con incentivos adicionales para empresas exportadoras, radicaciones en zonas prioritarias y contratación de jóvenes, mujeres o personas con discapacidad.

Según sus impulsores, la actualización permitiría dejar atrás un modelo burocrático y limitado para pasar a un sistema más ágil, digitalizado y previsible, capaz de fortalecer el entramado productivo santafesino y mejorar la competitividad frente a otras provincias.

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