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Política

Histórico: Rosario se convierte en ciudad autónoma y abre una nueva etapa institucional

Por unanimidad en general, pero abstenciones y votos divididos artículo por artículo, el Concejo aprobó la ordenanza que declara la autonomía, habilita el ejercicio inmediato de competencias y convoca a una Convención Estatuyente que después de los comicios de 2027 redactará una miniconstitución local. Un cambio esperado desde hace décadas que reconfigura el estatus de la ciudad frente a la Provincia y la Nación

Ailén Lazarte

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Por primera vez en su historia, Rosario fue declarada ciudad autónoma. La decisión se tomó este jueves por la noche en el Concejo Municipal, donde —aunque la votación en general fue unánime— parte de la oposición se abstuvo o votó en contra de algunos artículos puntuales. El hito se concreta pocos meses después de que la reforma constitucional santafesina habilitara a los municipios a adoptar este estatus, un reclamo que Rosario sostiene desde que la autonomía municipal fue incorporada a la Constitución nacional en 1994.

La ordenanza aprobada supone un doble avance. Por un lado, la Municipalidad podrá asumir de manera directa un amplio paquete de competencias económicas, administrativas, financieras, ambientales y urbanísticas. Entre ellas: endeudamiento sin aval provincial, regulaciones de arbolado y antenas, régimen propio de compras y expropiaciones, administración de vehículos del corralón y manejo de procedimientos administrativos. Todo esto sin depender de autorizaciones de otras jurisdicciones.
Por otro lado, se enciende el proceso estatuyente: en 2027 se elegirán 28 convencionales encargados de redactar la primera Carta Orgánica de Rosario, el documento que delineará la estructura institucional de la nueva ciudad autónoma.

El intendente Pablo Javkin buscaba que la autonomía quedara aprobada antes del recambio del 10 de diciembre —cuando Unidos perderá la mayoría propia— y, además, aspiraba a un acompañamiento pleno de todas las fuerzas políticas. La ordenanza fue debatida durante un mes y medio en la comisión de Gobierno, con participación constante del Ejecutivo y de distintos actores involucrados, incluido el Sindicato de Trabajadores Municipales. El texto viajó innumerables veces entre el Palacio de los Leones y el Palacio Vasallo, y aun así la sesión llegó con diferencias abiertas.

La reunión, prevista para las 13, recién inició a las 19.30, minutos después de que el Ejecutivo incorporara las últimas modificaciones solicitadas por sectores opositores. Los cambios no alcanzaron para satisfacer a todos, pero sí para asegurar la aprobación en general, que llegó tras casi cuatro horas de un debate áspero por momentos y coronado con un aplauso cerrado de los 28 concejales.

Aunque aprobada como una única norma, la ordenanza quedó estructurada en tres bloques: la declaración formal de autonomía; el ejercicio inmediato de nuevas competencias económicas, administrativas y financieras; y la convocatoria a una Convención Estatuyente para redactar la Carta Orgánica, una suerte de “mini Constitución” local.

Un debate cargado de tensiones

Las objeciones de la oposición se concentraron principalmente en esa segunda parte —la que habilita el ejercicio inmediato de la autonomía— y en algunos puntos vinculados al proceso estatuyente. En este último tramo, los reparos apuntaron a que el Ejecutivo incluyera un temario sugerido y a la falta de garantías de una participación ciudadana amplia durante la elaboración de la Carta Orgánica. Dicho proceso comenzará tras las elecciones de 2027, cuando los 28 convencionales estatuyentes se elijan junto con el próximo intendente y la mitad del Concejo Municipal.

Política

«Defienda el cambio y no a Adorni»: el fuerte freno del PRO al gobierno de Javier Milei

El pacto de convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza sumó su capítulo más tenso y explícito. A través de sus canales oficiales, el partido liderado por Mauricio Macri le envió un mensaje directo y sin anestesia al presidente Javier Milei, exigiéndole que suelte la mano de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por el escándalo judicial en torno a las inconsistencias y rectificaciones en su declaración jurada de bienes.

Ailén Lazarte

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«Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni», sentenció el partido amarillo de forma tajante. El detonante de la furia macrista fue la admisión pública del propio Adorni sobre haber omitido declarar fondos y bienes en sus presentaciones anteriores ante la Oficina Anticorrupción, un hecho que justificó como un supuesto error aritmético relacionado con inversiones pasadas en criptomonedas, pero que para el PRO cruzó un límite ético intolerable.

Desde el partido fundado por Macri calificaron el accionar del jefe de Gabinete como un hecho de extrema gravedad institucional. «Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», dispararon en un durísimo comunicado previo, marcando una distancia ética insalvable con el entorno íntimo de la Casa Rosada.

Para la cúpula del PRO, sostener a Adorni a capa y espada erosiona la bandera de la transparencia que el propio electorado del cambio le demanda a la gestión actual. El reclamo abierto busca obligar a Milei a reaccionar antes de que la presión escale en el Parlamento, donde bloques opositores ya mueven fichas para activar pedidos de interpelación y hasta una eventual moción de censura contra el coordinador de ministros.

Con esta estocada, el PRO deja en claro que su rol de aliado legislativo clave no implica un cheque en blanco frente a presuntas irregularidades patrimoniales, tensionando al máximo el cordón umbilical político que lo une con los libertarios en un momento clave para la economía del país.

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Política

Pullaro posterga la definición sobre su reelección y se refugia en la gestión: «No sé si voy a ser candidato»

Maximiliano Pullaro prefiere jugar al ajedrez con el tiempo. A pesar de que el escenario político santafesino ya mira de reojo el próximo año electoral, el mandatario provincial optó por mantener la cautela respecto a una eventual candidatura para repetir mandato. «No está definido, estoy entusiasmado con la gestión», aseguró, en una sutil maniobra para esquivar las presiones lógicas de las urnas y centrar el foco en el día a día de su administración.

Ailén Lazarte

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Musculatura política en expansión

Al ser consultado sobre el lugar que ocupará en las boletas, Pullaro optó por la prudencia: “No te puedo decir porque no sé si voy a ser candidato dentro de un año”, admitió. Sin embargo, detrás de la cautela discursiva, el gobernador aprovechó para mostrar la fortaleza territorial del frente oficialista Unidos para Cambiar Santa Fe, que continúa ampliando su base de sustentación:

  • De 11 a 15 partidos: La coalición de gobierno expandió su estructura formal.

  • Apertura institucional: Se sumaron diversas entidades intermedias de la provincia.

  • Anclaje territorial: Incorporaron el apoyo de organizaciones barriales y sectores independientes.

Para el titular de la Casa Gris, este crecimiento es el dato clave del escenario actual, más allá de los nombres propios. «Estoy muy, pero muy entusiasmado con la gestión que estamos llevando adelante», remarcó, buscando ligar el futuro de su espacio a los resultados de las políticas de gobierno antes que a una campaña anticipada.

La gestión como prioridad

Al postergar las definiciones sobre su futuro y evitar bendecir sucesores o candidaturas alternativas, Pullaro envía un mensaje claro a su propia tropa y a la oposición: la mejor carta de presentación de cara a las urnas serán los resultados de la gestión presente. Con un frente heterogéneo que sigue sumando actores, el gobernador elige que la gestión hable primero antes de definir los casilleros de la boleta.

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Política

Máxima tensión en el Gabinete: Patricia Bullrich le ofreció su renuncia a Javier Milei tras diferenciarse del Gobierno

La Ministra de Seguridad puso su cargo a disposición del Presidente luego de manifestar públicamente su desacuerdo con una decisión estratégica vinculada a un polémico pliego judicial para la Corte Suprema. El ofrecimiento expone las primeras grietas de peso en la cúpula de la alianza gobernante.

Ailén Lazarte

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El quiebre por un pliego judicial estratégico

La interna en la mesa chica del Gobierno nacional alcanzó su punto de mayor ebullición. Patricia Bullrich, una de las espadas políticas más importantes de la gestión, le ofreció formalmente su renuncia al presidente Javier Milei. El detonante de este cimbronazo político fue el marcado y público distanciamiento que tomó la funcionaria respecto a la postulación de un polémico pliego judicial impulsado por la Casa Rosada para ocupar una de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Bullrich, quien lidera el ala del PRO firmemente alineada con La Libertad Avanza, manifestó de forma abierta sus diferencias éticas y operativas con el candidato propuesto por el Ejecutivo. Esta postura no tardó en generar cortocircuitos con el entorno más cercano del mandatario, donde interpretaron sus declaraciones como un quiebre en la disciplina partidaria y un desafío directo a la autoridad presidencial en un tema considerado de máxima prioridad institucional.

Negociaciones a contrarreloj en la Casa Rosada

El ofrecimiento de la renuncia activó de inmediato un comité de crisis en los despachos de Balcarce 50 para evaluar los costos políticos de una eventual salida. La Ministra de Seguridad cuenta con un altísimo índice de aprobación dentro de la base electoral oficialista gracias a su agenda de «mano dura» y la lucha contra el narcotráfico en puntos críticos como Rosario, por lo que su salida representaría un duro golpe para la gobernabilidad y la imagen pública del espacio.

El trasfondo del conflicto: Mientras algunos sectores del Gobierno buscan contener el daño y convencer a la ministra de permanecer en su puesto bajo un esquema de tregua, los sectores más duros del riñón presidencial exigen que se acepte la dimisión si no hay un alineamiento total y absoluto con las decisiones estratégicas de la gestión.

En las próximas horas se esperan reuniones clave entre Milei, sus asesores más íntimos y la propia Bullrich para definir si el ofrecimiento de renuncia es rechazado —lo que obligaría a reconfigurar los términos de la convivencia interna— o si se encamina hacia un recambio ministerial que alteraría por completo el mapa de poder del gabinete nacional de cara al resto del año legislativo.

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