CONECTATE CON NOSOTROS

Política

Las razones por las que Duhalde habló de un posible golpe de Estado

Hace unos días, el expresidente generó polémica al poner en duda la realización de las elecciones legislativas del año que viene. Luego pidió disculpas, pero en privado enumeró cada una de sus preocupaciones.

eltribuno

Publicado

en

Hace unos días, el expresidente Eduardo Duhalde generó polémica al instalar la posibilidad de que las elecciones legislativas de 2021 no se realicen por la ocurrencia de un supuesto golpe de Estado. Además, habló de la posibilidad de una «guerra civil» y anticipó que la crisis económica y social será peor que la de 2001.

Duhalde luego pidió disculpas por sus palabras y las atribuyó a los problemas psicológicos que provoca la cuarentena. Sin embargo, muchos dirigentes, tanto oficialistas como opositores, coinciden en privado con el expresidente en que la crisis económica y social generada por la pandemia y el confinamiento impuesto por el Gobierno hizo entrar a la Argentina en una dinámica de consecuencias desconocidas.

El expresidente inició hace varias semanas una ronda de intercambios sobre la coyuntura, la manera de afrontar la pandemia en el país y el modo de gobernar de Fernández con el titular de la Unión Cívica Radical (UCR), Alfredo Cornejo; con la presidente del PRO, Patricia Bullrich; con el jefe de la bancada de los diputados del interbloque de Juntos para el Cambio, Mario Negri; con gremialistas como el gastronómico Luis Barrionuevo; y con gobernadores e intendentes bonaerenses amigos suyos. También habló de sus preocupaciones con el propio presidente Alberto Fernández.

Según consigna ClarínDuhalde está desilusionado y cree que Fernández no puede seguir dejándose influir por su vicepresidenta. «Hay que aislar a Cristina; haceme caso, rompé con ella o frenala», le habría dicho al propio presidente en una de las reuniones que tuvo con él en la Quinta de Olivos.

El principal temor de Duhalde es que vuelva un «que se vayan todos». Hay señales de que es probable que se esté incubando un hartazgo de ese estilo en la sociedad. A solo nueve meses de asumir el Presidente, ya se produjeron tres grandes movilizaciones en contra del oficialismo a pesar de los riesgos asociados a la pandemia.

En la provincia de Buenos Aires hay cada vez más manifestaciones de vecinos que se juntan en las esquinas de múltiples municipios para quejarse por los asaltos o crímenes cometidos por delincuentes capaces de matar para robarse casi nada. En este sentido, el presidente anunció que reforzarán la seguridad en los próximos días enviando a Gendarmería a los distritos más complicados.

Las tomas de tierras también alteran a la gobernación de Buenos Aires por no poder evitarlas. Ocurrieron en terrenos de los partidos de Guernica, Moreno, La Plata, La Matanza. La situación es crítica en la Patagonia. Grupos radicalizados que dicen ser parte de las comunidades mapuches son cada vez más violentos con vecinos de Villa Mascardi, El Bolsón. Situaciones similares se vivieron en Córdoba, Corrientes o Chaco. Las fuerzas policiales locales no actuaron o llegaron cuando los hechos estaban consumados.

El impacto que generó la frase de Duhalde sobre la posibilidad de que no se realizaran las elecciones el año próximo es un escenario que efectivamente se analizó en la Cámara Nacional Electoral, más que nada por la posibilidad de que en la fecha de las elecciones aún existan problemas irresueltos debido a la pandemia. Autoridades de la Cámara Electoral se reunieron con el Gobierno y funcionarios nacionales ratificaron que las elecciones legislativas del 2021 se harán sí o sí.

Según explica Clarín, Duhalde habló de golpe de Estado porque sus conocidos en el Ejército le hicieron conocer que se está conformando un partido de ultra derecha en Buenos Aires que quiere legitimar a las Fuerzas Armadas.

Continuar Leyendo

Política

«Defienda el cambio y no a Adorni»: el fuerte freno del PRO al gobierno de Javier Milei

El pacto de convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza sumó su capítulo más tenso y explícito. A través de sus canales oficiales, el partido liderado por Mauricio Macri le envió un mensaje directo y sin anestesia al presidente Javier Milei, exigiéndole que suelte la mano de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por el escándalo judicial en torno a las inconsistencias y rectificaciones en su declaración jurada de bienes.

Ailén Lazarte

Publicado

en

«Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni», sentenció el partido amarillo de forma tajante. El detonante de la furia macrista fue la admisión pública del propio Adorni sobre haber omitido declarar fondos y bienes en sus presentaciones anteriores ante la Oficina Anticorrupción, un hecho que justificó como un supuesto error aritmético relacionado con inversiones pasadas en criptomonedas, pero que para el PRO cruzó un límite ético intolerable.

Desde el partido fundado por Macri calificaron el accionar del jefe de Gabinete como un hecho de extrema gravedad institucional. «Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», dispararon en un durísimo comunicado previo, marcando una distancia ética insalvable con el entorno íntimo de la Casa Rosada.

Para la cúpula del PRO, sostener a Adorni a capa y espada erosiona la bandera de la transparencia que el propio electorado del cambio le demanda a la gestión actual. El reclamo abierto busca obligar a Milei a reaccionar antes de que la presión escale en el Parlamento, donde bloques opositores ya mueven fichas para activar pedidos de interpelación y hasta una eventual moción de censura contra el coordinador de ministros.

Con esta estocada, el PRO deja en claro que su rol de aliado legislativo clave no implica un cheque en blanco frente a presuntas irregularidades patrimoniales, tensionando al máximo el cordón umbilical político que lo une con los libertarios en un momento clave para la economía del país.

Continuar Leyendo

Política

Pullaro posterga la definición sobre su reelección y se refugia en la gestión: «No sé si voy a ser candidato»

Maximiliano Pullaro prefiere jugar al ajedrez con el tiempo. A pesar de que el escenario político santafesino ya mira de reojo el próximo año electoral, el mandatario provincial optó por mantener la cautela respecto a una eventual candidatura para repetir mandato. «No está definido, estoy entusiasmado con la gestión», aseguró, en una sutil maniobra para esquivar las presiones lógicas de las urnas y centrar el foco en el día a día de su administración.

Ailén Lazarte

Publicado

en

Musculatura política en expansión

Al ser consultado sobre el lugar que ocupará en las boletas, Pullaro optó por la prudencia: “No te puedo decir porque no sé si voy a ser candidato dentro de un año”, admitió. Sin embargo, detrás de la cautela discursiva, el gobernador aprovechó para mostrar la fortaleza territorial del frente oficialista Unidos para Cambiar Santa Fe, que continúa ampliando su base de sustentación:

  • De 11 a 15 partidos: La coalición de gobierno expandió su estructura formal.

  • Apertura institucional: Se sumaron diversas entidades intermedias de la provincia.

  • Anclaje territorial: Incorporaron el apoyo de organizaciones barriales y sectores independientes.

Para el titular de la Casa Gris, este crecimiento es el dato clave del escenario actual, más allá de los nombres propios. «Estoy muy, pero muy entusiasmado con la gestión que estamos llevando adelante», remarcó, buscando ligar el futuro de su espacio a los resultados de las políticas de gobierno antes que a una campaña anticipada.

La gestión como prioridad

Al postergar las definiciones sobre su futuro y evitar bendecir sucesores o candidaturas alternativas, Pullaro envía un mensaje claro a su propia tropa y a la oposición: la mejor carta de presentación de cara a las urnas serán los resultados de la gestión presente. Con un frente heterogéneo que sigue sumando actores, el gobernador elige que la gestión hable primero antes de definir los casilleros de la boleta.

Continuar Leyendo

Política

Máxima tensión en el Gabinete: Patricia Bullrich le ofreció su renuncia a Javier Milei tras diferenciarse del Gobierno

La Ministra de Seguridad puso su cargo a disposición del Presidente luego de manifestar públicamente su desacuerdo con una decisión estratégica vinculada a un polémico pliego judicial para la Corte Suprema. El ofrecimiento expone las primeras grietas de peso en la cúpula de la alianza gobernante.

Ailén Lazarte

Publicado

en

El quiebre por un pliego judicial estratégico

La interna en la mesa chica del Gobierno nacional alcanzó su punto de mayor ebullición. Patricia Bullrich, una de las espadas políticas más importantes de la gestión, le ofreció formalmente su renuncia al presidente Javier Milei. El detonante de este cimbronazo político fue el marcado y público distanciamiento que tomó la funcionaria respecto a la postulación de un polémico pliego judicial impulsado por la Casa Rosada para ocupar una de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Bullrich, quien lidera el ala del PRO firmemente alineada con La Libertad Avanza, manifestó de forma abierta sus diferencias éticas y operativas con el candidato propuesto por el Ejecutivo. Esta postura no tardó en generar cortocircuitos con el entorno más cercano del mandatario, donde interpretaron sus declaraciones como un quiebre en la disciplina partidaria y un desafío directo a la autoridad presidencial en un tema considerado de máxima prioridad institucional.

Negociaciones a contrarreloj en la Casa Rosada

El ofrecimiento de la renuncia activó de inmediato un comité de crisis en los despachos de Balcarce 50 para evaluar los costos políticos de una eventual salida. La Ministra de Seguridad cuenta con un altísimo índice de aprobación dentro de la base electoral oficialista gracias a su agenda de «mano dura» y la lucha contra el narcotráfico en puntos críticos como Rosario, por lo que su salida representaría un duro golpe para la gobernabilidad y la imagen pública del espacio.

El trasfondo del conflicto: Mientras algunos sectores del Gobierno buscan contener el daño y convencer a la ministra de permanecer en su puesto bajo un esquema de tregua, los sectores más duros del riñón presidencial exigen que se acepte la dimisión si no hay un alineamiento total y absoluto con las decisiones estratégicas de la gestión.

En las próximas horas se esperan reuniones clave entre Milei, sus asesores más íntimos y la propia Bullrich para definir si el ofrecimiento de renuncia es rechazado —lo que obligaría a reconfigurar los términos de la convivencia interna— o si se encamina hacia un recambio ministerial que alteraría por completo el mapa de poder del gabinete nacional de cara al resto del año legislativo.

Continuar Leyendo

Tendencias