La empresa Aguas Santafesinas Sociedad Anónima logró cobrar el 70% de su facturación, una cifra que está a solo 15 puntos porcentuales de lo que habitualmente logra el 85%.
El dato es alentador para la compañía estatal, en medio de un panorama generalizado de fuertes derrumbes en la recaudación de los servicios públicos en todo el país. Aunque también debe advertirse que Assa necesita -pese a su aceptable nivel de cobros- como nunca del auxilio de los aportes del sector público provincial para prestar los servicios de agua potable y cloacas en 14 distritos de la Provincia. En otras palabras, los fondos del Estado llegan a solo un tercio de los santafesinos, que viven en el área de concesión de Assa.
Se estima que hoy un 60% de los costos de Aguas son sostenidos con fondos públicos provinciales, y que esa cifra crecerá.
Tarifa plana
En las cifras de la recaudación de Aguas es interesante aclarar que, normalmente, el 80% de pagos en tiempo y forma por parte de los usuarios llega luego de los reclamos y otras gestiones de cobranza- a un 92%, con lo que es finalmente un 8% lo facturado que no se logra percibir.
¿Cuál es la diferencia principal entre Aguas y otros servicios, que a duras penas desde que comenzó la cuarentena apenas logran el cobro de un 50 o 60% de lo facturado?
Una explicación es que para la mayoría de los usuarios residenciales existe una tarifa plana, que solo aumenta con los cambios en el valor del metro cúbico, por la ausencia de caudalímetros.
Y cuando la tarifa es plana gana terreno el débito automático. Los consumidores que cuentan con ingresos fijos mensuales seguros son más proclives a dejar que los bancos hagan el trabajo del pago, siempre que se trate de un servicio en el que no haya sorpresas.
El consumo presunto (no cambia según los metros cúbicos que en realidad requieren los hogares) se reveló como un aliado para que el impacto de la cuarentena sea menor.
Débito automático
Aproximadamente, el 40 por ciento de los usuarios residenciales ha optado por pagos con medios digitales, en especial, el débito automático. En la empresa se supone que esa proporción debería subir unos diez puntos más y llegar al 50%, por el grado de bancarización de los usuarios (en las ciudades más pobladas).
En la actualidad, hay 170 mil medidores en clientes residenciales sobre 400 mil conexiones domiciliarias que podrían ser medidas. En toda la concesión son 710 mil las facturas para todas las categorías.
En otras palabras, en Aguas se mide apenas el 40% de lo «técnicamente medible», que es sólo una parte del total de los clientes residenciales.
La gran mayoría sigue pagando el agua y las cloacas como si fuera un impuesto.
Esa debilidad en la infraestructura es una fortaleza para sostener la cobranza.
El cobro del agua y las cloacas de acuerdo con la superficie, la ubicación y el valor de los inmuebles sin medición- predomina en las dos ciudades más importantes, Rosario y Santa Fe, donde la disponibilidad de agua cruda de calidad para su potabilización no es un problema. Otras ciudades, como Rafaela, tienen medido el 95% de sus usuarios.
La mayoría entonces tiene una tarifa plana, lo que invita a tomar la decisión de adherir al débito automático.
Dos años sin subas
Una de las razones para explicar que el cumplimiento llegue al 70% es el costo: las boletas de Aguas Santafesinas SA son producto de una fórmula tarifaria, que no ha variado en casi dos años.