Un raid de violencia de género, privación de la libertad y amenazas con armas de fuego en la región del departamento San Jerónimo terminó con una condena judicial en los tribunales de Santa Fe. Rosendo Aníbal Oyarzabal, un vecino de 64 años oriundo de Gálvez, admitió su culpabilidad en una serie de graves delitos cometidos contra dos mujeres en distintos contextos, logrando un acuerdo de juicio abreviado.
La sentencia, rubricada por la jueza Celeste Minniti, establece una pena de tres años de ejecución condicional. La resolución no solo contempla la sanción penal y una multa económica, sino que además obliga a Oyarzabal a abonar una indemnización de $1.500.000 a cada una de las damnificadas en concepto de reparación.
El acuerdo fue coordinado entre la defensa del acusado y el fiscal de la causa, Julio Lema. Tras la investigación, Oyarzabal asumió la autoría de los delitos de lesiones leves dolosas calificadas (por mediar violencia de género), coacciones calificadas por el uso de arma, privación ilegítima de la libertad, amenazas calificadas por el empleo de arma y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
La cronología de la violencia
La trama delictiva que acorraló al imputado se compone de dos graves episodios ocurridos en diferentes fechas. El primero de ellos se registró la noche del miércoles 29 de octubre del año pasado, minutos antes de las 22:30. Oyarzabal manejaba su camioneta por la localidad de Gálvez acompañado por una de las víctimas. Al aproximarse a la casa de la madre de la mujer, se desató una violenta discusión en el habitáculo. El agresor la atacó físicamente, provocándole heridas en la cara y en uno de sus brazos. Al escuchar los gritos de auxilio, la madre de la víctima salió a la calle para intervenir, momento en el cual Oyarzabal extrajo un arma de fuego corta y la amenazó de muerte antes de escapar.
El segundo hecho ocurrió más recientemente, el pasado 1° de junio. El hombre de 64 años pasó a buscar a otra mujer en su vehículo por un domicilio de Gálvez. En un tramo del viaje, la acompañante manifestó su intención de bajarse, pero Oyarzabal bloqueó las salidas y aceleró, llevándola contra su voluntad hacia la localidad vecina de López.
Durante el cautiverio en la camioneta, la mujer aprovechó una distracción del conductor para arrojarse del vehículo. Al percatarse de la huida, el agresor la persiguió y utilizó un cuchillo de cocina para amedrentarla.
Allanamiento y secuestro de armamento
Pocos días después de este último incidente, las fuerzas policiales ejecutaron una orden de allanamiento en la vivienda donde Oyarzabal se estaba instalando en la localidad de López. Allí se procedió a su detención y al secuestro de dos armas largas: una escopeta calibre .16 y otra calibre .36, ambas peritadas y declaradas aptas para el disparo, las cuales el acusado mantenía de forma ilegal.