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Policiales

Guerra de clanes en el Fonavi de Rouillon y Seguí: Las traiciones internas que desangran a la banda de «Los Menores»

Un pormenorizado informe judicial expone el violento trasfondo de los últimos homicidios registrados en la zona oeste de Rosario. Antiguos aliados comerciales de la organización liderada por los hermanos Villalba rompieron pactos territoriales, desatando una sangrienta disputa por el control del narcomenudeo.

Ailén Lazarte

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El mapa de la violencia en el corazón del Fonavi

El complejo de viviendas de Rouillon y Seguí se convirtió en el epicentro de una feroz disputa territorial que mantiene en vilo a los vecinos de la zona oeste de Rosario. Detrás de las balaceras y los homicidios que se recrudecieron en las últimas semanas, los investigadores judiciales lograron identificar una compleja trama de internas y «vueltos» entre integrantes de una misma organización criminal autóctona del barrio: la banda conocida comercialmente en el ambiente delictivo como «Los Menores».

Esta facción, que supo consolidar un fuerte dominio territorial bajo las directivas de los hermanos Villalba, sufre hoy una sangrienta fractura interna. De acuerdo a las planillas de investigación criminal, el conflicto se desató cuando segundas y terceras líneas de la organización decidieron independizarse, cortar el flujo de recaudación hacia la cúpula y comenzar a disputar por cuenta propia los búnkeres y los pasillos estratégicos del complejo habitacional, rompiendo los históricos códigos de lealtad que unían a las familias del sector.

La lógica de la traición y los crímenes de bandera

Los últimos hechos de sangre registrados en la jurisdicción no fueron ataques de bandas rivales externas, sino ejecuciones planificadas desde adentro. La mecánica repetida en los legajos fiscales revela emboscadas en las que las víctimas fueron citadas por personas de su extrema confianza —en muchos casos, compañeros de andanzas de toda la vida en los monoblocks— para luego ser ejecutadas a corta distancia. Esta metodología de «la traición» busca no solo eliminar la competencia, sino enviar un mensaje disciplinador hacia el resto de los eslabones de la cadena de venta.

El impacto en el territorio: El recrudecimiento de estos homicidios por venganzas internas forzó una reconfiguración de los patrullajes de las fuerzas de seguridad provinciales y federales en el cuadrante de Rouillon, Seguí, Maradona y bulevar Segui, un sector catalogado como de alta prioridad por la recurrencia de abusos de armas de fuego en la vía pública.

La justicia penal, a través de las unidades de Homicidios Dolosos, trabaja en procesar las escuchas telefónicas y el material extraído de teléfonos celulares secuestrados en las cárceles y en los últimos allanamientos en el Fonavi. Los fiscales apuntan a cortar las directivas que siguen saliendo desde los penales, sindicadas como el verdadero motor de una guerra de desgaste donde los antiguos soldaditos de los Villalba ahora se transformaron en los principales enemigos de la estructura que los vio nacer.

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Grave falla institucional: Suspenderán a una fiscal por demorar la imputación de un agresor que luego cometió un femicidio

El tribunal evaluador resolvió sancionar a una funcionaria del Ministerio Público de la Acusación tras comprobarse que cajoneó las denuncias previas de una víctima de violencia de género. Semanas después de la inacción judicial, el agresor terminó asesinando a la mujer.

Ailén Lazarte

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Una omisión de funciones con consecuencias fatales

El desempeño del Poder Judicial en las causas de violencia de género vuelve a quedar bajo la lupa en la provincia de Santa Fe. Un tribunal de disciplina resolvió avanzar con la suspensión efectiva en sus funciones para una fiscal adjunta, tras confirmarse severas irregularidades y demoras injustificadas en la tramitación de una causa por amenazas y agresiones físicas. La gravedad del caso radica en que, debido a la tardía imputación del denunciado por parte de la funcionaria, el agresor permaneció en libertad y, pocas semanas después, terminó cometiendo el femicidio de la víctima.

La investigación interna demostró que la víctima había acudido reiteradamente a las dependencias oficiales para solicitar medidas de protección y denunciar el hostigamiento sistemático que sufría. A pesar de contar con informes de riesgo y evidencias materiales suficientes para ordenar la detención o al menos formalizar los cargos contra el violento, la carpeta judicial permaneció paralizada en el despacho de la fiscal, privando a la mujer de las garantías básicas de seguridad estatal.

Sanción disciplinaria y el avance de la causa de fondo

La resolución de la suspensión marca un fuerte precedente en el control del desempeño de los operadores judiciales de la provincia. Las auditorías del Ministerio Público de la Acusación (MPA) determinaron que la conducta de la funcionaria encuadró en un incumplimiento grave de los deberes de funcionario público con perspectiva de género, una directriz que por ley es de aplicación obligatoria y urgente para todos los fiscales que reciben este tipo de presentaciones territoriales.

El estado de la causa: Mientras la sanción a la fiscal sigue su curso administrativo, el femicida ya enfrenta el proceso penal correspondiente bajo la órbita de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas. El tribunal a cargo del debate ya dictó condenas efectivas de prisión para el autor material, al tiempo que se revisan los protocolos de enlace entre las comisarías y los fiscales de turno para evitar que la burocracia vuelva a dejar desamparada a una víctima.

La medida disciplinaria generó una fuerte repercusión en los colectivos de derechos humanos y organizaciones feministas de la región, quienes vienen señalando de forma sistemática la falta de celeridad de las fiscalías en la gestión de las medidas de distancia y los botones de pánico, advirtiendo que la ventana de tiempo que se pierde por la inacción del Estado suele ser la diferencia entre la vida y la muerte.

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Detuvieron a una agente de la PDI por filtrar información en una causa federal por narcotráfico

La efectivo de la Policía de Investigaciones de Santa Fe fue arrestada en el norte provincial bajo la sospecha de haber alertado a sospechosos sobre allanamientos inminentes. La investigación, bajo órbita de la Justicia Federal, busca determinar el alcance de la complicidad interna dentro de la fuerza de seguridad.

Ailén Lazarte

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El arresto de la efectivo y la hipótesis de la fiscalía

El Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la Justicia Federal coordinaron un procedimiento en el norte de la provincia de Santa Fe que culminó con la detención de una mujer miembro de la Policía de Investigaciones (PDI). Sobre la uniformada pesa la grave acusación de haber incurrido en la filtración de datos reservados y secretos sumarios vinculados a una pesquisa en curso por comercialización de estupefacientes a gran escala. Según los indicios recabados por los investigadores, el accionar de la agente habría permitido que los principales investigados en la red narco eludieran los operativos de captura y ocultaran material de valor probatorio.

Las sospechas sobre el desempeño de la efectivo comenzaron a corporizarse tras cruzamientos telefónicos y peritajes informáticos ordenados en el marco de la causa madre. Los analistas detectaron comunicaciones y accesos no autorizados a sistemas informáticos de seguridad que coincidían temporalmente con momentos críticos de la investigación, lo que motivó que el juzgado interviniente ordenara de inmediato su apartamiento de las funciones, el allanamiento de su domicilio particular y el secuestro de sus dispositivos electrónicos personales.

Gravedad institucional y la depuración interna

El caso generó una fuerte repercusión en la cúpula del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial, dado que la PDI es la fuerza de elite encargada de auxiliar a los fiscales en las investigaciones de delitos complejos y bandas criminales organizadas. El arresto de la policía reactivó las alarmas sobre los niveles de permeabilidad y connivencia de sectores de las fuerzas de seguridad con las redes delictivas territoriales, un fenómeno que las autoridades vienen intentando combatir mediante auditorías internas y la intervención de Asuntos Internos.

En las próximas horas, la detenida será trasladada para prestar declaración indagatoria ante los tribunales correspondientes, donde se le formularán los cargos formales por incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento agravado y violación de secretos. Mientras tanto, los investigadores ministeriales continúan auditando las carpetas informáticas en las que trabajaba la agente para descartar la existencia de otros integrantes de la fuerza implicados en las maniobras de encubrimiento.

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Condena récord en Rosario: Perpetua para 12 miembros de la banda de «Fran» Riquelme por 42 delitos

La Justicia santafesina finalizó el debate oral contra una de las organizaciones criminales más violentas de la región. El tribunal impuso las máximas sanciones para los principales integrantes del clan tras acreditarse su responsabilidad en un extenso entramado delictivo que incluyó 42 hechos juzgados, marcando un precedente institucional sin antecedentes inmediatos en la provincia.

Ailén Lazarte

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El alcance de las condenas y las dimensiones del proceso

El juicio oral y público contra la estructura delictiva comandada por Francisco «Fran» Riquelme concluyó con una resolución calificada como histórica por los operadores del sistema judicial de Rosario. Los magistrados a cargo del tribunal dictaron doce condenas a prisión perpetua para las segundas líneas y los sicarios de la banda, además de imponer severas penas de cumplimiento efectivo para el resto de los componentes de la red. Las dimensiones del debate reflejan la magnitud del golpe a la organización: se ventilaron de manera simultánea 42 hechos delictivos, una cifra que expone el nivel de despliegue territorial que el grupo mantenía en diversos barrios de la ciudad.

La fiscalía logró probar a lo largo de las audiencias que la facción operaba como una asociación ilícita altamente violenta, responsable de una seguidilla de homicidios ejecutados por encargo, tentativas de asesinato, extorsiones comerciales y balaceras intimidatorias contra objetivos institucionales y viviendas particulares. El volumen de evidencia testimonial, los peritajes balísticos y las intervenciones telefónicas presentadas durante el debate resultaron determinantes para que el tribunal validara la calificación penal más gravosa contemplada en el Código Penal Argentino.

Un precedente judicial clave en la lucha contra las organizaciones complejas

El resultado de este juicio representa un hito institucional en la provincia de Santa Fe, no solo por la cantidad de penas máximas dictadas en una sola sentencia, sino por la capacidad del Ministerio Público de la Acusación (MPA) para unificar decenas de legajos de investigación en un único debate de alta complejidad. Según destacaron fuentes judiciales, este abordaje integral permitió demostrar de manera fehaciente cómo las directivas emanadas desde los establecimientos penitenciarios se traducían en ejecuciones materiales en las calles, desarticulando el argumento de que se trataba de hechos delictivos aislados.

La sentencia fue recibida con fuerte repercusión tanto en el ámbito político como en las fuerzas de seguridad, donde se evaluó el fallo como una señal de firmeza institucional frente a las estructuras ligadas al crimen organizado y al control de territorios. Mientras las defensas de los imputados anticiparon que recurrirán la resolución ante las instancias de apelación correspondientes, las autoridades judiciales dispusieron el mantenimiento de estrictos protocolos de detención para los condenados, con el objetivo de neutralizar su capacidad operativa dentro del sistema carcelario.

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