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Política

Encuesta incómoda: Alberto Fernández y Sergio Massa ya no le suman nada a Cristina Kirchner

Lo midió la consultora Synopsis. El Presidente y el titular de Diputados habían sido clave para el triunfo en 2019.

eltribuno

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Encuesta incómoda: Alberto Fernández y Sergio Massa ya no le suman nada a Cristina Kirchner

No está clara la cantidad pero si la calidad del plus: en 2019, repiten aún hoy los encuestadores y el círculo rojo de la política, sin los votos que aportaron las figuras moderadas de Alberto Fernández y Sergio MassaCristina Kirchner no podría haber vuelto a la Casa Rosada. ¿Ella tenía 30% y entre sus ex jefes de Gabinete sumaron los 18% restantes? Es una cuenta que suena verosímil. Como que ahora, a la luz de los resultados en las últimas PASO, ese valor agregado se esfumó.

Una nueva encuesta a la que se accedió este martes le pone sal a esa herida interna. Es de Synopsis, un consultora creada en 2015 e insertada en el mundo de la política. Todos los meses presenta un monitoreo de opinión pública.

En su último trabajo, tras las primarias, se reavivó el debate sobre el peso de las principales figuras del Frente de Todos y la firma que conduce el politólogo Lucas Romero lo evaluó. Lo hizo a partir de un relevamiento nacional de 1.470 casos, entre el 17 y el 20 de septiembre, plena ebullición de la pelea: el 17, poco antes de la medianoche, se anunciaban los cambios de Gabinete.

Llamativa mejora de Alberto y la gestión

El primer dato que llama la atención del estudio es que, en medio de ese clima de incertidumbres -ya no sólo económica sino particularmente política-, mejoraron algunos números vinculados al Presidente. En cuanto a su gestión y a su imagen personal. Todo, vale aclararlo, dentro de un balance rojo oscuro.

– La mirada positiva sobre el desempeño de Alberto Fernández subió a 24,3% y la negativa bajó a 67,6%. Pese al alivio, el contraste con el pico de popularidad de su administración, en marzo del 2020, resulta brutal: entonces combinaba 64,3 puntos a favor y apenas 17,4 en contra.

La evaluación de la gestión de Alberto Fernández, en los números de la consultora Synopsis. Mejoró en septiembre, pero sigue lejísimos de su pico en marzo 2020.

– La valoración del Presidente sufrió una metamorfosis similar. Levantó algo respecto a agosto (la negativa cayó de 70,7% a 66,7% y la positiva se mantuvo en torno a 24%), pero sigue lejísimos de los + 59,1% y – 19,8% de marzo 2020.

¿Por qué mejoró Alberto Fernández? Según Romero, hay dos hipótesis: una es que hayan incidido las medidas post derrota, ya que parte del sondeo se hizo luego de esos anuncios; la otra, es que sea una suerte de rebote estadístico, porque en agosto la medición se había realizado en pleno escándalo por las fotos de Olivos y los números del Presidente habían caído muchísimo.

Cristina = Alberto – Massa

Ya se ha dicho y escrito mucho sobre esta abrupta caída de la imagen del Presidente. Que fue rompiendo sus propios récords negativos y hoy, según los números de este sondeo (pero también de otros), muestra un balance peor que el de la vicepresidenta: + 23,9% y – 67,6% él, + 27,5% y – 69,3% ella.

Pero lo más llamativo es la «mimetización» de las imágenes de Fernández y Cristina. O, dicho de otra manera, cómo el Presidente se quedó sin aquel plus que lo había convertido en el dirigente con mejor imagen del país. Hace un año, se advirtió sobre este fenómeno, basado también en mediciones de Synopsis.

La última encuesta nacional de Synopsis. Cómo se "mimetizaron" las imágenes de Alberto Fernández y  Cristina Kirchner.

La última encuesta nacional de Synopsis. Cómo se «mimetizaron» las imágenes de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Para decirlo en trazo grueso, a principios del 2020, el Presidente casi duplicaba la valoración a favor de la vice: 52 a 26. En proporciones prácticamente iguales, compartía los apoyos de Cristina (26%) y sumaba otro 26% propio (que lo quería a él pero no a ella).

Bueno, eso se acabó. Hoy, de los 23,9 puntos de positiva, Fernández comparte 22,6 con la ex presidenta y aporta un plus de apenas 1,3. Mientras que Cristina agrega 4,9 propios (la quieren a ella y no a él) para crecer hasta 27,5. 

La última encuesta nacional de Synopsis. Comparó las imágenes de Cristina Kirchner con Alberto Fernández y Sergio Massa.

La última encuesta nacional de Synopsis. Comparó las imágenes de Cristina Kirchner con Alberto Fernández y Sergio Massa.

En escalas menores, algo parecido le ocurre a Sergio Massa, que sigue intentando aparecer como un distinto, con anuncios para la clase media (como la mejora en Ganancias) y rechazando posicionamientos polémicos como el apoyo al venezolano Nicolás Maduro.

Pero, pese a los esfuerzos del titular de Diputados, nada de eso parece tener impacto en la opinión pública, que más bien le seguiría facturando sus saltos (kirchnerista hasta 2013, anti kirchnerista 2013-2017, otra vez kirchnerista desde 2019).

Massa queda último en la tabla de imágenes de Synopsis, con apenas 15,5% de ponderación a favor: 14 que comparte con Cristina y sólo 1,5 propio. Otro que perdió valor distintivo y fue absorbido por la ex mandataria.

El análisis de un especialista

A pedido, Lucas Romero, director de la consultora analizó el fenómeno. Con estas conclusiones:

– «Ratificamos algo que vinimos viendo. Se va achicando la base de simpatizantes de Alberto, de hecho hoy la base es la más chica. La imagen positiva de Alberto Fernández es más chica que la de Cristina y hace varias mediciones que nos viene dando esto. Por eso decíamos que si Cristina contenía la base propia y Alberto aumentaba la suya en 2019, hoy Cristina contiene lo que Alberto achica«.

– «Yo creo que este dato ayuda a entender por qué lo guardaron a Alberto y es el dato que más actualidad tiene con la coyuntura. Esta decisión de que Alberto no va a hacer campaña, cuando fue la principal figura de la campaña en las PASO, y me parece que ese fue un error del Gobierno. El Presidente quería rescatar su liderazgo con el resultado de las primarias, entonces se puso al frente de la campaña, pero el resultado fue tremendamente adverso y tremendamente costoso para su liderazgo dentro de la coalición».

Otros tiempos: en julio de 2008, Massa asumió como jefe de Gabinete de Cristina en reemplazo de Alberto Fernández.

Otros tiempos: en julio de 2008, Massa asumió como jefe de Gabinete de Cristina en reemplazo de Alberto Fernández.

– «Ahora lo corren, y digo lo corren porque pareciera ser una decisión que ni siquiera toma él, y creo que tiene que ver con esto. Hoy no le agrega nada, incluso le estaría restando por su vinculación con los escándalos. Lo mismo le pasa a Massa. Si algo me sorprendió del escenario post electoral fue haber visto muchos reproches internos a Massa. En el sentido de decir «bueno che, él no gana ni en Tigre, ¿cómo puede ser que le estemos dando tanto protagonismo a una persona que no tiene ni siquiera garantizado su propio territorio?».

– «Y bueno, este gráfico tampoco lo ayuda. En el caso de Massa es lo mismo que Alberto pero peor, porque tiene mucha menos imagen positiva y no existe lo que se conoce como el votante de Massa porque lo abandonaron hace tiempo, incluso una parte importante antes de 2019. Son votantes profundamente anti K, aunque hayan votado al Frente de Todos porque estaban enojados con Macri, pero pensaron que el Frente de Todos era otra cosa. Cuando se dieron cuenta de que se transformó en el Frente para la Victoria, esos votantes se fueron».

– «Ni Massa ni Alberto hoy agregan algo, con lo cual hay más motivos para que Cristina exija y reclame tener más protagonismo e incidencia en la totalidad de las decisiones. Es ella la que está aportando casi la totalidad de los apoyos«.

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Política

«Defienda el cambio y no a Adorni»: el fuerte freno del PRO al gobierno de Javier Milei

El pacto de convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza sumó su capítulo más tenso y explícito. A través de sus canales oficiales, el partido liderado por Mauricio Macri le envió un mensaje directo y sin anestesia al presidente Javier Milei, exigiéndole que suelte la mano de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por el escándalo judicial en torno a las inconsistencias y rectificaciones en su declaración jurada de bienes.

Ailén Lazarte

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«Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni», sentenció el partido amarillo de forma tajante. El detonante de la furia macrista fue la admisión pública del propio Adorni sobre haber omitido declarar fondos y bienes en sus presentaciones anteriores ante la Oficina Anticorrupción, un hecho que justificó como un supuesto error aritmético relacionado con inversiones pasadas en criptomonedas, pero que para el PRO cruzó un límite ético intolerable.

Desde el partido fundado por Macri calificaron el accionar del jefe de Gabinete como un hecho de extrema gravedad institucional. «Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», dispararon en un durísimo comunicado previo, marcando una distancia ética insalvable con el entorno íntimo de la Casa Rosada.

Para la cúpula del PRO, sostener a Adorni a capa y espada erosiona la bandera de la transparencia que el propio electorado del cambio le demanda a la gestión actual. El reclamo abierto busca obligar a Milei a reaccionar antes de que la presión escale en el Parlamento, donde bloques opositores ya mueven fichas para activar pedidos de interpelación y hasta una eventual moción de censura contra el coordinador de ministros.

Con esta estocada, el PRO deja en claro que su rol de aliado legislativo clave no implica un cheque en blanco frente a presuntas irregularidades patrimoniales, tensionando al máximo el cordón umbilical político que lo une con los libertarios en un momento clave para la economía del país.

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Política

Pullaro posterga la definición sobre su reelección y se refugia en la gestión: «No sé si voy a ser candidato»

Maximiliano Pullaro prefiere jugar al ajedrez con el tiempo. A pesar de que el escenario político santafesino ya mira de reojo el próximo año electoral, el mandatario provincial optó por mantener la cautela respecto a una eventual candidatura para repetir mandato. «No está definido, estoy entusiasmado con la gestión», aseguró, en una sutil maniobra para esquivar las presiones lógicas de las urnas y centrar el foco en el día a día de su administración.

Ailén Lazarte

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Musculatura política en expansión

Al ser consultado sobre el lugar que ocupará en las boletas, Pullaro optó por la prudencia: “No te puedo decir porque no sé si voy a ser candidato dentro de un año”, admitió. Sin embargo, detrás de la cautela discursiva, el gobernador aprovechó para mostrar la fortaleza territorial del frente oficialista Unidos para Cambiar Santa Fe, que continúa ampliando su base de sustentación:

  • De 11 a 15 partidos: La coalición de gobierno expandió su estructura formal.

  • Apertura institucional: Se sumaron diversas entidades intermedias de la provincia.

  • Anclaje territorial: Incorporaron el apoyo de organizaciones barriales y sectores independientes.

Para el titular de la Casa Gris, este crecimiento es el dato clave del escenario actual, más allá de los nombres propios. «Estoy muy, pero muy entusiasmado con la gestión que estamos llevando adelante», remarcó, buscando ligar el futuro de su espacio a los resultados de las políticas de gobierno antes que a una campaña anticipada.

La gestión como prioridad

Al postergar las definiciones sobre su futuro y evitar bendecir sucesores o candidaturas alternativas, Pullaro envía un mensaje claro a su propia tropa y a la oposición: la mejor carta de presentación de cara a las urnas serán los resultados de la gestión presente. Con un frente heterogéneo que sigue sumando actores, el gobernador elige que la gestión hable primero antes de definir los casilleros de la boleta.

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Política

Máxima tensión en el Gabinete: Patricia Bullrich le ofreció su renuncia a Javier Milei tras diferenciarse del Gobierno

La Ministra de Seguridad puso su cargo a disposición del Presidente luego de manifestar públicamente su desacuerdo con una decisión estratégica vinculada a un polémico pliego judicial para la Corte Suprema. El ofrecimiento expone las primeras grietas de peso en la cúpula de la alianza gobernante.

Ailén Lazarte

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El quiebre por un pliego judicial estratégico

La interna en la mesa chica del Gobierno nacional alcanzó su punto de mayor ebullición. Patricia Bullrich, una de las espadas políticas más importantes de la gestión, le ofreció formalmente su renuncia al presidente Javier Milei. El detonante de este cimbronazo político fue el marcado y público distanciamiento que tomó la funcionaria respecto a la postulación de un polémico pliego judicial impulsado por la Casa Rosada para ocupar una de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Bullrich, quien lidera el ala del PRO firmemente alineada con La Libertad Avanza, manifestó de forma abierta sus diferencias éticas y operativas con el candidato propuesto por el Ejecutivo. Esta postura no tardó en generar cortocircuitos con el entorno más cercano del mandatario, donde interpretaron sus declaraciones como un quiebre en la disciplina partidaria y un desafío directo a la autoridad presidencial en un tema considerado de máxima prioridad institucional.

Negociaciones a contrarreloj en la Casa Rosada

El ofrecimiento de la renuncia activó de inmediato un comité de crisis en los despachos de Balcarce 50 para evaluar los costos políticos de una eventual salida. La Ministra de Seguridad cuenta con un altísimo índice de aprobación dentro de la base electoral oficialista gracias a su agenda de «mano dura» y la lucha contra el narcotráfico en puntos críticos como Rosario, por lo que su salida representaría un duro golpe para la gobernabilidad y la imagen pública del espacio.

El trasfondo del conflicto: Mientras algunos sectores del Gobierno buscan contener el daño y convencer a la ministra de permanecer en su puesto bajo un esquema de tregua, los sectores más duros del riñón presidencial exigen que se acepte la dimisión si no hay un alineamiento total y absoluto con las decisiones estratégicas de la gestión.

En las próximas horas se esperan reuniones clave entre Milei, sus asesores más íntimos y la propia Bullrich para definir si el ofrecimiento de renuncia es rechazado —lo que obligaría a reconfigurar los términos de la convivencia interna— o si se encamina hacia un recambio ministerial que alteraría por completo el mapa de poder del gabinete nacional de cara al resto del año legislativo.

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