El equipo económico de Mauricio Macri, aquel encargado originalmente de tomar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y también quienes debieron continuar con las tratativas con el organismo hasta el último día de la gestión de Cambiemos, cree que la denuncia penal anunciada por Alberto Fernández ayer en la apertura de las sesiones ordinarias es política.
Según se pudo reconstruir con tres exfuncionarios de primera línea del exMinisterio de Hacienda, los dichos de Fernández son vistos como un contraataque para salir de la crisis que generó en el Gobierno el escándalo del Vacunatorio VIP. «Saben que el tema de la deuda y también el de la Justicia prenden en la gente en tiempos de agendas complicadas», contaron, y agregaron que no hay argumentos técnicos para sostener la denuncia presidencial.
La respuesta al ataque de los técnicos de Cambiemos no fue consensuada internamente. Para algunos de los exfuncionarios macristas, el silencio era incluso la opción. «Si les contestás, les das entidad», dijo uno de los hombres que fue parte del equipo que negociaba el financiamiento para la Argentina. Sin embargo, otros decidieron responder con explicaciones y datos. Este último camino fue el que siguieron ayer Guido Sandleris, exdirector del Banco Central (BCRA), y el exministro de Economía, Hernán Lacunza en sus redes sociales.
«Endeudar al país de ese modo, permitir que los recursos que ingresaron solo hayan posibilitado la más asombrosa fuga de divisas que nuestra historia registra y que la toma de semejante crédito haya sido resuelta entre gallos y media noche, sin intervenciones jurídicas y técnicas previas, con total irresponsabilidad y a espaldas de este Congreso Nacional, no puede ser visto de otro modo que no sea una administración fraudulenta y una malversación de caudales públicos como nunca antes habíamos registrado», dijo el Presidente.
«Nuestro país ya conoce lo que es estar endeudado. Conoce lo que nos costó ‘ser parte del primer mundo’. Conoce también qué fue el ‘blindaje’ y qué fue el ‘megacanje’. En todos los casos aparecen los mismos actores que se repiten con el correr de los años. En todos los casos, los mismos privilegiados que medran con la crisis. En todos los casos las mismas víctimas, argentinas y argentinos expulsados a la marginalidad de la miseria», siguió Fernández. «Para que pongamos fin a las aventuras de hipotecar al país, es necesario que endeudarse no sea gratis y que los responsables rindan cuentas de sus actos y dejen de circular impunes dando clases de economía en el país y en el mundo», cerró.
Fue ahí cuando dijo que había instruido a las autoridades para que inicien querella criminal tendiente a determinar «quienes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra».
La respuesta de Cambiemos
«El Presidente en su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias de hoy (por ayer) se refirió de nuevo al endeudamiento que tuvo lugar durante el gobierno de Macri. Sus afirmaciones contienen algunas imprecisiones y omiten aspectos importantes que voy a explicar en este hilo», afirmó Sandleris en su cuenta de Twitter. «La deuda no sale de un repollo. Cuando un gobierno aumenta su deuda es porque tiene déficit fiscal, sus gastos exceden sus ingresos, y necesita que le presten para financiarlo. Así de simple, no hay misterio», siguió.
«Los gobiernos que reducen el déficit fiscal van reduciendo primero la velocidad a la que se endeudan, cada año la deuda crece menos, y luego, cuando pasan a tener superávit, su deuda comienza a bajar. No hay desendeudamiento genuino sin superávit fiscal. El gobierno de Macri recibió un déficit fiscal primario grande (-3,8% del PBI en 2015). A partir de 2018, la fuerte corrección del déficit fiscal permitió reducir la velocidad de endeudamiento y entregar un gobierno con un presupuesto casi equilibrado (-0,4% del PBI)», explicó el profesor universitario y dijo: «Dos de cada tres dólares de deuda que se tomaron durante el gobierno de Macri se usaron para pagar deudas heredadas. La deuda pública al inicio del gobierno de Macri ya ascendía a US$ 241.000 millones». Esos son los mismos datos que actualmente aparecen en la página web del Ministerio de Economía que conduce Martín Guzmán.
«La comparación con los gobiernos de CFK y con el actual en cuanto a la responsabilidad fiscal es contundente. Durante los gobiernos de CFK, el resultado fiscal empeoró todos los años (recibió un superávit cercano a 3% del PBI y entregó un déficit de -3,8%). Durante 2020, primer año de la presidencia de Alberto Fernández, el déficit fiscal primario, impulsado por la pandemia y las decisiones de política sanitaria y económica del gobierno, volvió a empeorar alcanzando niveles récord en casi medio siglo (-6,5% del PBI)», dijo.
Hernán Lacunza también tuiteó ayer sobre la deuda externa que le tocó gestionar. «En 2020, la deuda aumentó más que en el promedio 2016-19: US$21.000 millones (6,75% interanual a septiembre, último dato oficial), versus US$17.800 promedio en el cuatrienio anterior (6,72% promedio anual septiembre 2019 versus septiembre de 2015)», dijo el último exministro de Economía de Macri. «Lógico. Volvió el déficit fiscal (porque ‘deuda hija, déficit padre’): 0,4% déficit primario 2019 versus 6,5% en 2020 (2,5% sin Covid), que había costado mucho bajarlo en cuatrienio anterior. Ojo que tiene inercia (deuda futura)», alertó el economista.
Sandleris también se refirió al préstamo que realizó el FMI y por el que llegaron desembolsos de US$44.000 millones. «El préstamo con el FMI casi no aumentó la deuda pública», dijo. El economista afirmó que a fines de 2019 era casi idéntica a la de fines de 2017 (US$323.000 millones contra US$320.000 millones). «¿Cómo se explica que el préstamo con el FMI no haya aumentado la deuda pública? Muy sencillo, el préstamo se usó casi todo para pagar vencimientos de otras deudas. Es decir, el préstamo con el FMI básicamente reemplazó una fuente de financiamiento con otra», agregó el economista, que dijo que todo el financiamiento fue aprobado a través de las leyes de presupuesto en el Congreso.
Hoy la respuesta de parte del Gobierno llegó de la mano de Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Producto. «Se justifica el endeudamiento irresponsable de la gestión de Mauricio Macri desde una identidad contable que vincula el resultado fiscal con la deuda pública bruta. Sin embargo, parecen olvidarse algunas cuestiones: no es lo mismo endeudarse en dólares que en pesos. En moneda local, el riesgo de default es muy bajo. En la historia económica mundial contemporánea son muy pocos los países que en su historia defaultearon su deuda en moneda local. Uno fue el gobierno de Macri», afirmó el ministro en su cuenta de Twitter.
«Algunos dicen que el endeudamiento en dólares era inevitable dado que el país no podía endeudarse en moneda local. Sin embargo, el crecimiento del stock de Lebacs durante 2017 es uno de varios elementos que contradicen este argumento», dijo y agregó: «No es lo mismo endeudarse con otros organismos del sector público que con el sector privado o el FMI. El endeudamiento «intrasector público» tiene mayor probabilidad de roll over y de lograr mejores condiciones de refinanciación».
«El crédito del FMI otorgado a la Argentina durante 2018 y 2019, cancela, en gran medida, deuda «intrasector publico», estimó y cerró: «A posteriori, los dólares que recibieron los organismos públicos fueron vendidos en el mercado único de cambios financiando los niveles record de dolarización de portafolio de la gestión anterior. El endeudamiento irresponsable entró por una puerta y salió por la otra».
«Hay muchos temas que les venían pegando abajo de la cintura, pero principalmente el tema de la vacunación VIP», contaron cerca de un exprimera línea del equipo económico. «Con este tema siempre encontraron lugar para pegarle al gobierno anterior. El tema de la deuda es difícil de entender y la gente pica con ‘el macrismo nos endeudó’. Se sienten cómodos jugando este partido y el de la Justicia. Pero esta es una denuncia política», aclaró.
«Esto es claro. La Argentina tenía déficit fiscal y deuda a pagar. El endeudamiento se usó para cubrir el déficit y pagar la deuda. Cuando se cerró el mercado fuimos al Fondo, que era más barato. Todo estuvo en el marco de la ley de endeudamiento y el equipo se presentó dos veces en la bicameral del Congreso para dar explicaciones», recordó.
El préstamo del Fondo
Según informó el gobierno de Cambiemos antes del cambio de gestión, los desembolsos que llegaron del organismo que conduce Kristalina Georgieva fueron US$44.149 millones. Netos, tras las comisiones y reembolsos, quedaron US$43.922 millones.
De ese total de desembolsos realizados por organismos multilaterales de crédito, se aplicaron a distintos conceptos US$42.007 millones, dijeron entonces fuentes oficiales. Al 31 de octubre de 2019, el Tesoro tenía disponible la suma de US$1916 millones. Se usaron US$14.256 millones para pagar letras; US$10.459 millones para Bonar; US$5427 millones para bonos internacionales en dólares; US$293 millones para bonos internacionales en euros y francos; US$2579 millones de organismos multilaterales y bilaterales; US$1577 millones en discount; US$245 millones en PAR; US$253 millones en Bono Plan Gas; US$205 millones en «otros».
Del total de lo utilizado (los US$42.149 millones), se usaron para cancelar servicios de la deuda pública en moneda extranjera la suma de US$35.294 millones (80% del total), para cancelar servicios de deuda en moneda nacional US$6072 millones (14%) y para gastos primarios en moneda extranjera -principalmente importaciones de combustible- US$641 millones (1%).
El Fondo prepara un informe para evaluar el programa implementado por el gobierno de Macri en el que, se prevé, se hará referencia al uso de los fondos que recibió el gobierno anterior. El informe, una suerte de autopsia del SBA otorgado en 2018, que quedó en el limbo luego de las primarias de 2019, está a cargo del equipo que dirige el economista noruego Odd Per Brekk.
«Defienda el cambio y no a Adorni»: el fuerte freno del PRO al gobierno de Javier Milei
El pacto de convivencia entre el PRO y La Libertad Avanza sumó su capítulo más tenso y explícito. A través de sus canales oficiales, el partido liderado por Mauricio Macri le envió un mensaje directo y sin anestesia al presidente Javier Milei, exigiéndole que suelte la mano de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por el escándalo judicial en torno a las inconsistencias y rectificaciones en su declaración jurada de bienes.
«Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni», sentenció el partido amarillo de forma tajante. El detonante de la furia macrista fue la admisión pública del propio Adorni sobre haber omitido declarar fondos y bienes en sus presentaciones anteriores ante la Oficina Anticorrupción, un hecho que justificó como un supuesto error aritmético relacionado con inversiones pasadas en criptomonedas, pero que para el PRO cruzó un límite ético intolerable.
Desde el partido fundado por Macri calificaron el accionar del jefe de Gabinete como un hecho de extrema gravedad institucional. «Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», dispararon en un durísimo comunicado previo, marcando una distancia ética insalvable con el entorno íntimo de la Casa Rosada.
Para la cúpula del PRO, sostener a Adorni a capa y espada erosiona la bandera de la transparencia que el propio electorado del cambio le demanda a la gestión actual. El reclamo abierto busca obligar a Milei a reaccionar antes de que la presión escale en el Parlamento, donde bloques opositores ya mueven fichas para activar pedidos de interpelación y hasta una eventual moción de censura contra el coordinador de ministros.
Con esta estocada, el PRO deja en claro que su rol de aliado legislativo clave no implica un cheque en blanco frente a presuntas irregularidades patrimoniales, tensionando al máximo el cordón umbilical político que lo une con los libertarios en un momento clave para la economía del país.
Pullaro posterga la definición sobre su reelección y se refugia en la gestión: «No sé si voy a ser candidato»
Maximiliano Pullaro prefiere jugar al ajedrez con el tiempo. A pesar de que el escenario político santafesino ya mira de reojo el próximo año electoral, el mandatario provincial optó por mantener la cautela respecto a una eventual candidatura para repetir mandato. «No está definido, estoy entusiasmado con la gestión», aseguró, en una sutil maniobra para esquivar las presiones lógicas de las urnas y centrar el foco en el día a día de su administración.
Al ser consultado sobre el lugar que ocupará en las boletas, Pullaro optó por la prudencia: “No te puedo decir porque no sé si voy a ser candidato dentro de un año”, admitió. Sin embargo, detrás de la cautela discursiva, el gobernador aprovechó para mostrar la fortaleza territorial del frente oficialista Unidos para Cambiar Santa Fe, que continúa ampliando su base de sustentación:
De 11 a 15 partidos: La coalición de gobierno expandió su estructura formal.
Apertura institucional: Se sumaron diversas entidades intermedias de la provincia.
Anclaje territorial: Incorporaron el apoyo de organizaciones barriales y sectores independientes.
Para el titular de la Casa Gris, este crecimiento es el dato clave del escenario actual, más allá de los nombres propios. «Estoy muy, pero muy entusiasmado con la gestión que estamos llevando adelante», remarcó, buscando ligar el futuro de su espacio a los resultados de las políticas de gobierno antes que a una campaña anticipada.
La gestión como prioridad
Al postergar las definiciones sobre su futuro y evitar bendecir sucesores o candidaturas alternativas, Pullaro envía un mensaje claro a su propia tropa y a la oposición: la mejor carta de presentación de cara a las urnas serán los resultados de la gestión presente. Con un frente heterogéneo que sigue sumando actores, el gobernador elige que la gestión hable primero antes de definir los casilleros de la boleta.
Máxima tensión en el Gabinete: Patricia Bullrich le ofreció su renuncia a Javier Milei tras diferenciarse del Gobierno
La Ministra de Seguridad puso su cargo a disposición del Presidente luego de manifestar públicamente su desacuerdo con una decisión estratégica vinculada a un polémico pliego judicial para la Corte Suprema. El ofrecimiento expone las primeras grietas de peso en la cúpula de la alianza gobernante.
La interna en la mesa chica del Gobierno nacional alcanzó su punto de mayor ebullición. Patricia Bullrich, una de las espadas políticas más importantes de la gestión, le ofreció formalmente su renuncia al presidente Javier Milei. El detonante de este cimbronazo político fue el marcado y público distanciamiento que tomó la funcionaria respecto a la postulación de un polémico pliego judicial impulsado por la Casa Rosada para ocupar una de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Bullrich, quien lidera el ala del PRO firmemente alineada con La Libertad Avanza, manifestó de forma abierta sus diferencias éticas y operativas con el candidato propuesto por el Ejecutivo. Esta postura no tardó en generar cortocircuitos con el entorno más cercano del mandatario, donde interpretaron sus declaraciones como un quiebre en la disciplina partidaria y un desafío directo a la autoridad presidencial en un tema considerado de máxima prioridad institucional.
Negociaciones a contrarreloj en la Casa Rosada
El ofrecimiento de la renuncia activó de inmediato un comité de crisis en los despachos de Balcarce 50 para evaluar los costos políticos de una eventual salida. La Ministra de Seguridad cuenta con un altísimo índice de aprobación dentro de la base electoral oficialista gracias a su agenda de «mano dura» y la lucha contra el narcotráfico en puntos críticos como Rosario, por lo que su salida representaría un duro golpe para la gobernabilidad y la imagen pública del espacio.
El trasfondo del conflicto: Mientras algunos sectores del Gobierno buscan contener el daño y convencer a la ministra de permanecer en su puesto bajo un esquema de tregua, los sectores más duros del riñón presidencial exigen que se acepte la dimisión si no hay un alineamiento total y absoluto con las decisiones estratégicas de la gestión.
En las próximas horas se esperan reuniones clave entre Milei, sus asesores más íntimos y la propia Bullrich para definir si el ofrecimiento de renuncia es rechazado —lo que obligaría a reconfigurar los términos de la convivencia interna— o si se encamina hacia un recambio ministerial que alteraría por completo el mapa de poder del gabinete nacional de cara al resto del año legislativo.